Dalas la ha vuelto a liar. El continuum espacio-tiempo últimamente estaba demasiado equilibrado y las cosas por YouTube excesivamente tranquilas. Y no hay nada peor que orden y armonía en un sitio en el que sólo puede imperar el caos más vil y absoluto y las vejaciones más fuertes e ignominiosas que puede parir el castellano. Por eso, y haciendo alarde de su categoría oficial de bufón del pueblo, Dalas hizo un vídeo sobre el machismo teorizando que las mujeres en los juegos sólo se remiten a cuatro protas secundarias planas y carentes de función propia. En resumidas cuentas, objetos, adornos, floreros. Como siempre, esto generó un cierto revuelo y la furia sanguinaria de mucha gente. Y como siempre, Dalas se ha vuelto a evidenciarse a sí mismo. Como se puede ver, pasan los años y en YouTube sigue todo igual.

Esta entrada, siguiendo la costumbre, puede ser una respuesta; pero esto sería demasiado cutre, así que supongo que también puede ser vista como un apunte informativo sobre algo que al parecer no tiene demasiada repercusión, o por lo menos, no toda la que debiera. ¿Cuál es el tema? Si con el título no ha quedado suficientemente claro, siempre se puede leer esta línea: las mujeres y hombres en Silent Hill. Tampoco es que se me ocurra nada mejor y poner de titular feminismo o machismo en Silent Hill es como gritar en una océano de mugre donde otros tantos gritan con las mismas máximas repitiéndose, pegándose o alzando la voz en competencia con la de otros. Y al no poner ninguna de esas dos maravillosas palabras, significa que tampoco voy a escribir sobre ambos términos. ¿De qué se va hablar brevemente aquí? Ya lo he puesto antes, de las mujeres y hombres en Silent Hill, más claro y explícito imposible. Si luego resulta ser una entrada sobre feminismo o machismo, pues bueno, que así sea. El tema es el que es, que cada lector lo interprete y juzgue como convenga.

¿Cuáles Silent Hill para no perderse? Los tres primeros. ¿El título se asemeja con el tema?  Silent Hill es un puto pueblo, no puede ser mujer y convertirse en feminazi y tampoco ser un hombre y acabar comentando en Twitter cómo su hombría ha sido puesta en entredicho por la última entrega de Mad Max, de modo que el pobre no distingue demasiado entre unos y otros. La madre de Walter Sullivan no cuenta.

El miedo a la sangre tiende a crear miedo a la carne.

Silent Hill. Aquella entrega que abrió el arco argumental de toda una saga para el recuerdo y las generaciones venideras. Un capítulo, si se pueda llamar de tal forma, que se caracteriza por tener un elenco bastante nutrido y heterogéneo tanto de hombres como de mujeres. Kaufmann y Harry Mason, por un lado; y Alessa Gillespie, Cheryl Mason, Dahlia Gillespie, Lisa Garland y Cybil Benneth, por el otro. (Nota: Cheryl no será incluida posteriormente debido a que sólo es una parte del alma de Alessa y, por tanto, Alessa Gillespie.) Pero espera, ¿qué cojones? ¿Un videojuego del 99 con más mujeres que hombres? Absolutamente escatológico. Pero un momento, esas mujeres cumplen al menos uno de los requisitos de Dalas, son protagonistas secundarios que realmente no tendrían que tener demasiada importancia y que seguramente están para ser una fantasía sexual y bla bla bla, insertar memeces varias y más bla bla bla. Al grano y con las cosas claras.

Por el lado de los hombres. Normalmente cuando se diseña un personaje se piensa en que el jugador medio se sientq identificado con un tipo hipermusculado y de una personalidad más simple que el mecanismo de un biberón para que pueda autocomplacer sus instintos primarios y sentir en su carnes el personaje que encarna y poder identificarse con él. Y ahora desde este cuchitril del ciberespacio cuestiono a los ecos de Internet, ¿en serio hay un puto hombre en la Tierra que se sienta identificado con Harry Mason? ¿En serio, tíos? ¿Os identificáis con un hombre que tiene culo de pollo y que da unos pasitos hacia atrás de conejo y que está más seco que la Mojama y más delgado que las putas señales de 2 metros de Stop del pueblo? ¿En serio? ¿Un tío al que parece que le falta un hervor y que tiene un porte a pringado de colegio acojonante? ¿En serio Harry puede ser la fantasía de poder de cualquier hombre? ¿Un escritor treinteañero que sólo quiere llevar una vida normal y corriente?

Marginando un poco a Harry, está Michael Kaufmann, doctor Kaufmann para los colegas de Hospital. ¿Qué tenemos con él? Un tío cincuentón con una ligera tripa cervecera y un pelo engominado a lo Amancio Ortega. Está gordo, el tío está un poco fondón, hay que reconocerlo; y el traje con el que viste su porte de caballero y rescataprincesas es una mierda típica de cojones. ¿Quién se puede identificar con un hombre así, además de los cuarentones amargados y aburridos de su vida que se inyectan cerveza en vena? Vamos, que cada uno puede proyectar sus más maquiavélicas ensoñaciones en lo que le plazca, pero si esto es la supuesta fantasía de poder a la que aspira cualquier hombre y es el arquetipo de todo diseñador para atraer público masculino… Ufff. Es complejo de decir.

Y ya está. Como se dice en la España profunda y no tan profunda, “de dónde no hay, no se puede sacar” y como se puede observar con un vistazo rápido, la representación masculina en el primer Silent Hill es exigua de cojones. Y, ¿esto tiene algún tipo de explicación? ¿Algún tipo de razón? La cuestión en este punto no sería tanto explicar porqué hay un número tan efímero de hombres en Silent Hill, sino por qué los pocos hombres que hay en Silent Hill son de esa manera. Y bueno, no es por alardear, pero la respuesta es así de sencilla: Son jodidas personas normales. En una entrada que redacté hace un tiempo (Enlace) sobre aquellos puntos o elementos que convertían un Silent Hill en un Silent Hill, en uno de los apartados expuse claramente que Silent Hill no se basaba en historias de hombretones con brazos como putos jamones de pata negra cocidos al sol, tampoco de superhombres que van por ahí gritando hurrdurr y mujeres con cuatro hilos para taparse las tetas y otro tipo de partes íntimas. Silent Hill es una historia hecha por y para ser humanos normales y corrientes. Silent Hill trata sobre las historias interiores y sobre las aventuras que padecen seres humanos con los que te cruzas diariamente y con los que incluso puedes compartir vivienda, bloque de pisos o lo que sea. Silent Hill es el relato de una historia fantástica sobre religión y ocultismo narrada por gente corriente.


Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.