Neon Genesis Evangelion

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Evangelion. Querida Evangelion. Mítica y gloriosa Evangelion que catapultó a la fama más inverosímil e inimaginable a su creador Hideaki Anno, convirtiéndose desde entonces en su máxima perdición profesional. Anime que rompió los moldes de todo un género en un momento en el que los mechas empezaban a estar más trillados que los juegos de pelea y las sucesivas entregas de Street  Fighter, allá por los deprimentes 90; y que hoy día se mantiene dando caña aunque sea aprovechando hasta el fin su tirón comercial o mismamente hasta que su Hacedor, en su infinita ansia destructiva, sacrifique su saga al dios Huitzilopochtli de una santa vez entre terribles sufrimientos, fallecimiento que cada día parece más improbable al ser Evangelion un engendro más capitalista que las nuevas series concebidas para tal fin.

Ay, querida Evangelion. Cuántas alegrías y cuántas desgracias puedes ser capaz de condensar en 24 capítulos. Esos maravilloso capítulos considerados por el humano medio como una fumada metafísica en el que hasta la más diminuta de las piedras del decorado guarda un significado escondido y perpetuo que sólo puede ser entrañado por las mentes más lúcidas y brillantes. Porque claro, por Satanás, esto es Evangelion y todo sabemos que estamos ante el anime más complejo e intrincado de toda la asquerosa Historia del género humano. Los simbolismos no existían hasta que Anno comenzó a dibujar los primeros cuatro bocetos del Eva – 01, siendo esta su esencia, junto con los agujeros de guión que dan para teorías cada cual más divertida y loca de la hostia.

Pero, a contracorriente, que tal si digo que Evangelion no tiene simbolismos, sino simbología. Que tal si digo que la trama global de Evangelion está enfocada a todo aquello que no sean los Ángeles, el Segundo Impacto, el Adán y todo lo demásQue tal si digo que Evangelion es uno de los animes más simples, pero a la vez con el mensaje más potente e intenso de todos cuantos se han visto. Que tal si digo que Evangelion no son los mechas, sino los seres humanos. Pero no adelantemos acontecimientos.

Evangelion empieza con un montón de misiles balísticos lanzados por el ejército para que estallen contra un Ángel que está destruyendo Tokyo – 3 y amenaza de nuevo a toda la humanidad. Con semejante bicho y despliegue armamentístico, lo primero que se intuye es que este anime va a ser la Quinta Esencia de la destrucción y la acción, con un montón de robots gigantes recibiendo hostias hasta en el Espacio Profundo. Pero entonces, aparece el momento álgido de ese primer capítulo: Shinji Ikari enfrente del Eva 01, ¿haciendo qué? Lo que mejor sabe hacer: el parguela. Una situación de estrés máximo en el que un monstruo de varios metros de longitud está desintegrando todo a su paso y penetrando poco a poco en el Geofront, el Ejército es incapaz de frenar su avance y sus bajas son absolutamente inabarcables. La última baza que le queda a la Humanidad es emplear el Evangelion – 01 para destruirlo completamente, un mecha morado que sólo puede ser pilotado adecuadamente por Shinji Ikari, el mayor inútil de todo el Japón y el Oriente asiático. Pero, oye, esto es un anime, el héroe siempre resuelve el tinglado por muy increíble y sobrenatural que sea. Después de todo, muchos animes se basan en eso, un tipo normal y corriente que de repente se convierte en el salvaprincesitas de turno batallando como un cabrón y derrotando todo lo que se le ponga por delante con la personalidad más plana y esquemática posible. Y Evangelion, como parodia retorcida de todo el aluvión de series de robots, no iba a ser menos.

