Silent Hill sodomiza a los dos géneros por igual [Silent Hill 2] [2/3]

James es un hombre con personalidad propia que ve reflejado su lado más oscuro y sus pesadillas en un pueblo que es interpretado simultáneamente por otros dos personajes que hacen exactamente lo mismo que James a su manera. Para ejemplificarlo, donde James ve monstruos hipersexualizados por su depresión y apetito sexual, Ángela ve infinitas representaciones de su padre o llamas ignífugas, Eddie ve a gente burlándose de él por ser gordo y Laura como alma cándida y pura no ve absolutamente nada. No hay más. Eso es Silent Hill 2 y no me cansaré de escribirlo las veces que haga falta. En cuanto a los modelos sexuales, tres cuartos con lo dicho sobre Harry y de forma más radical. No me creo que ningún hombre se vea reflejado en un treintañero alcohólico, sufridor de absentismo sexual, mediocre, hosco y sin ningún tipo de aspiración u objetivo último. De nuevo, Silent Hill dando lecciones gratuitas a la industria de los videojuegos. En conclusión, cuando Silent Hill quiere dar por culo sacando los trapos sucios de la gente, lo hace sin favoritismo y en igualdad de condiciones, para que todos pueden disfrutar y gozar intensamente sin distinciones.

Apartando a James, el siguiente en la lista es el entrañable e hidropínico Eddie Dombrowski. Gordo, a mi parecer inaguantable e imbécil, acomplejado y psicópata en ciernes que huyó de una población cercana por matar a un perro con un revólver y disparar a un hombre a su vez, Eddie es el perfecto retrato de aquel compañero de clase marginado y humillado constantemente por su aspecto físico y por su débil forma de ser que un buen día, harto de la humanidad, toma la iniciativa en forma de un calibre .22 llevándose por delante a todo aquel que vuelva a burlarse o hacer bromas pesadas a su costa. Eddie es un tópico patoso y vestido de mala manera para resaltar lo imbécil que puede ser y sobre todo su obesidad mórbida. Está hecho para ser odiado y odiar en respuesta. Después de comportarse como un gilipollas, de vomitar por un cadáver que él mismo había asesinado, negando tal acto ante James como un cobarde; de ser tratado como un niño por Laura y de intentar insinuar que James se mofaba de él, como otras personas, a pesar de que a estos el bueno de Eddie les importaba una mierda; muere acribillado por el propio James en el interior de una carnicería con cadáveres de vacas o cerdos colgando desollados.

Un curioso y paradójico destino. Sin ahondar demasiado más en este personaje, lo que queda, como se ha dicho antes, es un tipo gordo que vive su infierno en Silent Hill. Y que a diferencia de James, alcanza la catarsis siendo asesinado después de amenazar todo bicho viviente con la muerte. Un producto de sus propias circunstancias y de sí mismo. Quizás, de todos los secundarios es el más olvidable, pero ahí está, sufriendo de la misma forma que James y que Ángela. Lo único que difiere es la forma de afrontar esos hechos, pero en esencia, es exactamente lo mismo. ¿Qué tenemos? Dos personajes masculinos que a ojos de Silent Hill importan una jodida mierda, sobre todo el segundo. Dos tipos que casualmente, por mala fortuna, un buen día entrecruzaron sus caminos en ese punto de encuentro de tormento eterno que es el pueblo.

El lado de las mujeres está bastante más nutrido y, como es menester, eclipsa el de los hombres y es bastante más sufrido y trágico, a la par de fascinante, que el de los hombres. Esto no quita que el suplicio de James sea una telenovela colombiana, ni mucho menos, pero su mujer fue quien de verdad las pasó putas viendo cómo poco a poco se marchitaba por una enfermedad; y Ángela es la protagonista de una vida familiar bastante más cabrona posiblemente la de Eddie, que simplemente parece tener más complejos que kilos de más. Laura es Laura. Y María, bueno, se pueden decir unas cuantas cosas de María.

Empezaré por Laura. El rol de Laura es un tanto difuso. Aparece de improviso después de los apartamentos como una niña perdida que va de un lado hacia otro completamente campante. James se empeña en protegerla y encuentra en ella una vía de esperanza e iluminación cuando le anuncia que ella es la destinataria de una carta escrita por Mary hace una semana o dos cuando compartían habitación en el hospital. Y no sólo eso, Mary le había hablado de él. Desde luego, las ansias por proteger a Laura se dispararon lo que provocó que ésta aprovechara la mínima para tomar el pelo a James.

Con esta premisa, Laura es la típica princesita a la que hay que rescatar del castillo encantado del malvado rey que la tiene prisionera. Una niña indefensa auxiliada por un hombre y bla bla bla. Es hora de dejar clichés y ver la realidad. Laura no puede cumplir con ese rol por la sencilla razón de que no ve monstruos. Su Silent Hill es un pueblo abandonado por el que puede andar libre y despreocupadamente como un parque de atracciones gigante se tratara. Laura es el único personaje puro que no se ve reflejada en un infierno porque no tiene absolutamente nada de lo que arrepentirse o que enfrentar. Es sólo una niña que corretea de calle en calle y se cuela en sitios para dibujar gatitos o molestar a James un rato. ¿Ser indefenso e inferior que debe ser protegido por un hombre adulto y fuerte? Los putos cojones, es más, James es el que debería ser protegido por Laura muchas veces.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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  • Me encantan tus entradas dedicadas a Silent Hill, sin etiquetas y yendo más allá de una valoración técnica. Saludos.

    • Me alegro muuuuuchoooo (>3<)/

      Ya ves, SH me ha calado tanto que me es imposible rebajarlo a un típico análisis o entrada de x o y :___

      ¡Saludos!

  • Es un análisis muy bueno acerca de cómo trabaja Silent Hill con los personajes, de ambos sexos (aún debo leer el del 3, mi favorito). Pero no sabía que Silent Hill hubiera provocado discusiones o polémica respecto a la sexualiación o no de sus personajes (supongo que los femeninos). Es algo que veo absurdo, la verdad, sobre todo sabiendo cómo es el producto medio de videojuegos, cine, música e incluso mera publicidad en ese aspecto… Pero es que, de todos modos, siempre me ha parecido un debate molesto, y que no lleva a ninguna parte. Somos seres sexuales, es nuestra naturaleza, y creo que reconocerlo y tenerlo presente, y sentirlo como algo normal, es una cosa que debería eliminar cualquier prejuicio sobre cualquier tipo de arte, se use como concepto trascendental o como mero reclamo para el consumidor. No dejo de pensar en que, mientras la gente discute e intenta censurar, mujeres son maltratadas en sus casas por hombres que no les importa lo más mínimo el arte en ninguna de sus vertientes, o niñas son violadas cada día por tipos ignorantes y que más bien entran en la categoría de zumbados, de putos tarados, así que… ¿qué puto problema hay con cómo se vean o comporten unos personajes, en cualquier medio? Son los dos grandes males de la humanidad: los miserables, y los mendrugos que, no contentos con no querer ver a los verdaderos responsables, todavían andan jodiéndonos a los demás.

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