¿Sobrevaloración? [Resident Evil 2]

Ya ha sido anunciado. Lo ansiado fervientemente con un éxtasis casi religioso se ha cumplido siendo anunciado por un vídeo. El remake o rehecho de Resident Evil 2 está en proceso y los de Capcom se frotan las manos pensando en la escalada monumental que sufrirán sus cifras en cuanto lo pongan a la venta, mientras se regocijan entre tanto con las ventas colosales de sus dos refritos Resident Evil Remake y el futuro Resident Evil Zero, por no hablar de lo cosechado ya con Resident Evil Revelations 2, la mercadoctenia y otros tantos ingresos procedentes de lo más variopintos productos como una máquina de pachinko.

Porque es un hecho sabido por todos que Resident Evil es un monstruo de hacer dinero inmenso, un capitalista prostituido que espera en una esquina al primer cliente de lujo que pille mientras su chulo aguarda vigilante en una oscura esquina, motivado todo ello por el afán de ingresos. El dinero por el dinero, y con sólo echar un vistazo a las últimas entregas de la saga y la política empresarial de Capcom puedes quedar más que convencido de que esta máxima es cumplida al 100%. Y por ello, como suculenta máquina de hacer dinero, hay que exprimirle el máximo beneficio a todo costa, y es ahí donde entra Resident Evil 2.

Pero en esta entrada, contrario a lo que pueda parecer, no se va a despotricar de una empresa que suficientemente se humilla a sí misma, no, en absoluto, aquí se va a escribir con sangre y lágrimas una percepción que genera odio y desprecio a raudales y a partes iguales, en cantidades industriales, y que puede provocar furias asesinas: la sobrevaloración de Resident Evil 2. ¿Qué mejor momento que mancillar esta oveja sagrada aprovechando la situación tan propicia que se ha descrito con anterioridad? Y todo ello a través de una biopsia completa y, por supuesto, al más puro estilo de este blog.

RE 2 es cutre, muy muy cutre. Tan putamente cutre como el primero. Una jodida oda a la cutrez más grande adornada con escenarios pre renderizados de una ciudad quemada e invadida por los zombis. O directamente, cambia la mansión Spencer por una mansión del mediooeste y ahí tienes Resident Evil 2. Su motor gráfico sólo está mejorado levemente, su control sigue siendo tan asqueroso como antaño, sus diálogos pecan de putapénicos y su historia es tan lineal como una película de serie B grabada con mala hostia con una cámara de cuatro duros. ¿Por qué está tan sobrevalorado con esta premisa? Al igual que en Final Fantasy VII, si decimos que lo está por los gráficos, vamos jodidamente mal encaminados, al igual que por el control o por cualquier otro apartado técnico que no sea la música, que es excelente en ambos juegos; así que hay que ir a ensartar la estaca directamente en lo único que puede levantar verdadera ampula cuando hablamos de cualquier producto electrónico perteneciente a la categoría de videojuegos: la historia, la trama, el guión, todo lo que esté relacionado con ello, como escenarios, personajes, clichés…

Resident Evil 2 es una continuación directa o conclusión lógica del pifostio que se montó en aquella apacible mansión escondida entre los bosques Arklay. Después de amontonar cadáveres en los laboratorios Arklay por culpa de un escape, nuestro querido amigo William Birkin será el cordero sacrificado por la propia Umbrella después de que éste comenzara a conectar con el gobierno para venderle su querido virus y olvidarse de la corporación que lo empleó, y que justamente utiliza para crear armas biológicas que después entrega al mismo gobierno de los Estados Unidos. Todo muy coherente, por supuesto. Una patrulla de las U.S.S. dispara a quemarropa a Willy —una táctica muy inteligente de su parte, todos sabemos que disparar a lo loco es mejor que un tiro limpio en la cabeza, pero es que sino no habría juego— y éste, en un último estertor vengativo se inyecta su creación y muta en “G” o en un bicho mazo feo con el único objetivo de procrear y destruir a todo aquello que le suponga una amenaza, como la patrulla U.S.S.

Los consigue alcanzar y mata a todo Cristo rompiendo los viales de virus G y expandiendo la infección por la no tan pequeña población de Raccoon City, convirtiéndola en una convención de orgía destructiva, fiambres, miembros amputados, mala hostia y una conjunción de virus más amplia que en cualquier territorio africano. En resumen, la ciudad queda hecha una mierda sin que absolutamente nadie del exterior lo sepa, y remarco nadie del exterior. Y es en este escenario de detritos sanguinolenta donde nuestro querido Leon S. Kennedy y Claire Redfield deben hacer frente a oleadas de zombis, Tiranos con manía persecutoria y Lickers especializados en el cunnilingus a distancia. El ambiente perfecto para irse de acampada con la familia.

De forma muy resumida y breve, la premisa inicial de Resident Evil 2 es exactamente ésta. Dos protas, Leon y Claire, que llegan a la ciudad por diferentes motivos y que hacen su propia vida recorriendo a ojo la mitad de los mismos escenarios que ofrece el juego. Pero, ¿esto no suena de algo? ¿El primer Resident Evil no trataba exactamente de lo mismo, dos personajes perdidos en una serie de escenarios que se repiten y cuyos puzzles encajan de diferente manera según cuál escojamos? Cierto es que en Resident Evil 2 la diferencia entre ambos está muchísimo más marcada que en el caso anterior, con escenarios que cambian según el personaje y maneras distintas de resolver los puzzles, pero ya a partir de aquí, se aprecia un aspecto que me incita a considerar a Resident Evil 2 como un juego que es tenido por más de lo que realmente es —algo me gustaría aclarar en esta entrada—: RE 2 es reciclaje puro y duro y repetición argumental del anterior, y por dicha lógica, si te gustó uno, por fuerza te tiene que gustar el segundo.

Sé que Resident Evil hasta el 4 no es precisamente lo más vanguardista en innovación y que sus historias nunca destacaron demasiado y sé que 2 es una secuela demasiado escueta en el tiempo, y quizás ése es su problema, porque más que una secuela parece una expansión del primer juego. Pero dejémonos de tanta verborrea inconsistente y vayamos al verdadero núcleo, al quid de la cuestión, al por qué infravaloro tanto a Resident Evil 2:

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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