Por parte de los humanos, la Inteligencia Artificial debería coronarse con el nombre de Deficiencia Artificial. “Ey, míranos, somos soldados y salteadores mazo chungos vamos a dispararte aleatoriamente mientras ejecutamos la cuatro líneas de código malpuesto que nos han implementado los mismos monos que escriben el HTML de Gamefilia. Cuando vayas a matarnos sigilosamente, nos vamos a quedar convenientemente quietos y vamos a hacer que no te hemos visto cuando asfixies a algunos de nuestros compañeros delante de nuestras narices. Vamos a salir constantemente de las coberturas para que nos dispares y prometemos ponernos a tiro cuando la situación se ponga durilla. Todo ello, mientras fingimos que somos buenos tiradores y unos valerosos estrategas capaces de salir de las situaciones más peliagudas.” Los Locust del primer Gears te follaban más en un milisegunda que toda esa gentecilla en una hora de juego. Las únicas ocasiones en las que se ponen machotes son aquellas en las que pueden dañarte severamente por su localización o porque van de 30 en 30 simultáneamente.

Y, por último, está Ellie. La discapacidad de esta chica traspasa todos los baremos.

¿Qué vas a disparar o ejecutar a alguien?

—No te preocupes Joel, me voy a situar delante de ti para taparte todo el ángulo de tiro para que cuando entres en acción falles y los enemigos te violen la cara.

¿Qué estás pasando por una zona atestada de enemigos agachado y sin molestar?

—No te preocupes, Joel, voy a correr a tu alrededor como una retrasada mental y entre los enemigos mientras que en el acto aprovecho para obstruirte el camino cuanto me sea posible.

¿Qué estás en un momento de máxima tensión y a punto de palmarla?

—No te preocupes, Joel, voy a quedarme quietecita a pesar de estar armada con un rifle de caza para contemplar en primicia tu muerte más horrenda.

Dentro de sus limitaciones intelectuales, Sheva Alomar hacía lo que podía. ¿Pero ésta? Sólo hace falta que te escupa y que los pocos objetos que te ofrece te los meta por partes impronunciables. Penoso.

Una vez vistos todos los aspectos técnicos varios: la historia. La trama. Lo que de verdad da chica al juego. El motor incombustible del juego. ¿Es tan buena como la pintan? ¿Se merece el honor de ser la mejor historia jamás contada de la generación? En un principio, esto es completamente subjetivo y depende de la persona, y al ser ésta mi entrada: no, otra vez.

Maticemos, la historia no es mala. Está bien hilada y despierta el interés suficiente, pero está trillada, depende demasiado de Ellie y es previsible de narices. Demasiado previsible, tanto como en un Uncharted casi. Cierto es que los personajes están bien construidos y que la relación Joel-Ellie se complejiza y desarrolla de manera natural abogando del recurso de la elipsis narrativa. Sin embargo, no es nada del otro mundo, realmente. Sí, tiene sus puntos emotivos y a veces se te suelta alguna lagrimilla empática u otras veces te alegras de que alguien haya muerto, y se acabó. Los documentos que se hallan aportan más datos y enriquecen el trasfondo en la misma línea que un Resident Evil de toda la vida, pero tampoco suponen fuentes transcendentales siendo perfectamente prescindibles como una curiosidad pasajera. No hay demasiado jugo o alicientes.

Dentro de la trama, me gustaría tratar brevemente los temas a los que hace referencia. Ya saben, la maldad del ser humano y su ansia asesina. Como dijo Maquiavelo, la naturaleza del hombre es inmutable a lo largo de las eras, siendo esta máxima la que TLOU pretende enseñar visualmente en su contexto. Sin conseguirlo. En ningún momento he notado que los seres humanos amontonados en bases destartaladas me induzcan sentimientos de pena o desagrado por su necedad al no colaborar y preferir hundirse en la mierda de su egoísmo. No he percibido ese aroma a rancio y fatal que se siente al leer la obra de El príncipe. No he sentido la decadencia y la brutalidad. Aparte de que los momentos de mayor desapego y desfalco de la humanidad están excesivamente diseminados, los enemigos no hacen ningún tipo de justicia y los pocos personajes que podrían encarnar el fin último del maquiavelismo quedan diluidos en lo tópico y trillado de la locura y la venganza. Dos aspectos prácticamente inalienables, que desde mi punto de vista podrían estar mejores aprovechados. En general, todo esto podría estar muchísimo mejor aprovechado. Pero no. No me ha llegado.

TLOU se enfoca tanto en apelar a la sensibilidad de los espectadores con Ellie y otros compañeros de viaje que se olvida completamente de lo verdaderamente importante: la humanidad, la humanidad entendida como característica inherente al humano, no como agrupación de individuos de la misma especie. Y eso desde mi propia sensibilidad artística no se demuestra con una escena encriptada en un campamento aleatorio, tampoco se demuestra con cuatro tíos pegándose y tampoco con un grupo de bandidos. Sino a un nivel más profundo del que no voy a ahondar por razones analíticas y por el motivo de que dichos apartados merecen entradas sesudas y aparte.

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Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.