Análisis de: Silent Hill [PlayStation]

Al principio todo era niebla, opaca y omnipresente, con ligeros copos de nieve precipitándose como una lluvia primaveral. Y silencio, un silencio desgarrado por el aullido de esas bestias, monstruos extraídos de las perversas imaginaciones de una niña incinerada por las trastocadas profecías de una vieja bruja; y las serenas melodías de un Akira Yamaoka esplendoroso y terrible, como los dioses de los hombres.

En las penumbras, Harry recorrió calles y calles, encontró objetos y tuvo que hacer frente a un pequeño puzzle de llaves que guardaba relación con el Mago de Oz, todo ello a la vez que rehuía perros descarnados y molestos pterodáctilos. A duras penas y con abundante necesidad era capaz de encontrar objetos como bebidas tónicas y cartuchos para su malograda pistola, en cantidades mínimas, pero suficientes como para satisfacer su integridad personal; por no hablar de los cuadernos esparcidos en diversos puntos en lo que con letra apresurada anotaba sus divagaciones alejando las sombras punzantes de su consciencia.

Guiado por unos papeles esparcidos en el callejón de sus pesadillas, averiguó que su destino era la escuela Midwich. ¿La escuela? ¿Qué haría Cheryl en una escuela? Quedándose quieto en un lugar no conseguiría nada. Tenía que ir a la escuela por la casa del perro que hacía poco había desbloqueado. Redirigió sus pasos de nuevo enfrentándose a las repulsivas criaturas, empuñando una tubería oxidada y una errática pistola. Cuando hubo llegado finalmente al exterior, la atmósfera cambió: una noche moteada y profunda se había apoderado del pueblo. Pertrechado con la linterna y radio que había hallado de casualidad en la cafetería, atravesó el patio y entró en los callejones. Allí, corrió como alma que lleva el diablo esquivando más y más perros y malditos pterodáctilos que le salían al paso con el menor haz de su linterna, por lo que la tuvo que apagar durante todo el trayecto hasta que finalmente se personó ante la misteriosa escuela. El edificio estaba vacío e impoluto, desconcertante. Podría ser así todo el camino, ¿estará aquí Cheryl? se preguntó vagando por una recepción vacía. De lo que no era consciente es que sus cojas suposiciones desembocarían en un maremágnum de óxido, cadáveres y dolor, mucho dolor; pero en ese momento, la escuela estaba limpia y salubre. Tanteando por los corredores de aquella escuela sólo podía ser partícipe de lo que le sucedería después, mucho después. Ignorante de que a cada paso que daba restaba un escalón hacia el núcleo del maltratado subconsciente de Alessa Gillespie.

Descendiendo esas escaleras cuyo inicio se situaba en una cambiante escuela, Harry observaba atónito cómo se enfrentaba a más criaturas deformes con el aspecto de niños. ¿Los compañeros de Alessa? En varias ocasiones tuvo que resolver diversos enigmas, siendo uno de ellos recordado como uno de los más difíciles de los videojuegos. La escuela era uno de los peores escenarios, se decía Harry, con sus corredores atestados de bestias, la complejidad de sus desafíos y la dificultad de esquivarlos en un espacio tan reducido, por no hablar de sus constantes idas y venidas entre sala y sala, clase y clase, viendo dibujos de niños con apariencia de perros que eran lobos, arqueros y un monstruo feo y grande. La peor experiencia de todas y con diferencia, sólo superado por las alcantarillas. Las malditas alcantarillas oscuras e imposibles con esas cosas insectoides que te atrapaban con sus fauces, que salían de cualquier parte, machacándote y persiguiéndote como violadores. Lo recordaba con desprecio, sobre todo la segunda vez que tuvo que bajar allí para dirigirse al parque de atarcciones.

Pero eso no era nada comparado con el cambio hacia el Otro Mundo. Había completado un puzzle sobre horas y relojes en una torre del reloj para después meterse en su interior y bajar unas escaleras. En qué hora. El óxido y el metal había transformado la escuela en un esqueleto de hormigón sanguinolento, más vacío si cabe; con un aspecto grotesco y repugnante. Ese ambiente sólo podía ser concebido por una mente enferma o torturada. La oscuridad se había hecho más acusada y los monstruos se habían multiplicado, y encima con esas malditas canciones que a Harry le ponían de los nervios.

