Análisis de: LSD Dream Emulator [PlayStation]

LSD Dream Emulator [In Limbo, The Silent Dream; In Life, The Sensouos Dream; In Logic, The Simbolic Dream; In Leisure, The Sonorous Dream; In Laughter, The Spiritual Dream; In Lunacy, The Savage Dream; In Linking, The Sapient Dream] es una manifestación artística contemporánea concebida en el año del Señor 1998 por los luminarias de Asmik Ace (probablemente su único y último juego) y basado en el diario de sueños de su mismísimo creador. Sólo salió de Japón pero gracias a las Isos y la Bahía Pirata se puede conseguir y jugar, y llorar, y divertirte y sufrir con este esperpento psicodélico hormonado y de luces parpadeantes. Se pusieron a la venta muy pocas copias y tener una de ellas es como poseer el Santo Grial. Un juego de culto por su naturaleza extravagante. Hace poco escribí que Deadly Premonition era esa obra Dadaísta o Neoplasticista que nadie sabe por qué tendría que estar en un museo, esa obra magna descarriada que todo el mundo adora y enaltece como un Dios terrenal. LSD Dream Emulator es esa obra Supremantisma o de Jackson Pollock que significa montones de nada, que está en un museo, y sin embargo, gusta y mucho y encima es reconocida.

LSD representa todo lo malo y sidoso de este mundo en unos pocos escenarios, representa la ambigüedad del mundo onírico, las criaturas insólitas que lo pueblan, pero sobre todo, aquello que ni un sólo programador en este mundo querría implementar en un juego. LSD se enorgullece de ser como es, de violarte con cada nuevo día y sueño, de crujirte el cuello con su música chirriante y sus pisadas ensordecedoras; se enorgullece y te lo restriega por la cara. Le importa una mierda que sus gráficos te den cáncer y epilepsia, le importa una mierda que pierdas audición con sus agudas y machaconas melodías, le importa una mierda que te aburras andando de un lado a otro como un subnormal mientras te chocas con lo primero que pillas para cambiar de escenario. A LSD le importas una mierda. Hagas lo que hagas, pretendas lo que pretendas, el juego te controla, y lo sabes, y todavía así te gusta ser su putilla.

Los gráficos de este juego son una maraña pictórica incontenible de pixeles y curvas semicerradas con el aderezo de incontables colores fluorescentes e intermitentes que provocan ataques de epilepsia gratuitos. Escenarios compuestos por planchas rectangulares y mobiliario dibujado con el Paint de Windows Millenium, agua fosforita incandescente, personajes creados con las más aviesas intenciones.

Y no sólo eso, este motor gráfico superior al Unreal Engine 5000 es capaz de generar escenarios coloridos y variopintos como un castillo en un reino de juguetes y otros tan verdes y orgánicos como una pradera con puentes y habitada por caballos con tumores benignos que cruzan desfiladeros flotando; incluso un escenario formado simplemente por un pozo cuadrado con un elefante rosa emergiendo de él, o una ciudad con puerto añadido, naves industriales, rascacielos, callejones, autopistas, aparcamientos, y una trama escondida de asesinatos y suicidios en farolas decorado con naves espaciales futuristas que vuelan y se pierden en el horizonte. Todo al servicio del intrépido aventurero capaz de aventurarse por pasillos transparentes con soles sonrientes y Vaginas Oníricas formadas por cientos de túneles.

El apartado de música y sonido merece una mención de especial con todos los honores. Melodías tranquilas, con toques de Jazz, electrónica, LSD, percusión infernal y mucha mala hostia. En términos generales esa es la línea que sigue semejante banda sonora, reconociendo que hay temazos muy buenos y canciones con unos corazos gregorianos que te ponen los pelos de punta. Inconfundible, antiestética y melodiosa, eso es Lucy en el Cielo con Dinamita. Los FX son genéricos de cojones y algunos excesivamente molestos, pero forma parte de su encanto natural. Sobre su duración, ¿que Final Fantasy VII dura cien horas? ¿Que TES Oblivion te dura 400 horas con las secundarias? TONTERÍAS. LSD Dream Emulator es el juego INFINITO. En total son 365 días, lo que es igual, 365 sueños irrepetibles y efímeros repetidos en bucle durante milenios hasta que el juego se convierta en Nova y te volatilice en un agujero negro. La premisa principal es pasarte los 365 días enteritos, claro, así tiene duración, MENTIRA. A diferencia de tantos y tantos títulos, LSD es tan ALTAMENTE REJUGABLE QUE TE PUEDES TIRAR EL RESTO DE TU PUTA Y ASQUEROSA VIDA JUGÁNDOLO Y JUGÁNDOLO Y NO ACABARSE NUNCA. N-U-N-C-A-G-A-M-E-O-V-E-R. Y encima con el añadido de que ninguna partida es igual que la anterior. Todos los eventos son más irregulares y caóticos que el HTML de Gamefilia escrito en dos líneas.

