Silent Hill sodomiza a los dos géneros por igual [Silent Hill] [1/3]

La siguiente en la lista es nuestra queridísima y apreciada Dahlia Gillespie. ¿Quién es Dahlia Gillespie? Dahlia no es nada más y nada menos que la líder de un culto afincado en Silent Hill que adora a un Dios-Demonia y busca la venida de un paraíso idealizado; y vende drogas a los turistas para poder financiar sus actividades. Dahlia es una mujer de algo más de mediana edad que en un arranque de ambición y desbordamiento religioso sacrificó a su propia hija biológica condenándola a portar un sufrimiento y una amargura eternas clausurándola en una habitación del Hospital. Dahlia es la mujer que ordenó el asesinato del oficial Gucci por ser demasiado peligroso, quien coordinó junto con Kaufmann el ritual final. Quien preparó la venida de la segunda parte del alma de Alessa, Cheryl, y, sobre todo, quien engañó a Harry con historias tergiversadas y diálogos ambiguos para que hiciera exactamente lo que ella deseaba, tratándolo como un simple peón a su merced.

Dahlia es el Némesis por antonomasia del primer Silent Hill y no le remuerde la conciencia demostrarlo. Es una vieja demente y carcomida por unas aspiraciones tan estrafalarias como sus pintas de gitana maruja con corbata. Es un personaje definido que brilla por sí mismo. Brilla su locura, porque realmente Dahlia no es que sea la típica mala de la película, es que está completamente loca, loca por una religión que la condujo a su propia condenación en una batalla constante en contra de su propia hija. Pues, Silent Hill, más allá de su niebla, es el campo de batalla de una madre contra su propia hija por las ambiciones desmesuradas de la primera y el rechazo y el anhelo de una felicidad en el seno de una familia normal y el amor hacia su madre de la segunda. Una persona desquiciada que, a pesar del cariño que su propia hija conservaba hacia ella, la torturó física y psicológicamente provocando la creación de un paraíso interior prendado de auténticas aberraciones. Ésa es Dahlia Gillespie, un ser antagónico al amor y completamente despreciable. Y todo ello, sin perder su identidad como mujer en ni un sólo instante. Ni está hipersexualidad, ni es un secundario plano que no pinta nada en la historia y tampoco una mala de peli poco desarrollada y cocida a medias para rellenar huecos en la historia. Es un ser humano cegado por su fervor religioso; alguien que seguramente debido a un tipo de vida bastante atípico se deterioró hasta transformarse en la vieja decrépita y carente de cordura que se aprecia en el juego.

Y por último, y la más importante de todas y de todos, Alessa Gillespie. Una niña de 7 siete años con poderes psíquicos. Una niña considerada por los sectarios de Silent Hill como la madre que traería al mundo el nuevo Dios y a partir de éste el Paraíso. Una niña que vivió soportando las locuras sin sentido de una madre en sus horas más bajas. Una niña, que a pesar de todo, siempre quiso a su madre. Siempre quiso ser una niña normal y nunca quiso efectuar el ritual ni formar parte de él. Una simple niña normal de 7 años que deseaba por encima de todo llevar una vida corriente. Sin duda y por méritos propios, Alessa Gillespie es el eje, el motor principal de toda la maquinaria que mueve Silent Hill. Una simple niña de 7 años, 14 en el juego, que soporta todo los hilos argumentales y el desarrollo de toda la historia de Silent Hill hasta su mismísima conclusión. Ella fue quien extendió la pesadilla por todo el pueblo para refuguiarse de su madre, quien dividió su alma en dos para rehusar a los sectarios y que el ritual pudiera finalizarse, quien colocó los sellos de Metatrón por todo el pueblo y quien concibió el ente de Lisa Garland para guiar a Harry y protegerla. En este primer juego, en definitiva, Silent Hill es Alessa Gillespie, y más específicamente, todo su sufrimiento y dolor.

Alessa con 7 años.