En esa dimensión paralela, Harry luchó desenfrenadamente contra todo lo que le salía al paso incluido un monstruo grande y desproporcionado que abría su boca en vertical y emitía un chillido espantoso. No le costó demasiado trabajo sinceramente, correr y disparar, la primera vez causa impresión pero cuando te has pateado el pueblo un par de veces le pierdes el miedo y te lanzas a su boca con escopeta en ristre. El primer golpe de efecto en esa fase fue la llamada de teléfono que su hija Cheryl efectuó desde el más allá, o desde otra dimensión o desde otro planeta. En Silent Hill las leyes terrenales no tienen el menor sentido. Le dejó traspuesto, y a mí también. La trama estaba sacando su artillería. Después de la fascinante aunque odiosa escuela Midwich, desprecio esa fase con toda mi alma junto con las alcantarillas (se me pone el corazón en un puño cada vez que tengo que cruzarla); Harry tuvo que vérselas con un carrusel de escenarios y fases cada cual más variopinta, y personas. El Hospital, la tienda de antigüedades, el faro, las calles de Silent Hill, la zona turística, la Iglesia, las putas alcantarillas, el parque de atracciones, el memorable camino hacia el faro pasando por el barco… Escenarios que a pesar de seguir un mismo patrón, te marcaban, hondamente. Escenarios que mezclaban la imaginación con lo grotesco, la desesperación, el todopoderoso dolor. Adornados con aquellos cadáveres envueltos en sacos rodeados de misterio, las mallas metálicas sobre las que caminaba… Una delicia.

Esos escenarios acojonan de verdad, son los más directos y gores de toda la saga, joder, esas mierdas transmitían el subconsciente herido de Alessa, su paraíso interior impregnado de sus recuerdos y sus vivencias. Provocaba terror a la par que desentrañabas la historia de la chica en los pequeños detalles, esos minúsculos detalles. Y la música, la adorable música del sensei Yamaoka. Golpes, chirridos, chillidos, silencios, golpes, ruido; la música de Silent Hill, la ambiental, se resume en el ruido distorsionado de una radio que te destroza los tímpanos si la escuchas con auriculares y te hace maldecir en voz alta cuando estás atrapado en una calle o pasillo con la puta música machacona de fondo sacándote de quicio y aterrándote como si lo estuvieras viviendo. Buenos recuerdos, se animó Harry. Buenos años y buenos recuerdos. Pero eso sólo era una parte del lienzo silenthinesco, una pequeña parte. El primero de ellos, enumeró Harry, era como había dicho anteriormente la atmósfera, los escenarios y su música ambiental.

El segundo era la música. Akira Yamaoka se lució brindando una banda sonora original memorable, emocionante y sentimental que te atrapaba entre sus notas poniéndote en la piel de los personajes, sus conversaciones, el contexto, la situación. Todo encaja y nada desentona, a su justa medida y en el tiempo preciso, empleando el silencio con gran destreza como un instrumento más. Silent Hill tiene nombre de persona y es Akira Yamaoka. Sin él, el pueblo no hubiera sido lo mismo, es más, es como si Akira Yamaoka fuera Mozart y Silent Hill la orquesta sinfónica sobre la que brillar y ambos estuvieran hechos a la medida del otro, unión que se demostró de forma insuperable en Silent Hill 2. Melancolía, tristeza, desesperación… cada canción tiene su “aura” especial, el aura que representa a cada personaje. Not Tomorrow no es nada sin Lisa Garland a la vez que She es un conjunto vacío sin Alessa Gillespie/Cheryl, del mismo modo que Claw Finger son notas descarriadas si no se reproducen en la conversación de Dahlia y Harry en la iglesia.

 

Diría más si éste hubiera sido un caso aislado, pero no, Akira Yamaoka se reluce en todas y cada una de las bandas sonoras que llevan el nombre de Silent Hill, y ésa es la mayor baza que ha tenido esta saga desde sus orígenes. Después de deshacerse en alabanzas y quedarse sin adjetivos, Harry cayó en la cuenta de que el tercero eran las escenas en CGI. Takayoshi Sato fue el artífice de dotar de naturalidad y personalidad a todos los personajes, y vaya que si lo consiguió. De sobra. Sólo hay que ver las expresiones de Lisa Garland para ver el nivel de maestría que Sato consiguió en un puñado de cinemáticas con un CGI muy rudimentario.