Shinji Ikari, después de recriminarle el abandono de su padre y ser visto como un perfecto inepto por todos aquellos que estaban reunidos en el hangar, y haciendo alarde de una autoestima para nada bajo 0, se monta en el Evangelion. Para hacer el ridículo más espantoso. En la mayoría de series se presentan a los héroes como tipos que cuando alcanzan el poder o de repente se convierten en semidioses, automáticamente son capaces de explotar todos su potencial sin ni siquiera pararse a reflexionarse sobre ello cinco segundos. Pero esto es Neon Génesis Evangelion y aquí no hay lugar para las subnormalidades fantásticas de ese calibre. Shinji se monta sin tener ni puta idea de cómo coño se enciende el puto robot, no tiene ni puta idea de cómo se mueve o cómo se accionan sus comandos. No tiene ni puta idea de nada y en consecuencia, sólo hace con el Eva lo que mejor sabe hacer: el parguela. Bien es cierto que derrota al Ángel in extremis; después de que el propio EVA-01, hasta el cipote de lo inútil que es Shinji, entrara en un estado de encabronamiento supremo en el que manda el control de Shinji a la mierda y se carga al angelote con sus propias manos de una santísima vez. Sachiel fenece entre terribles sufrimientos y Shinji queda postrado en la camilla de un hospital sin pena ni gloria quedándose exactamente en el mismo punto del que había partido al inicio, como un parguela indeciso con menos autoestima que una piedra y con un amor por sí mismo tan ínfimo que no serán pocas veces en las que se eche hacia atrás como el débil que es con su falta sangrante de cojones. A grandes rasgos, esto sería el resumen del primer capítulo de la obra magna de Gainax y del calvario interminable de Hideaki Anno. ¿En qué se basa el resto de capítulo hasta el 24? Con lo que he escrito, más o menos, se puede percibir de sobra, ¿no? Si no, no os preocupéis, se concreta en tan sólo una línea: Shinji intentando dejar de ser un inútil. Punto.

Neon Génesis Evangelion en una imagen.

¿Ángeles? ¿Robots? ¿Nerv? ¿El segundo impacto como tronco de la narración? Los cojones, el verdadero núcleo de todo Evangelion es Shinji Ikari y, concretando, su psique. El cómo Shinji Ikari evoluciona finalmente pasando de ser un simple tío tímido y sin ningún apego por la vida humana, para convertirse en un tío que se acepta a sí mismo siendo el mismo tío tímido y con mediano apego a la vida de siempre. Sí, es volver al mismo punto de partida, pero al menos el pobre chico, después de pasarlas muy putas en 24 capítulos, acepta su condición, sus circunstancias y decide de una puta vez convertirse en mejor persona, ser alguien más allá de lo que la gente percibe de él. Ser uno mismo, siendo esto último el verdadero núcleo que configura todo el anime, desde su primer capítulo hasta el 26. Este es su principal motor y esto es Evangelion.

Evangelion no son sus teorías, no son los dobles sentidos, tampoco son las subtramas ni lo mucho que tiren los ángeles y el trasfondo del contexto en el que se ubican sus personajes. Evangelion es Shinji Ikari, es Asuka, Rei Ayanami, Katsuragi, Makoto. En definitiva, Evangelion son las personas. Son unas personas que viven en una situación de mierda y que han sido marcadas por unas circunstancias. Son unas personas que se cuestionan a sí mismos e intentan buscar una luz propia más allá de las penumbras. Son unas personas que interactúan entre ellas y que sufren, padecen de una inconmensurable cantidad de defectos y no tienen ningún reparo en mostrar sus vicios, sus miedos, sus pensamientos más turbios o directamente su depresión o contradicciones. Son seres humanos que luchan por encontrarse a sí mismos en un contexto postapocalíptico y de destrucción de todo ser viviente como una simple excusa, como un teatro de tragedia en el que son los personajes, los hipócritas o actores, los que se debaten interior y exteriormente con una única finalidad: la vida es una puta mierda, pero siempre puedes aceptarte a ti mismo y aspirar a algo mejor.

El mensaje más simple y el consejo más potente e intenso que puede dar Evangelion a sus espectadores. Tal era el objetivo de Anno según leí, aparte del de burlarse vilmente de cada uno de sus seguidores y querer destruir su propio engendro mediático según varias fuentes, y tal es lo que plasma tanto en Shinji como en el resto del elenco. Aceptar que todo es una mierda y a partir de ahí construir. Olvidar tonterías alternativas y fantasías que no conducen a nada, tomar un respiro como punto de inflexión y ver el auténtico núcleo de la psijé, aunque eso conlleve regresar a exactamente el mismo punto de partida como si de un Eterno Retorno se tratara.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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  • He disfrutado leyendo esto. Son cosas que ya sé, pero siempre mola leer una entrada interpretando Evangelion. Y la verdad es que lo has clavado.
    Espero que mole mucho la entrada de los capítulos 25 y 26. En cuanto a esta, le doy un 9/10 too much parguela.

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