En los debates es bastante recurrente la afirmación de que no hay personajes femeninos que sufran y sientan dolor como podría sentir otro personaje masculino. En Silent Hill no sólo se rompe esa regla, sino que se amplifica hacia el infinito y de la forma más burda e intensa que se ha podido hacer. Cada escenario, cada monstruo, cada evento, en cada detalle del Otro Mundo. En todas partes el sufrimiento de Alessa es latente, se aprecia como propio y se desborda hasta el punto de que el dolor de cualquier personaje masculino no es nada más que una llorera casual ante la angustia de una niña de 14 años que 7 años de su vida los pasó en la oscuridad más tenebrosa y absoluta. Esto, no sólo la convierte en un personaje completo, en un ser humano pleno, sino en alguien interesante, una chica de historia fascinante que deja una huella imborrable. Porque Alessa Gillespie, con tan sólo dos o tres apariciones de apenas cinco minutos, se folla a cualquier otro protagonista, sea masculino o femenino; porque de la misma forma que Silent Hill sodomiza a quien sea sea hombre o mujer, Alessa como personaje deja en pañales a cualquier prota o secundario que se precia por su personalidad retorcida, por sus implicaciones en la historia, por su pesadilla, por la relación con su madre y por su historia pasada oculta. Y sólo es una niña de 7 años que iba al colegio Midwich.

Alessa con 14 años.

Y, por supuesto, Alessa Gillespie no se aprecia a través de diálogos eternos o de cinemáticas extensas, sólo a partir de lo que denomino sutileza. No es exacto, pero para entenderlo mejor su equivalente sería la narración visual o mismamente conocer a un personaje a partir de lo que se ve en su entorno, de los sitios en los que ha estado y cómo ha incidido en ellos. La sala del hospital, su propia casa, su pesadilla, el colegio… Alessa te fascina por su entorno y la historia que hay en ese entorno, no precisamente por diálogos o acciones heroicas. Y siendo un personaje secundario. Un personaje, o mejor, un ser humano. Así pues, una vez visto este repaso rápido sobre los desdichados hombres y mujeres de Silent Hill, qué conclusiones se pueden extraer de este juego.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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  • TheMarkusBoy

    Ah, ¿que Dahlia lleva una corbata?
    Primera noticia, y eso que he pasado el juego 5 o 6 veces xDDDDDD

  • Luciano Ravenna

    lo q mas me apena de todo esto es q el vacio q queda luego de silent hill no lo tapo ningun otro juego. pasaron tantas generaciones donde uno siempre tiene la esperanza de volver a encontrar algo q sorprenda de esta manera y refresque el genero pero no fue asi. ps2 ofrece lo q se podia esperar, pero cerrado su ciclo lo siguiente se resumio en mejores graficos, mas potencia pero menos talento, menos guion y menos buenas historias. me encanta SH2 por haber podido superar al 1ro, en todo caso estar a la altura y bien condimentado.
    hoy me veo un poco triste con esta realidad de personajes llamativos, tetas en lugar de mujeres y en general un circulo de marketing q deja de lado la esencia del videojuego para pasar a ser un simple producto mas q recauda dinero. se han perdido muchos valores por el camino y ahora es casi ingenuo pensar q pudiera volver a aparecer una joya del estilo. lo peor, es q quienes alimentan estas tendencias son los usuarios y al parecer los que aprecian el arte son una minoria mientras q el consumismo mas bulgar es el predominante. a donde esta cayendo el ser humano, solo el movimiento indie trato de volver a captar la esencia, pero nada llega a la cuota magistral de calidad q supo dar una productora grande- en este caso konami con silent hill. la misma q en los ultimos años se ocupo de tirar todo a la mierda y culminar haciendo juegos para celulares.
    nunca se pierde la esperanza, pero la realidad si q desiluciona bastante

    • Nos guste o no, algo así tendría que pasar. Quizás la masificación del medio, quizás otros motivos, pero es una realidad que buena parte de la industria se ha convertido en un McDonalds de consumo rápido sin ningún tipo de cuidado tanto por el juego como por el público, pero como dices, buena parte de la culpa la tendrán los usuarios por seguir ese ciclo de consumismo y capitalismo. Aunque eso no quita que ahora se hagan buenos juegos. Salieron y saldrán juegazos bien hechos que se pasen por el forro al resto, serán menos probablemente por las ansias de conseguir público fácil, pero habrán. A ver en qué queda todo esto.
      ¡Saludos!

  • Tienes razón. Tampoco soy de los que se cuestionan mucho el caracter o profundidad de los personajes de un juego (al menos mientras el juego cumpla su objetivo de entretenerme) pero como muestra de contar una historia en el medio, Silent Hill se folla a todos, en especial a las retorcidas tramas de cualquier Metal Gear y ya pasando a la merecida violación anal si se trata de cualquiera de las “obras” tipo David Cage.

    • Yeeee. Y lo mejor de todo es que este tipo de cosas nunca se tienen en cuenta, nunca, lo que es una auténtica pena.

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