Un trabajo impecable que alcanzaría su cenit con Silent Hill 2. Todavía no he visto juego en el que los personajes transmitan tantísimo y se expresen con tanta naturalidad.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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  • Pedazo de entrada te has marcado, cabalgando entre relatar la totalidad del videojuego y un análisis te ha quedado algo diferente.Para mi gusto, demasiado larga, la habría dividido en dos entradas, aunque quizá perdiese la gracia de la “totalidad”

    Respecto todo lo demás, ha quedado perfecta, mis felicitaciones 😀

    Saludos!

    • Muchas gracias :”3 Me costó un rato largo hacerla y te juro que al principio la iba a dividir en dos pero me eché atrás y la subí al completo dividiendola en partes para que no fuera tan molesto.
      Saludos :^

  • Fantástica entrada.

    El juego me ha parecido simplemente espectacular y te diré, yo pensaba que el tiempo añejaría el producto en cuestión de tensión/miedo/sustos pero para nada, la soberbia ambientación en lo estético se ha conservado genial y el sonido es putamente magnífico, si existen momentos donde de verdad avanzaba con un “puta madre un pinche amasijo de polígonos saltará de la nada a atacarme” es gracias a los efectos sonoros -los putos objetos de cristal explotando en el hospital-.

    En este aspecto no puedo más que aplaudir por presentarnos un juego épico, obvio no podemos compararlo con Resident Evil por lo mismo dicho aquí al principio de la entrada pero en cuestiones de calidad y destacando que juega en otra liga se pone al “tú por tú”, verdaderas obras maestras.

    Algo que no aclaré es una especie de alarma que suena despues de abandonar el hospital por primera vez, el ruido aumenta o baja de volumen dependiendo de que zonas recorras pero nada, no pude dar con el.

    El lugar más tenso es la escuela, seguido de las putas alcantarillas también XD, la primera por esperar monstruos hasta por debajo de las mesas y unos salones de clases con ruidos metálicos más desalentadores de lo normal, la segunda por el cuerpo en la pared al tomar la escopeta…incluso le metí dos tiros a ver si el hijo de puta no se movía o algo.

    Las alcantarillas las sentí muy tensas por las criaturas y las pequeñas zonas por las cuales puedes moverte…noté que estos monstruos verdes hacen muchísimo daño y que salgan del techo me tenía con las gónadas hasta la garganta, que sea oscuro y el único sitio con nula banda sonora -aparte de los gritos bestiales- me provocó mal rollo, pero del bueno… y eso que no duramos ni 15 minutos si no nos pasamos las llaves.

    Volviendo con la ambientación y diseño de monstruos pues ninguna pega, me gustaron muchísimo y sentí un extraño cariño por los bichos fantasma de la escuela, aunque no me percaté de ninguno. De todos los Silent Hill el cambio de realidad de este me pareció de los mejores, aunque el de Shattered Memories es mi preferido, y en cuestión a gustos personales está ahí junto al Silent Hill 3.

    Otra cosa, la llamada de la pequeña y su aparición en el centro comercial me dejaron pasmado, así como lo acontecido con Lisa y la batalla contra Cybil otro tanto más, esta última en especial montada en al carrusel y aun sin balas tratando de matarte… joder creo que necesito jugar la continuación de la historia, el del 3, de nuevo para captar que tantos detalles en relación tienen entre si.

    Las hipótesis me cuadran, la verdad y pasé por alto muchas cosas en esta primera partida ahora que me acabo de leer la entrada.

    En fin, ha sido un trabajo brutal y redondo en todos los aspectos, saludos.

  • Muchas gracias :^]

    Silent Hill es brutal mires por donde lo mires. Es cruel, infernal, pero ahí lo tienes, una joya atemporal.

    Ahora que te has pasado el primero cuando juegues a Silent Hill 3 vas a tener un Nirvana de lo bien que encajan muchos detalles, ya verás.

    Saludos.

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