Quizá cuando lo entiendas sea demasiado tarde, o pronto

Dime, ¿aún recuerdas tu primer amor?¿Aún recuerdas  esas “mariposillas” en el estómago cuando se acercaba a ti, cuando te susurraba al oído, cuando te rozaba la mano, cuando sentías su calor al otro lado de la cama…?

Joder, eso sí que era amor y no las mierdas que salen en las películas. La verdad es que nunca fue todo tan perfecto como ahora lo recuerdas, y lo sabes; pero tranquilo a lo largo de la historia se ha demostrado que los hombres tendemos a idealizar el pasado, no eres el único que lo hace.

Haz memoria, teníais vuestras discusiones (la mayoría por gilipolleces, pero las teníais). Lo peor era cuando empezabais a gruñir delante de la gente, te humillaba ver cómo te chillaba y cómo la decías cosas que en realidad no sentías; y aunque luego todo se acababa solucionado, el “gen chismoso” de la sociedad hacía que  vuestros problemas se propagasen a la velocidad de la luz.  Al final te acabó importando una mierda lo que dijeran de vosotros, porque llegabais a casa  y firmabais la paz en la cama, estaba prohibido acostarse enfadado.

Te encantaban sus extrañas manías (aunque a veces te daban mal rollo, demasiado mal rollo), su forma de apropiarse la manta mientras dormía y su manera de hacer de la cama una especie de fusión entre circo (los contorsionistas del Circo del Sol morirían de envidia si la vieran) y sala de conciertos (puto engaño lo de las tiritas anti-ronquidos, un cuarto de sueldo a la basura). Qué decir de aquellos pijamas anti-morbo, las bragas de regla y la colonia olor “perro mojado” que se echaba todas las noches antes de dormir porque “había que usarla, no se iba a tirar nueva…”

Joder, todo era gracioso, inquietante y qué coño…Perfecto. Lo único malo es que entonces no lo veías así, porque cada vez que te sorprendía con una romántica cena le ponías pegas (nunca supo diferenciar entre el puñetero bote de la sal y el azucarero), cada vez que planeaba un viaje nunca te venía bien (vale que lo de sacar billetes para Sierra Leona en pleno brote de ébola porque “era más barato” fue una locura, pero pobrecilla le gustaba la acción), cada vez que se compraba algo nuevo tú no lo veías como algo bueno para ella sino como “un capricho tonto que no servía para nada”, cada vez que te regalaba algo te parecía poco y ponías malas caras (bueno, lo del ejército de gatitos dorados que movían el brazo fue mala idea, pero es que coño son tan cuquis que no se pudo resistir), cada vez que te acariciaba tú te apartabas porque “estabas demasiado cansado para eso” y luego la reprochabas que a ella no la apeteciese…

Uff, podría seguir recordando todos y cada uno de los desprecios que la hiciste pero para qué, tú solo te bastas y te sobras para darte cuenta de lo que perdiste.

Ahora es cuando echas de menos lo que un día echaste de más, cuando valoras lo que tenías al lado, cuando aprecias sus bailes en la ducha y su humor blanco.

Ahora añoras que te desarropen mientras duermes, que te quiten el primer sorbo del café de la mañana, que usen tu esponja, que te achuchen mientras ves una película de miedo por décimo cuarta vez, que abran la ventana cuando sigues en la cama porque así “se le da utilidad a la manta térmica”, que venga tu suegra a comer los domingos o que te cambien en canal de la tele en medio de un partido de fútbol…

Ahora es tarde, ella ha conseguido rehacer su vida, la va bien en el trabajo y consideras que si volvieras la harías daño. Al fin y al cabo, tú también has rehecho tu vida, tienes un curro que te gusta y la chica del tercero te hace ojitos de vez en cuando.

Quizá puedas rehacer tu vida sin ella, o quizá no y lo que tienes que hacer es levantar el puto culo del sofá, afeitarte la barba (que parece que vas a empezar a construir un arca y a reclutar parejas de animales) y salir a buscarla, pedirle perdón, demostrarla que la amas y ahora sí, valorarla todos y cada uno de los días de tu vida.

Yo no voy a ser la que te diga que vayas corriendo detrás de tu ex porque una vez una gran amiga me dijo que volver con tu ex es como si devuelves y te comes lo vomitao’ , pero sí que quiero dejarte claro que el amor verdadero es muy difícil de encontrar y que una vez que lo tienes y lo pierdes, nunca vuelves a amar con esa intensidad. Así que haz lo que te salga de los huevos, pero tronco acierta, que llevas una rachita que ojo…

Bueno, te dejo una reflexión que oí hace mucho tiempo haber si así te aclaras:

Dicen que el amor se irá de tu lado, que si de verdad fue tuyo regresará y que si no, nunca lo fue.

Sumario
Quizá cuando lo entiendas sea demasiado tarde, o pronto
Título
Quizá cuando lo entiendas sea demasiado tarde, o pronto
Descripción
Sobre el primer amor.
Autor

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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      Jajajaja esto no significa que este despechada o que me hayan dejado hahahaha xD

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  • Aquí va un topicazo, pero absolutamente cierto al fin y al cabo: Todo el amor que sientas por tu pareja, por muy idílico y perfecto que sea y aún con lo necesario que es vivir ese sentimiento, nunca, JAMÁS, podrá compararse al amor incondicional que se siente por un hijo. Y sobra decir que hasta que no lo tienes, no entiendes las connotaciones de lo que digo.

    Por supuesto, que nadie se sienta menospreciado por semejante afirmación. Hasta que fui padre para mí el amor que sentía por mi mujer era lo más espléndido y en esos momentos no había otro sentimiento que me llenase más que ese amor. Con lo que sentí en cada momento el máximo cariño conocido que nunca había sentido gracias a mi pareja.

    P.D. Luego siempre habrá excepciones de personas que se quieran más a sí mismos que a sus hijos, por lo que no sentirán ese amor incondicional del que hablo, pero son la que menos, claro.

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    • Annabel Lee

      Creo que son amores diferentes. Aunque estés inmensamente enamorado de tu pareja, el amor de un hijo siempre lo supera todo (te doy la razón en eso).En esta entrada he querido hacer referencia a lo poco que apreciamos las cosas hasta que las perdemos, en el sentido de las parejas y tal.
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