Análisis de: The call of Cthulhu: the dark corners of the Earth [PC] [2/2]

Como se dijo en la anterior entrada, Call of Cthulhu se presenta y desarrolla como una buena historia lovecraftiana: desde el final y con una narración regresiva. También se aludió a ciertos seres sueltos como Dagón, Hidra, los Shoggoths y las dos historias principales en las que se basaba: La sombra sobre Innsmouth y En la noche de los tiempos, dos relatos de Lovecraft bastante larguillos convertidos en los pilares fundamentales de una trama en la que también se combinan elementos propios de la casa y enlazados en conjunta para pretender algo medianamente sólido, cosa que consiguen, aunque incluso sea parcialmente.

La historia de premisa está bastante bien hilada, muchísimo mejor de lo que pueda aparentar. El desarrollo de los personajes, con excepción de Jack Walters, es prácticamente nulo y muchos de ellos valen un suspiro y poco más, sin mayor importancia en el guión. Pero no es impedimento para apreciar el concepto de la historia, que es bastante interesante, y dejarse llevar por lo que sería una conjunción bastante buena de la cosmogonía de Lovecraft, relatada tanto por cinemáticas, scripts y el diario de Jack Walters —completamente opcional de leer y que repite el estilo Lovecraft de personaje en primera persona que cae lentamente en la locura, algo parecido a El morador de las tiniebla.

¿Correcta? Lo es, no es impresionante, pero se desenvuelve notablemente; aunque, como el motor gráfico, podría haber dado muchísimo de sí, y seguramente haber tapado en parte los grandes defectos que arrastra y que son bastante llamativos. El más importante de ellos es la escasa presencia de la subtrama de la Raza de Yith. Nada más empezar el juego, y seguramente a modo de prólogo, Jack Walters es enviado a la casa repleta de sectarios aludida en la anterior entrada, donde descubre un templo o algo parecido dedicada a la misma. Al final de esa fase, Jack Walters es absorbido y trasladado al mundo habitado por esa raza, padeciendo exactamente el mismo proceso que el profesor de economía de En la noche de los tiempos, pasa la escena introductoria y cuando Jack alcanza Innsmouth los Yithianos son completamente abandonados y guardados en un polvoriento cajón hasta el mismísimo final del videojuego, en una escena bastante corta en todos los sentidos y sobrante que realmente no aporta una puta mierda. Y ya está. Esas son todas las referencias al relato. En definitiva: una subtrama sobrante. Una pieza que encajaron como pudieron con calzador y que allí se quedó. Supongo que lo hicieron para redondear un poco más, pero viendo el resultado, mejor que lo hubieran omitido y continuado exclusivamente con los Porfundos y los Marsh, así hubiera quedado más estructurado. Y hablando de sobras, la aparición de un Shoggoth como jefe final más o menos a la mitad del juego no encaja muy bien, queda más colgado que un esquizofrénico puesto de LSD.

Lo que conduce, definitivamente, a pensar en Call of Cthulhu como un videojuego que si se hubiera dedicado en exclusiva a ser un calco perfecto y precuela de lo ocurrido en Innsmouth antes de lo que narra el relato, habría sido una aventura rotundamente redonda. Mejor o peor según la persona, pero bien asentada, y encima fiel al gran Lovecraft sin tomarse licencias excesivamente subnormalescas o gilipollescas que destrozan lo escrito.  Es más, Call of Cthulhu —que de la Llamada de Cthulhu sólo tiene el nombre— puede ser tomada como una antecedente directo del relato sin más; ignorando, por supuesto, las otras partes de la historia que están, pero muchas veces por el mero deseo de estar. Incluso tiene puntazos como la persecución en el Hotel Gilman, la llegada al Arrecife del Diablo en barco o la conspiración del Gobierno para destapar toda la mugre de Innsmouth desatando una verdadera batalla campal. Sucesos dignos de ver por uno mismo, aunque sus numerosos errores y su anticuado motor gráfico y jugabilidad no lo hagan muy apetecible.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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