Montando una secta

Sobre dos amigos que se querían montar una secta. Dictio XLV

Se me ha ocurrido una idea súper loca.

¿Qué?

¿Y si nos montamos una secta?

¿Qué?

Lo que oyes. Una puta secta en el corazón de la Ciudad.

Estás jodido de la cabeza.

No, tía, piénsalo, joder. Un bloque de apartamentos en 5, al norte, en un barrio medianamente bueno como Iglesia. Un Dios, una profecía, un libro y grupo de fieles al canto. ¿Qué te parece?

Una santa mierda.

Eres una aguafiestas… Déjate llevar, por Dios. Aunque dure unos meses, tía.

Ehhh, vale. Está bien. Me dejo llevar. Adelante, chaval, todo tuyo. Explícame de qué irá tu maravilloso plan.

Bien. Lo he estado pensando muy fuerte tía. Nuestro dios será la propia Ciudad.

¿Y por qué?

¿Que por qué? Muy fácil: la Ciudad, ese ente magnánimo y altivo al que todas las almas deben su vida y esperanza. Todos los habitantes de la Ciudad ponen el grito en el cielo en su nombre cuando mueren o tienen problemas. Ya sabes. En cualquier parte, en todos los sitios, en cada persona con la que nos cruzamos. Todos tratan a la Ciudad como si fuera un Dios, ¿entiendes? Siempre la tienen en la boca, la atribuyen todos sus males, su mediocridad, su vida depende de rendir una pleitesía silenciosa a ese ser material llamado Ciudad. En cada callejón, en cada aumentado, es como una especie de inconsciente colectivo que enraiza en cada ciudadano la firme creencia de que la Ciudad es ese viejo Dios que ha muerto y ahora sustituye. ¿Oíste al viejo del otro día, no? La forma en que gritaba que su vaticinada muerte había sido orquestada por la Ciudad. ¿Sabes por dónde voy? Dios ha dejado de ser un ser espiritual para convertirse en el mismo acero y hormigón del que está hecho el hombre. Los que fundaron esta ciudad han fabricado una deidad, los que edificaron sus rascacielos, calles y avenidas, los que manufacturaron la fibra óptica y el neón que recorre sus intestinos… Ellos, ellos crearon a Dios, y ahora, nosotros, sus habitantes, la rendimos tributo en lo más profundo de nuestras negras almas porque carecemos de los valores, de la moralidad y de la conciencia suficiente como para crear un Dios piadoso y bueno capaz de aliviar nuestra congoja y perdonarnos nuestros pecados. La Ciudad es el reflejo de nuestros tiempos… oscuros tiempos en los que la materialidad y el individualismo se han arraigado en forma de aumentados y máquinas que sustituyen al humano. Porque, ¿acaso no hay mejor Dios para una máquina que otra máquina construida por los mismos que crearon  ambas? Piénsalo, tía, este planteamiento estaría cojonudo para captar algunas almas descarriadas. Pobres ovejas nihilistas que se arrastran entre las sombras de la cueva… Piénsalo, si nos metemos en su cabeza y se la comemos con promesas de espiritualidad, de lo que carecen las personas en la actualidad, ¡nos montaremos el puto negocio del siglo!

Espera, ¿te vas a inventar un Dios que ya está inventado y montarte una Iglesia aprovechándote de las carencias internas del gentío de nuestra sociedad?

¿No es eso lo que hacen todas? Mira, ¿no ves el mundo? Estamos en una situación de pura materialidad, la gente sólo quiere materia por la materia, acepta la materia como parte de sí mismo para mejorarse. La Ciencia lo invade absolutamente todo como el paradigma único que todo lo demuestra y contra el cual no se acepta ninguna discusión. Las personas no tienen esperanza, ilusiones, ganas de vivir. Están muertos en vida, existen por el mero hecho de existir, no vivir, embargados por el dinero, las deudas, una familia desnutrida de empatía. Están en la mierda. Todo el día igual, metidos en sus gilipolleces momentáneas como si se trataran de los últimas principios existencialistas. Jodidos en el cenagal de su propia ceguera e impersonalidad. Están más alineados que las ovejas marxistas. ¿No lo entiendes? Están deseando tener ese algo que dote a su vida de un fin último, un sentido que les empuje a actuar, que les embargue de movimiento auténtico, que remueva sus conciencias. Necesitan al Dios que ellos mismos crearon para explicar las fuerzas sobrenaturales y que después lapidaron al controlar esas mismas fuerzas sobrenaturales. Desprovistos de espíritu, de raciocinio. Malditos seres inanimados que se desplazan por el asfalto como perros apaleados. ¡Lo están pidiendo a gritos!

Uhmmm… Suena muy bien. ¿Algo más?

Esto es el principio, tía, luego lo adornamos, metemos un Mesías, cuatro apóstoles que supuestamente escribieron un libro sagrado donde aparece transcrita la sacrosanta palabra de nuestro Dios, nos hacemos publicidad y a vivir del cuento hasta que la pasma venga y destruya nuestra Iglesia hasta los putos cimientos.

Eres un colgado…

Ehhhh…

¿Cuándo empezamos?

Empezaré a prepararlo todo. De momento, eso es todo lo que tengo.

Joder tío… Aprovecharse del nihilismo negativo para crear uno positivo.

Un nihilismo positivo tan corrupto como el concepto de Dios. Soy un cabronazo, lo sé… Pero vivimos en una ciudad libre, hasta Dios depende de las leyes de oferta y demanda.

Joder, tío, mierda de vida.

Por eso estamos aquí. Para dar ese toque mágico.

Maldito hijo de puta…

¿Cuál te gustaría que fuera la finalidad de nuestra religión? ¿Una vida plena en el más allá? Al ser espiritual, tiene que estar enfocada en cosas intangibles, para hacer contraste a la inclinación humana de las cosas tangibles.

La felicidad. La felicidad es un concepto que anda de parranda por los alcantarillados.

Sí… es posible… La gente es muy infeliz últimamente, de hecho, si le preguntas a alguien qué es la felicidad lo único que sabe hacer es balbucear.

La felicidad en el más allá. La promesa de la catarsis espiritual.

Catarsis… Catarsis… ¡Eso es! Catarsis absoluta.

La catarsis es la felicidad, pero, ¿cómo es?

Ya se nos ocurrirá algo por el camino, te repito que no tengo casi nada escrito.

Je… ya se nos ocurrirá algo…

Conseguiremos mucho dinero… muchísimo… Yo conseguiré más putas que sacerdotes hay en el Vaticano y tú podrás alquilar tantos hombres musculados como gente viviendo en Austria. Y, eh, es perfecto: yo su profeta y tú su profetisa. ¿No me jodas que está cantado?

Ahhh… Estás como una puta cabra.

Una puta cabra que dentro de muy poco se hará millonaria.

Lo que tú digas.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

También puede gustarte

  • Sin ánimo de parecer pelota, me alegro de que hayas vuelto a escribir estos relatos cyberpunk-filosóficos. Como yo leo poquísimos libros, es lo único de ficción que leo últimamente xD
    Ah, y está muy bien eso de querer formar una secta por comprarse putas. Me parece una razón muy respetable.

    • Hue hue hue. Siempre que esté encaminado a conseguir sexo gratis o pagando es respetable.

      Saludos.

  • Empezamos mal la secta Gerald, yo creo que hemos de creernos el mensaje inicialmente, ya habrá tiempo de que se tuerza en cuanto vayamos consiguiendo poder. Hay que encontrar un mensaje que excite alguna pasión reprimida, que libere a la gente. Ya está, Hikikomori Church! Los padres encantados de sacarse a los niños de casa, incluso con donativos mediante, y estos últimos encantados de que alguien diga que son lo supremo de la humanidad. Seguro que encontramos algún argumento que lo demuestre, y como cada vez hay más de estos chavales hasta en España, nos hacemos un gremio internacional en un par de añitos!

    Si no, nada, nos hacemos sectas enfrentadas xD

A %d blogueros les gusta esto: