Pérdida de tiempo

—¿Todavía sigues aquí?

—Claro.

—Je. Tío, eres increíble.

—¿Por qué?

—¿Cómo que por qué? ¿Acaso no es obvio? Nadie te lee, nadie se molesta en siquiera ver la tapa de tus libros, ¿y me preguntas por qué?

—Lo sé, pero, alguien algún día me leerá, ya verás.

—Seguro. ¿Y cuándo ocurrirá? ¿Cuándo estés a tres metros bajo tierra?

—¿Crees que voy a ceder? Digas lo que me digas voy a seguir escribiendo. Es mi vocación, mi don. Que no me haya leído nadie no significa que sea malo.

—¿Perdona? ¿Lo estás diciendo en serio, chaval?

—Completamente en serio.

—No me hagas reír. Precisamente éso es un estigma claro. Cuando algo es pésimo no se lee, querido.

—Pero hay muchas historias, muchas novelas, que son vacuas, inocuas de contenidos, esquematizadas en un sinfín de formas monótonas para un público carente de valores y crítica propia, encauzado salvajemente por el dictamen de las modas. Esas novelas son leídas por millones de personas, novelas que ni siquiera se puede considerar literatura. ¡¡¡Por el amor de Dios, quién en su sano juicio catalogaría semejantes aberraciones como cúspides líricas!!!

—Bonito discurso…

—Por ese motivo voy a seguir hasta el final. Las letras son maravillosas, usar el lenguaje como un medio de belleza y hermosura, transmitir cordura o locura, describir magníficos viajes y ciudadelas. Todo amigo mío, la misma esencia, se está perdiendo. Yo sólo quiero continuar ese legado, aunque sea a duras penas, aunque nadie me lea. Sinceramente te digo, la perseverancia está demasiado enraizada.

—Lo que tú digas, compañero. Adelante, sigue con tus historietas de mundos fantásticos con tus colosales líricas.

—Hasta el final, lo juro.

—Cuando estés arruinado viviendo en un zulo de mierda. Llámame.

—Jajajaj, eres muy gracioso.

—Mira, somos amigos desde hace muchos años. Sólo te estoy dando un consejo: abandona la fantasía, las complejas formas. Si quieres tener éxito en este mundo tienes que prostituir la literatura, hacerla de la masa y moldearla.

—Reitero mi respuesta. No.

—Ahhhh, amigo mío, eres un caso pérdido.

—Con máximo orgullo.

—Haz lo que quieras, pero de momento no es más que una pérdida de tiempo.

—De momento.

—Tsk. Maldito seas.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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