¿Sobrevaloración? [Resident Evil 2]

1 – Personajes 

Los personajes en Resident Evil se han caracterizado principalmente por ser personillas pixeladas a las que les puedes coger muchísimo cariño. Te identificas con ellos y Mikami siempre tuvo el buen tino de tomárselo enserio y romper moldes, sobre todo en cuanto a roles en mujeres. Desde Albert Wesker, Claire Redfield, Jill Valentine, Alexia Ashford o Barry Burton, dentro de Resident Evil, sean buenos o malos, estén mejor o peor, todos gozan de un “encanto especial” que te hace encapricharte por fuerza con ellos.

Sin embargo, poseen un obstáculo bastante gordo, y es el de no saber cómo plasmarlo adecuadamente en el juego. Muchos me saltarán con las limitaciones de la máquina, pero en Resident Evil Remake el desarrollo de personajes y su actuación dejaba muchíiiisimo que desear —mención aparte la calidad de las voces, entre las que destaca Wesker Robot— y en Resident Evil 2 no es que tampoco sea tan sumamente brillante como dicen muchos. Las voces están mejor dobladas que en Remake, eso sí, pero tampoco es que me alcance al alma especialmente. Hay énfasis, movimientos, pero no, no conecto lo suficientemente con ellos, no me logro meter en el ambiente. Entre lo escasos que pueden ser los diálogos y lo genérico de las conversaciones, te tiene que gustar muchísimo de por sí el propio juego para apreciarlo de la manera en la que se adora actualmente —sospecho que la nostalgia está metida de por medio.

Y en cuanto a personalidad, gracias al Cielo está más marcada que en el primero, pero anda ahí ahí. Habla más la apariencia de los personajes que ellos mismos y sus conversaciones, y sí, donde no hay expresividad por limitaciones lo único a lo que te aferras es al diálogo. Con esto no quiere decir que sea brutalmente malo y horrible, hay puntazos y a veces puede llegar a ser medianamente interesante, pero como con el primero, ni es pésimo ni destaca como una maravilla atemporal, a nivel general. Y a un nivel más profundo, qué se puede decir, tópicos y clichés andantes que adquieren la apariencia de únicos por ese barniz tan especial que Mikami imprime en estos primeros juegos.

2 – Esto no es Silent Hill

La saga entera nunca abundó en simbolismos ni tramas demasiado complejas con excepción de un único Resident Evil que no nombraré. Argumentos planos en los que todo se reduce a bueno, malo, traición de turno, mira lo malo que estoy, estoy loco, romance oportunista, cuidado que te mato. El primer Resident Evil era un festín de topicazos tan monumentales como su propia mansión, y si eres más o menos avispado, te lo destripas todo tú solito. En RE 2 pasa exactamente lo mismo. De antemano, sabes con quién te vas a encontrar, los malos son malos hasta que te mueras y no hacen nada por demostrar que todavía queda un atisbo de bondad en su interior —ejem, Biran Irons, ejem—, los personajes misteriosos son personajes misteriosos hasta las trancas y el papel de madre desesperada y a la vez obsesionada con la labor de su marido lo va a mantener hasta su mismísima terminación. Es decir, no hay alteraciones, todo se mantiene tan impoluto como en el primer juego; no hay giros argumentales arrolladores que te destrocen tu percepción del mundo y tampoco Claire va a mandar a Sherry a que se vaya a tomar el aire después de cargarla en dos CDs.

Lo que da como resultado una apariencia global de una historia para nada brillante y muy muy lineal, muy simple, tanto como con el primer juego; sólo que en este caso, se puede disimular y sobrellevar mejor por la amplitud de escenarios y por la mayor variedad de posibilidades y situaciones que se pueden dar en ellos, además de la adición de una mayor cantidad de personas en la historia, pero en esencia es eso, lo que se ve y no hay nada más. Son datos que no necesitan de segundas lecturas, sólo de una mayor alfluencia de información contrastada por diversas fuentes, y eso, se quiera o no, hace que Resident Evil 2 tenga una historia mediocre que aprovecha el tirón de los zombis y la “novedad” tanto del survival como del mismo concepto para tejer algo que se antoje “nuevo” pero que en realidad está anclado en los mismos cimientos que su hermano mayor.

Y aparte, lo que he descrito antes es endémico de prácticamente el 90% de Resident Evil, desde entregas numeradas hasta Outbreaks, lo que para mí, sin duda, es indicativo de que realmente Resident Evil 2 no destaca en absolutamente nada, es uno de tantos en una cadena de causas y consecuencias imprevistas. Es una historia que si hubiera sido reproducida a continuación inmediata del incidente de la mansión Spencer no se notaría la diferencia, es más, si comparamos la historia de los tres primeros Resident Evil nos daremos cuenta de que en esencia es exactamente lo mismo con distinta apariencia. Y entonces, ¿dónde está su grandeza?

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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