The call of Cthulhu: the dark corners of the Earth [PC DVD-ROM] [1/2]

La representación conjunta del pueblucho de mala muerte a orillas del río Miskatonic es óptima. La armonía con la que interpreta todos y cada uno de sus recovecos, cómo transmite la época y la desolación imperante de sus habitantes y chozas podridas, es algo absolutamente adorable que le hace ganar muchísimos enteros como el mejor y a la vez el peor tributo jamás creado in memoriam de H. P. Lovecraft. Es algo que se debe vivir y no entender a través de una simple descripción. Hay que sentirlo y empatizar, no con Jack Walters, sino con cualquier otro investigador capaz e internarse en sus sucias callejas. Y, la verdad, viendo la ristra de juegos basados en el legado de Lovecraft estrictamente, es admirable. Si su apartado técnico hubiera estado más pulido y muchísimo mejor acabado, Call of Cthulhu se habría posicionado como el juego de la década sólo por un placer tan nimio como ése.

Incluso la repetición de escenarios antes aludida se habría convertido en todo un placer terrenal, sus fallos de diseño garrafales como el del brazo levitador habrían sido perdonados, pero alguna maldición arcana cayó sobre el estudio y finalmente Call of Cthulhu se quedó en una alfa gráfica bienintencionada que no hace ninguna justicia al enorme potencial que podría haber derrochado, en el sentido más extenso.

Por último, para redondear esta sección, un inciso sobre las animaciones. Mecánicas, hoscas, extrañas y desesperantes, no exagero cuando digo que el primer Jack y Daxter sodomiza a este juego en movimientos a pesar de llevarse unos cuantos años de diferencia —tampoco es exagerado decir que lo viola en todos y cada uno de los apartados, tristemente—. El personaje se percibe como un robot mal engrasado que a la mínima que el ratón aumenta de sensibilidad se vuelve puto loco y te manda a la mierda. Los saltos están fatalmente calibrados y se contarán a puñados las veces en las que te quedes vendido porque la psicomotricidad de Jack dé un fallo masivo o pantallazo azul y te descubra hasta el apuntador en una fase de sigilo, te mate un enemigo porque ha sido incapaz de cubrirse o no ha detectado bien el movimiento o fallecer entre terribles sufrimientos triturado por una máquina porque al pobre Jack no le daban sus patitas.

Las expresiones faciales tampoco es que se queden cortas, no había visto semejante nivel de gesticulación desde el primer Deus Ex. Mueven los labios y desvían la mirada de un lado a otro insistentemente como unos paranoides puestos de sustancias cósmicas, a veces hasta hacen gestitos y se acuerdan de mover las articulaciones, pero nada. Más estáticos que la momia de Lenin. No se facturó demasiado en hacer creíbles unos personajes que sólo con verlos una vez sabes de sobra que no te vas a tomar en serio el resto de su vida. Es más, Zadok Allen es el tipo que más vida le da a su esqueleto durante todo el juego, junto con los Marsh cuando huyen de Jack. Sin embargo, a pesar de toda esta cantidad de mierda, se puede jugar. Quizás te provoque un estallido de rabia, pero nada que se pueda aguantar con muchísima paciencia, ganas y un fanatismo enfermizo hacia Lovecraft, aunque probablemente esto sea excesivo. Se puede jugar con sus defectos, a fin de cuentas eso es lo único que importa. Y como extra para los amantes de los marcos por segundo, el motor apenas sufre de ralentizaciones, dentro de lo que cabe. El pobre se maneja fluido y con eso basta para poder disfrutarlo en el sentido más relativo del término. Lo cual es extraño dada su antigüedad y fallos de compatibilidad.

En relación con la música, hay que decir que casa con el tipo de ambiente misterioso, vetusto y prendado de misterios atávicos que en un principio quiso transmitir el juego. Tampoco es que durante el juego el apartado sonoro goce de una importancia capital, pero ahí está. Personalmente, la única que medio qué de todas sus canciones es la del menú y poco más, pero bueno, como se lee por ciertos lares, no está mal. Además, tiene un cierto tono clásico de peli de terror tradicional que resulta bastante curioso y puede gustar más o menos. En cuanto a los sonidos, génericos de cojones, no hay otra forma más concisa de enunciarlo. Pero genéricos, son casi marcas blancas de los sonidos. Hasta los berridos de los Profundos son tan normales como el gritillo de un chihuahua.

Mención especial a los chasquidos que se escuchan cuando Jack se rompe los huesos y al doblaje de los personajes, y que me lleva a plantear que las personas que defienden a ultranza las versiones originales de los juegos o bien su sentido del gusto es nulo o están tan cegados por su rabia ideológica que consideran cualquier puta mierda una obra de arte. La actuación y el énfasis vocal no es malo, es ponzoña radiactiva de Chernobyl en estado puro. Una puta mierda abisal de voces planas con menos personalidad que una piedra, unas conservaciones en un tono deplorable y unas exageraciones y sobreactuaciones tan mal ejecutadas que la vergüenza ajena que desprenden es entrañable. La única voz decente es la de Jack Walters, la de Profundos tipo Gilman y Marsh, la hija del doctor y ya. Para hacernos una idea, el doblaje del primer Resident Evil o Resident Evil Remake con unos instrumentos de grabación de sonido más avanzados pero manteniendo la cutrez marca de la casa. ¿Cuánto puede durar? Pues, unas cinco, seis horas a lo sumo en nivel normal y explorando por encima de los escenarios y enterándote de la historia calmadamente.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

También puede gustarte

  • Esto es la fiesta del bug, pero me dio tan buenos momentos que le tengo cariño. Eso sí, sólo por la cantidad de incompatibilidades y errores terribles como mencionas (perdida de partidas, bugs que te inhabilitan directamente al personaje y hay que empezar de cero por un mal guardado, etc etc) jamás lo rejugaría.

A %d blogueros les gusta esto: