Silent Hill Downpour y la libertad relativa

No me detendré en introducciones coñazo ni en presentaciones absurdas. Al lío: Downpour me lo pasé del tirón en PS3 la última vez. ¿Esto es malo? Sólo diré que cuando algo me gusta de verdad me lo paso tal cual y de una tacada. Me pasó con Deus Ex, con los dos The Darkness y con otros tantos juegos excepto los de rol, hacia los que profeso una aversión temporal especial, pero ese es otro tema. ¿Me gusta Downpour por esta regla? Ni de puta coña. Ni de puta y jodida coña. Vamos, ni de puto lejos. Prefiero admitir antes que me gusta Revelations 2 que a esta basura mediocre. ¿Se merece una crítica destructiva? Tampoco. Me lo pasé del tirón y no se merece una crítica destructiva porque encontré en este juego cosas interesantes que me hubiera gustado ver en un Silent Hill de verdad, no en un sucedáneo. Pero eh, sigue siendo una puta mierda bajo el título Silent Hill.

A primera vista, Downpour es lo que ves: un juego de bajo presupuesto encargado a una compañía extranjera que de Silent Hill sabe lo que vio en los últimos juegos. Gráficos mediocres, control mediocre tirando a malo, historia pésima, diseño de personajes y enemigos mediocre, música mediocre. Es el juego de la mediocridad absoluta, del no destacar en absolutamente nada y ser más discreto que la lujuria de una monja. Como Silent Hill, es una puta mierda abisal a la altura de Homecoming. Y como aventura independiente, pues eso, un juego del montón que sólo puede interesar por su componente aventurero y su historia. ¿Historia? Ahí, amigo, a Downpour no se juega por la historia.

Jamás en mi vida había visto un guión tan desestructurado, obtuso y confuso de cojones. En Downpour hay muchos personajes, muchísimos, demasiados que están por estar, para hacer el figurín la aparición de turno, “mira que misterioso es todo esto y punto” ¿Recordáis que Silent Hill se caracterizaba por el reducido elenco de personajes vinculados entre sí y coherentes con la trama? Downpour se olvida completamente de ello, totalmente. Un pegote por aquí, ahora mucho feeling, ahora un personaje que de repente está unido a una subtrama originada en un apartamento de la última calle del pueblo que a su vez está conectado con otro secundario… BLA BLA BLA BLA. Un montón de humo insulso que sólo sirve para despistar y fingir que goza de una buena historia. Exacto: fingir.

Las fases del Otro Lado o lo que coño sea son anodinas como ellas solas.

Downpour se basa en fingir, en aparentar lo que no soy y obtener a cambio un mínimo de reconocimiento por llevar el título de turno. Finge ser Alan Wake, finge ser Silent Hill 2, finge ser un juego de aventuras. ¿En qué coño te quedas tío? Se supone que eres un puto Silent Hill, no un Jack and Daxter o una copia barata de Condemned. Y encima lo hace mal. Fatal. Mucha de las fases son aburridas, el control es penoso, cámaras desubicadas, misiones secundarias de relleno que no aportan absolutamente nada, personajes más planos que el electroencefalograma de un aumentado en una piscina de ácido corrosivo. Mierda y más mierda. Pero, eh, como lleva el título de Silent Hill automáticamente es la quintaesencia del mundo. Y no. No y no. Alejaos de él todo lo que podáis. No merece la atención de nadie. Entonces, ¿qué cosas reseñables puede tener?

Me ha gustado la libertad relativa del pueblo. La libertad relativa. Que puedas darte un paseo por el pueblo sin mayores inconvenientes. Sé que en los primeros también te podías dar un paseo, pero en Downpour directamente puedes hacer lo que te dé la real gana, ir como quieres y no preocuparte de excesivas limitaciones, pudiendo volver al principio sin necesidad de reiniciar partida. Además, puedes visitar el interior de varios edificios y no de los predeterminados como en los otros. Y eso me ha gustado. Pero eh, una cosa es una libertad relativa que case con su contexto y otra muy distinta es convertir Silent Hill en un Los Santos particular con Monster Truck y putas en cada esquina mientras un Cabeza Piramidal con oros y Snoop Dog sonando a todo trapo en el coche te persigue con un consolador morado robado de la Comisaría. Hay un límite y un término medio virtuoso. Mientras que no haya excesos, no me importaría caminar por un Silent Hill medianamente abierto. Si está bien hecho, porque si no, le pueden dar por el culo.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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  • “convertir Silent Hill en un Los Santos particular con Monster Truck y putas en cada esquina mientras un Cabeza Piramidal con oros y Snoop Dog sonando a todo trapo en el coche te persigue con un consolador morado robado de la Comisaría”

    Pues yo ya solo por las risas me lo compraría. O modearía San Andreas para Silenhilizarlo o algo.

  • Sergio Sr. Rubio

    Por lo que he leido, me da que este título fue un gran paopurrí de ideas aleatórias que metieron los desarrolladores bajo el propósito de reflotar un barco que se hundía desde hace mucho tiempo atras.

    Algunas cosas casaron como la libertad de exploración que comentas, y otras muchas no. Creo que este pertenece a la clase de “Juegos Tristes” que tratan por todos los medios de acertar en algo, pero se quedan en nada.

    En fin, ya con eso has conseguido que me pique algo la curiosidad.
    Buena reseña. Un Saludo.

    • Lo has descrito a la perfección. No es un juego que te haga llorar, ni mucho menos, se le puede coger un cierto punto de diversión y pasar el rato como un juego de aventuras, e intentar hacer las secundarias y pillar los coleccionables. Y ya. Una partida y fuera.

      No aspira a más. Lo único, lo que pongo aquí. Una mayor libertad de exploración a la hora de escoger caminos y pasearte por el pueblo visitando el interior de algunos lugares. Pero ya, eh xD

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