Una breve apreciación de LSD Dream Emulator como obra de arte interactiva

Es bastante frecuente que en la actualidad muchos videojuegos estén siendo tildados de Arte por unas razones u otras. Uno de los casos más sonados es el de Silent Hill 2, al que me refiero usualmente y el que recuerdo en este momento; que sería considerado un tipo de Arte “indirecto” por incorporar dos componentes esenciales: mensaje simbólico y técnica, sin ni siquiera haber sido creado desde un principio con semejante intención, sólo como un producto destinado a entretener y poco más. Como la inmensa mayoría de todos y cada uno de los juegos producidos con excepción de uno: LSD Dream Emulator.

LSD es un videojuego indudablemente. Un videojuego perfilado y jugado como una obra de arte firmada por el artista Osamu Sato. Compositor, fotógrafo y diseñador gráfico, Sato es un señor un tanto extravagante que, usando como base el diario de sueños de un trabajador de Asmik Ace, pilló su empresa OutSide Directos Company y financió la programación de lo que sería su trabajo más recocido fuera de las fronteras japonesas, LSD Dream Emulator, de acuerdo con lo que reza su página web. Si no me creéis, aquí está para corroborarlo: http://www.osamusato.net/.

Trabajo. Artista. Reconocimiento. No hace falta ser demasiado avispado como para darse cuenta de que LSD ni de coña es el juego “creepy” que muchos sitios venden. Tampoco es tan raro, ni extravagante. No se merece ningún relato mal hecho en Taringa o creepypasta. No se merece absolutamente nada de eso por la razón antes aparecida: LSD es una obra de arte. Y cueste creerlo o no, es la forma más justa con la que debe ser tratado, con la que debe ser jugado y con la que debe ser apreciado. Un cuadro interactivo, una pieza que en vez de estar puesta en un museo rula por Internet en formato ISO para que cualquiera lo monte en su emulador o PlayStation. ¿Arte moderno? ¿Vanguardismo puro? ¿Estamos ante el advenimiento de un nuevo -ismo? Lo cierto, es que sea lo que sea, su creador se enorgullece bastante de haber dado al mundo semejante pieza artística. De hecho, la BSO del juego es una composición orquestada enteramente por Osamu Sato como si de un álbum de estudio se tratase. Y si nos fijamos bien, el estilo y diseño de LSD es exactamente el mismo que el aparecido en sus ilustraciones gráficas.

¿Extraño? ¿Por qué no? Todo el mundo encoñado con el eterno debate sobre si los videojuegos son arte o no y de repente te sale un tío de la puta nada con una exposición a sus espaldas que te saca un juego con el que prácticamente coronó su carrera en las Bellas Artes. A eso se le puede llamar tenerlos bien puestos, desde luego. Todo un Dalí o Munch de la industria tan incomprendido como su propia obra, al parecer mal interpretada o parcamente considerada entre los jugadores. Lo que conduce al siguiente punto: ¿bajo qué punto de vista debería ser entendido LSD Dream Emulator? Sencillo.

En primer lugar, cómo te salga de los cojones u ovarios, siempre y cuando tengas todo lo explicado anteriormente muy en cuenta. LSD es una obra onírica, una ensoñación de 365 días. Como tal, su significado simbólico es ininteligible, indescifrable y sólo halla sentido en el creador único y original: Osamu Sato o, en última instancia, por el tipo que le redactó el diario de sueños. Por tanto, su trasfondo interpretativo es absolutamente ilimitado, indeterminado y multiforme. Es como el misterio de la Santísima Trinidad, fe en estado puro y voluntad imaginativa.

En segundo lugar, aplica el prisma del surrealismo o de cualquier otra corriente enfocada en el objeto como concepto, como puro misterio e incógnita abstracta no necesariamente enfocada a la belleza estética. LSD no posee historia, ni tramas, ni complejidad, sólo conceptos, millones de conceptos y signos que plagan todos y cada uno de los escenarios sin mayor finalidad que el puro movimiento y la contemplación, que la vibración y el dinamismo, siendo esto lo que convierte a LSD en ese arte puro y móvil repleto de vida propia que conversa directamente con el espectador y le muestra lo que exactamente LSD quiere mostrarle sin ningún tipo de orden o estructura. ¿Estamos ante un nivel superior de Arte? ¿Una vía inexplorada única en el mundo? A saber.

En tercer lugar, olvídate de la mierda que se suelta por Internet. De la misma forma que hay millones de Nietzsches rondando por el mundo a partir de unos mismos folios, LSD es adaptabilidad en estado puro y no existe ninguna Biblia en el mundo o máxima que proclame que sus elementos son de una determinada forma. Rotundamente no. Piensa de él lo que creas de verdad y suéltalo tal cual por las redes sin peligro de que ningún gilipollas pasado de listo te imponga su punto de vista como si tú fueras retrasado. El valor de la mutabilidad absoluta y la libertad. Y en quinto lugar, no te olvides de que a LSD le importas una putísima mierda.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

También puede gustarte

  • Fale! Esto ya lo he pillado. De todas maneras sigue siendo interesante leerse la guía, no? Por lo poco que he visto del juego en vídeos, tengo la impresión que serían interesantes unas indicaciones sobre el porque tal cosa actúa de trigger de lo que supongo son cambios de sueño, porque me imagino ir caminando por uno de esos escenarios y de repente el sufrir un flash de esos y aparecer en otro mundo, o lo que sean los diferentes escenarios, te podría dejar demasiado a la merced de las olas, por decir algo. Saber un poco sobre las leyes físicas de ese mundo vamos. Yo que sé!

    • Consejo personal. Léete primero la guía entera para enterarte de cómo va el rollo y cómo es el mundo en su plenitud y después sencillamente déjate llevar sin más.

A %d blogueros les gusta esto: