The call of Cthulhu: the dark corners of the Earth [PC DVD-ROM] [1/2]

Como penúltimo apartado, el talón de Aquiles de Call of Cthulhu: the dark corners of the Earth: la jugabilidad. En una palabra: nefasto. En varias: un aborto de juego de tiros de toda la vida con fases de plataformeo barriobajero, si es que saltar de una cornisa a otra como una ardilla tetrapléjica se le puede considerar plataformeo. Para entrar en situación, tomemos como referencia a F.E.A.R. Un juego en primera persona de acción pura y dura, en el que se salta de vez en cuando. Quitémosle el tiempo bala e invirtamos todas sus virtudes —precisión extrema, sobre todo con ratón; movimientos suaves y dinámicos, saltos preciosos y en general una jugabilidad brillante—, ¿qué queda? Una puta mierda de imprecisión extrema, sobre todo con ratón; movimientos rígidos, incómodos e incontrolables; saltos de subnormal y una jugabilidad en general horrenda. Esto sería a grandes rasgos.

De forma específica lo que uno se encuentra es una cámara en primera persona que por mucho que se le suba la sensibilidad seguirá siendo tan molesta y retardante como una trisomía. Con unos barridos que romperán todo tipo de sincronización vertical y un brazo flácido que en ciertos momento convulsionará. Como en la mayoría de los juegos en primera persona, Jack es un espíritu levitador sin piernas y sin torso —y no existe ningún mod para corregirlo tipo Primer persona inmersiva de Skyrim. Añadido a esta estupenda cámara y su manejo basado en el control de Stephen Hawking, se encuentra la destreza del personaje con las armas. En Silent Hill muchas veces los monstruos se morían solos por la ineptitud de los personajes apuntando, cosa que es excusable al estar fijada toda la jugabilidad sobre la base de cómo actuaría una persona que jamás ha cogido un arma o no tiene ni puta idea de cómo usarla. En Call of Cthulhu pasa exactamente lo mismo que en el primer caso, pero sin ningún tipo de excusa.

Jack Walters, detective de profesión, es la personificación de la mugrosidad, la antítesis del apuntado. Si Harry Mason sólo sabía apuntar y disparar a lo loco, Jack Walters sabe coger un arma, disparar y si se da el caso apunta, y si ocurre algún milagro del cielo, consigue acertar. Incluso con la mirilla es un infierno terrenal matar profundos, lo que sugiere que su inutilidad como tirador en realidad es un compendio de todo lo anterior condensado en 4 o 5 armas distintas y típicas de todo juego: pistola, ametralladora, escopeta, algún cuchillo o palanca y un arma de rayos que sólo te sirve para dos cosas. Abundantes serán las veces en las que una masa de Profundos armados con Tommy Writer acribillen a saco a un Jack Walters indefenso, no por la carencia de munición o por la falta de vida, sino por su puntería de mierda acompañado de un retroceso bestial en las armas que disminuirá todavía más la puntería, sobre todo en el caso de las ametralladoras, donde es prácticamente imposible disparar en condiciones sin errar el 99% de las balas en el proceso. Digno de contemplar, como los saltos al vacío mal calibrados de Jack.

Aparte de todo esto, hay un cierto sistema de sigilo que durante todo el juego pasa completamente desapercibido. Es más rentable ir a saco matando a todo el mundo que directamente ir como en un Metal Gear, aunque si se opta por esta opción es casi como estar en un Metal Gear por lo tontitos que son los guardias. Pero ahí está, y es opcional su uso. Por suerte, para aligerar el suplicio y no provocar embolias masivas, la Inteligencia artificial de todos y cada uno de los enemigos está al nivel del retraso mental más profundo. Aunque estés a un centímetro, te ignoran. Si te descubren y te metes entre dos cajas, te ignoran. Si te cargas a todo el mundo y te vas de la escena del crimen, te ignoran. Si vas por todo el medio, te ignoran. Sólo te pillan cuando te pones delante de ellos y por la gracia de Dios te ven de una vez. Y una vez que te han descubierto, alertarán a un par de colegas o los que estén en la escena por programación y se abrirán todos posibilidades: que te maten por puntería o que tú les mates por bugs o exceso de retraso. Lo que es extensible al videojuego entero y sus enemigos en conjunto, desde los habitantes con la pinta de Insmouth hasta los jefe finales, pasando por los Profundos.

¿Este juego da miedo? Así es, pero no por su historia, su ambientación o sus adversidades extraterrenales; lo es por sus errores, bugs o como se quieren denominar, que en este juego necesitan de un apartado entero. Obviando el nombre de Bethesda y Ubisoft del principio, lo que se encuentra aquí es dignísimo de estudio. A saber si será por su antigüedad, por su resistencia a adaptarse a las nuevas arquitecturas o por ser tan especial, la cuestión es que la cantidad de fallos que hay en él es abismal y abarca todos los tipos y situaciones. Desde el conocido bug del armario que provoca un salto al escritorio instantáneo, o el bug del Arrecife del diablo por el que se debe obligatoriamente recurrir a YouTube o partidas guardadas para poder avanzar. Otros bugs son el bloqueo del inventario, del personaje durante una batalla o de los personajes secundarios. También incluso hay bugs tan clásicos como el del borrado de partidas o el que disminuye la calidad gráfica por incompatibilidad. En suma, Call of Cthulhu es un océano de bugazos y atropellos tan inabarcable que hay páginas web enteramente dedicadas a solucionarlos, de hecho, tendría que dedicar una entrada aparte para poder enumerarlos todos.

Para jugar más o menos hay un parche no oficial muy fácil de encontrar que además de corregir algunos de ellos, te añade trucos como el modo Dios y alguna que otra cosa. Que funcione o no depende enteramente del tipo de juego o crack que se use, pues se necesita un tipo de .exe terriblemente específico. ¿Merece la pena? Lo recomiendo exclusivamente para fans acérrimos de Lovecraft y para la gente que le atraiga este tipo de juegos y sencillamente disfrute con lo ofrezcan sin meterse en gráficos, FPS y otro tipo de mierdas varias. Y desaconsejo su compra, más que nada por lo expuesto anteriormente. Es muy fácil encontrarlo por Internet y las versiones ilícitas son originales sin crack, por lo que te ahorras un disgusto bastante grande si te resulta excesivamente decepcionante. ¿Es divertido? Para mí lo fue, quitando los momentos de desesperación extrema. Lo fue y me lo pasé dos veces en dos SO distintos y en años distintos, y no sé si lo volveré a jugar una tercera, pero entretenido fue. Resulta raro por todo lo narrado, así que supongo que por eso es un juego tan sumamente especial y dirigido a un tipo de público muy muy concreto, que sepa apreciarlo tal y como es. Sin más.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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  • Esto es la fiesta del bug, pero me dio tan buenos momentos que le tengo cariño. Eso sí, sólo por la cantidad de incompatibilidades y errores terribles como mencionas (perdida de partidas, bugs que te inhabilitan directamente al personaje y hay que empezar de cero por un mal guardado, etc etc) jamás lo rejugaría.

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