Silent Hill 2 – Primeros pasos [1/2]

¿Qué podría ser? Por su aspecto parecía una carta. Es más, era como si la carta de Mary se hubiera replicado y adoptado esa forma y coloración. Pero en este caso, ¿el color rojo era simbólico? Si es así, es posible que estuviera directamente enlazado con el rojo sangre que simboliza la muerte de Mary; pero respecto a esta suposición, hay que tener presente que Mary murió asfixiada y no asesinada. Otra teoría respecto al rojo es su simbología como pasión, como el color del amor. En tal caso, podría simbolizar la pasión que todavía James siente por su esposa, e incluso la represión sexual. Pero sea como fuere, James menciona que observarlo es como si alguien andase a tientas dentro de su cráneo, lo que puede llevar a pensar que está unido con los recuerdos deprimidos de James, y los recuerdos más deprimidos de James son los que engloban el asesinato de su esposa, lo que podría significar que el rojo es más sangriento que pasional, lo que conduce a aceptar que la primera teoría es ligeramente más plausible que la segunda basada en la pasión. Pero estas teorías será mejor desarrollarlas de nuevo más adelante. James se alejó del pozo enarcando la cejas en leve confusión y prosiguió hasta finalmente alcanzar unas verjas dobles de hierro forjado. La niebla no dejaba ver mucho más allá, pero por su aspecto y los contornos que se divisaban en la lejanía, tenía toda la pinta de ser un cementerio. Las abrió y continuó confirmando lentamente su impresión. No sólo se trataba de un cementerio normal y corriente, sino que había una mujer contemplando una de las tumbas. James se acercó por su espalda sin avisar, aunque el ruido de sus pisadas era suficiente como para alertar a la mujer que, ignorándolo, observaba una de las lápidas abstraída.

—Perdone, yo…

La mujer profirió un grito de sorpresa irguiéndose bruscamente de inmediato. James tuvo que retroceder, también sorprendido, casi estuvo a punto de golpearle.

—Lo, lo siento… yo, eh… Yo sólo…

Pronunció la mujer entrecortadamente sin saber muy bien qué palabras escoger y cómo encadenarlas. Parecía estar poseída por un pánico momentáneo, o por un gran nerviosismo. Su aspecto tampoco ayudaba demasiado. Morena y tapada hasta los topes con jerséis y vaqueros, como si tuviera miedo de mostrar una parte de su cuerpo.

—Tranquila, no se preocupe. No pretendía asustarla. Verá, me he perdido.

—¿Se ha perdido?— dijo extrañada.

Hacía poco que un mapa estaba doblado en su bolsillo, y a James le dolía reconocerlo; pero al menos tenía la excusa de que ese mapa no cubría esa parte del terreno.

—Sí. Estoy buscando Silent Hill. ¿Sabe si se va por aquí?

—Eh… sí, sí…- bastante indecisa. -Es difícil ver con esta niebla, pero sólo hay una carretera. No tiene pérdida.

—Gracias.

James dio unas pocas zancadas dispuesto a continuar cuando:

—Pero…

—¿Perdón… decía?- se giró instantáneamente.

—Creo que no debería ir allí. Esa… eh… esa ciudad… Hay algo… “extraño” en ella. Es difícil de explicar, pero…

—¿Es peligroso?

La voz de la mujer era un hilillo rayano a la histeria acompañado de un discuto cada vez menos convincente y unos movimientos espasmódicos, como si alguien la estuviera espiando entre las sombras, que generaban una impresión de locura, o por lo menos, de una cierta turbación.

—Quizás… Y no se trata sólo de la niebla… Es, eh…

—Entiendo. Tendré cuidado.

Suficiente por esa ocasión. A lo mejor era la loca del pueblo o alguien no muy puesto en sus cabales. Sea una opción o la otra, James no quería seguir escuchando el diálogo salteado e incongruente de esa chica.

—No le estoy mintiendo.

—No, no. La creo.

Quería quitársela de encima cuanto antes, con educación.

—Pero… supongo que no me importa si es peligroso o no. Pienso ir de todas formas.

Estaba siendo sincero, de verdad. No importaba lo que dijera esa mujer o no, lo peligroso que fuera el pueblo o no, si había niebla o no.

—Pero, ¿por qué?

—Estoy buscando a alguien.

Y pensaba encontrarlo costase lo que costase.

—¿A quién?

—Se trata de alguien… muy importante para mí. Haría cualquier cosa por volver a estar con ella.

Cualquier cosa.

—Yo también. Estoy buscando a mi mamá… a mi madre quiero decir. Hace ya mucho tiempo que no la veo.

Pausa. James se interesó por la historia de la extraña. Al fin y al cabo, parecía que ambos no eran tan distintos, por los menos en cuanto a objetivos.

—Pensaba que mi padre y mi hermano estarían aquí, pero tampoco los encuentro…

Una pena.

—Lo siento… no es su problema.

—Eh… espero que los encuentre.

—Sí. Usted también.

Retomó su camino y salió del lugar por otra puerta enrejada con esa extraña conversación en mente. Esa chica parecía estar terriblemente afectada por algo. Se la notaba en la forma de hablar y en sus movimientos constantes como si temiese que al bajar la guardia algo o alguien fuera hacerle daño. Y encima lo que le había soltado sobre el pueblo no le había tranquilizado en absoluto. ¿Se refería a las connotaciones místicas del pueblo? o ¿A qué realmente hay algo malvado que ronda por el pueblo? Pero, ¿el qué? ¿Un asesino?… ¿Monstruos? ¿Qué es lo que puede ser tan malo como para convertir un apacible pueblo a las orillas del lago en una ciudad peligrosa?

—La creo o no… Supongo que ya tendré tiempo de averiguarlo.

O un llamado. James había sentido un “llamado” que le había dirigido automáticamente a este pueblo. Una fuerza mucho más potente que la carta y la foto de su esposa que guardaba con recelo en los bolsillos interiores de la chaqueta. Suspiró. Ya que estaba allí, no iba a darse por vencido. Así podría averiguar de camino a qué se refería cuando articulaba peligro.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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  • Uuuuh, augura una serie de entradas de lo más interesantes con el relato de SH2. Espero que esté tan genial como lo hiciste con el primero 😛

    Saludos!

    • Las haré cortas para mantener el nivel y no desperdigarme entre tanta teoría, hipótesisy simbolismos XD

      Saludos :^

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