Definición gráfica de LSD Dream Emulator

http://danteworlds.laits.utexas.edu/popup/images/0305limbo.jpg

Cuando ves caballos formados a base de tumores benignos, seres formadas por dos caras ensambladas con patitas y brazos que andan al revés, geishas sin cara, un demonio gigante y sin pies, muñecos con forma de diablo que no paran de correr, pingüinos gigantes con letras japonesas amarillo chillón, tortugas que cambian de tamaño, la escultura de un pié, tipos con escopeta y gabardina, naves espaciales tipo peli cutre de ciencia ficción, un pterodáctilo, óvulos con forma de muñecos y un corazón rojo en la barriguita saltando dentro de una Vagina Onírica y un elefante rosa ascendiendo a los cielos, el apartado artístico del resto de juegos te parece una mierda considerable.

Las escenas en LSD destilan un CGI marca de la casa impresentable con un fotorealismo incipiente que deja el hiperrealismo a la altura de la misma mierda. Escenas sobre fábricas y japoneses corriendo y haciendo montones de nada en diferentes localizaciones, intercaladas con tocadiscos, unos aparatos muy rarunos y pantallas negras con mensajes en japonés completamente indescifrables. ¿Habéis visto las escenas de Metal Gear Solid 3? Son puta mierda infecta comparadas con las de este juego.

 

Mención especial a las psicodélicas intros que te hacen replantearte tu existencia y el qué coño estoy haciendo con mi vida, muestra de que LSD utiliza el método paranoico-crítico: todo tiene infinitas lecturas, nada es lo que parece y se te funde el cerebro de pensarlo. Es un cuadro de Dalí interactivo y con dos dosis de THC de más. Además, LSD Dream Emulator no tiene ni un sólo fallo, ni un sólo bug, ni uno. Rinde tan absolutamente bien que se puede llegar a pensar que está adelantado cuatro generaciones a la presente o que directamente es un viajero del tiempo que ha traído a nuestra era una tecnología alienígena identificable para el género humano. Por tanto, si de repente te encuentras con algo que puede ser un Skyrim, no es un error, es un experimento de LSD Dream Emulator para probar tu valía como ser humano. Todo está conectado, como su jugabilidad.

Este punto es el que quería tratar con mayor precisión. La jugabilidad de LSD se define en una palabra: andar. Correr y caminar por escenarios generados sin orden y concierto observando lo que hay alrededor, traspasando alguna pared u objeto de vez en cuando para transportarse a otro lugar. Hasta ahí todo correcto. Cuando escribí mi crítica a Beyond Sin Dos Almas, uno de los puntos centrales era la falta de jugabilidad, la ausencia de un plano jugable sólido y la carencia de acciones, excepto con Aiden. Reitero mi opinión y la reiteraré siempre. Beyond Dos Almas es el no-videojuego pero LSD Dream Emulator es el metavideojuego. Un videojuego que a través de la no-jugabilidad es capaz de enganchar y atraparte en el mundo. Un juego que tiene la pericia suficiente como para engancharte el resto de tu vida sin haberlo jugado ni una sola vez. Porque LSD Dream Emulator no se juega, se observa, y esta es la mayor virtud que jamás puede tener un videojuego. Muchos se quejaron del excelente Silent Hill Shattered Memories por la falta de batallas contra los enemigos y demás lindeces sin importancia, básicamente, que todo el juego te lo pasabas huyendo como una nena. LSD sigue un esquema parecido, sólo que éste lo convierte en jugabilidad.

Partiendo de Haz Montones de Nada tiene la cordialidad de prodigarte con uno de los mayores viajes oníricos que puedas tener en toda tu existencia. Pues esa es la gracia, no hacer nada y disfrutar con ello. Os lo puedo asegurar de primera mano. Alcancé los 124 días y si no se me hubieran borrado las partidas del emulador habría continuado hasta el infinito. Puesto que como he dicho antes, LSD Dream Emulator es capaz de transformar visceralmente la ausencia total de jugabilidad en jugabilidad y diversión.La paradoja jugable que supone LSD es uno de los mayores hitos de la ciencia universal y dudo mucho que algún día se resuelva, de hecho, no me extrañaría nada que dentro de unos años apareciera en la portada de la revista Enigmas. Un grandilocuente videojuego que te transporta, te inserta en su mundo, sus reglas, su orden universal. En LSD todo ley terrenal se mutila y se parodia, se convierte en cenizas para resurgir como un mecanismo complejo que no tiene ningún trasfondo, ningún significado, y cuyo epicentro eres tú, y el Primer Motor Aristotélico que todo lo mueve y te empuja a andar es la no-jugabilidad.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

También puede gustarte

  • Una de las muchas razones por las que PlayStation All Star Battle Royale es una mierda: no hay ningún escenario de LSD Dream Emulator.

  • Una referenca a LSD hubiera sido la puta polla XD…me has convencido para jugarlo -hace cosa de 2 años ya habia hablado de esta obra magna- Entro lo destacable me quedo con los personajes, en mi vida había sentido tanto interes que no dicen ni hacen absolútamente nada, carisma a más no poder, ojalá los de FFXIII o Resident Evil 6 aprendieran de esto.

    Ahora a busca el juego….

  • Es EL JUEGO. Tú lo sabes. Yo lo sé. Y los caballos con tumores benignos que flotan también.

    PD:. si quieres el LSD te paso el enlace por Facebook.

  • Tienen demasiados buenos gráficos como para ser incluidos en un juego tan vulgar.

A %d blogueros les gusta esto: