Me he dado cuenta viajando por las redes sociales y también observando las relaciones de las personas que me rodean que hoy en día llamamos “mejor amigo” a cualquiera.

La amistad tiene un montón de definiciones románticas y apasionadas que le hemos ido dando a lo largo del tiempo, sin darnos cuenta que la verdadera amistad no necesita definición.  Para muchas personas la amistad surge de un día para otro, o si no que se lo digan a aquellos que tras dos semanas/meses de conocerse empiezan a llamarse entre ellos “mejor amigo” y a poner comentarios tipo “tío/a que haría sin ti” (pues coño lo mismo que venías haciendo los meses atrás, cuando no le conocías).

En fin, la amistad no nace en una semana, ni en un mes, ni siquiera en un año. La amistad surge con los años, cuando ha pasado el tiempo suficiente para conocer a esa persona (por mucho que te obceques no sabes todo de alguien en un año ni en dos), y cuando os habéis demostrado que estáis ahí en las buenas y en las malas.

Cuando digo “las malas” no me refiero a que te cuiden  en los días de borrachera (eso lo hace todo el mundo que tenga un poco de empatía) , a que escuchen tus penas por el teléfono o a que te inviten a una cerveza de vez en vez. Un verdadero amigo conoce tus defectos más oscuros y sigue ahí intentando que los rectifiques, conoce tus virtudes más impresionantes y te impulsa a explotarlas, te dice la verdad cuando se te sube el éxito a la cabeza para que pongas los pies en la tierra y no  la cagues, te apoya en los peores momentos de tu vida cuando todos te han dejado de lado y sobre todo te da buenos consejos sin imponerte nada porque siempre te ayudará y dejará que te equivoques para que aprendas por ti mismo.

Mirad yo creo que es muy fácil decirle a alguien que es tu mejor amigo, pero lo difícil es demostrarlo sobre todo en la distancia; y no me refiero a la distancia física (porque hoy en día con el teléfono, los buses y vuelos low cost y toda esa mierda es muy fácil ir a ver a un “amigo” y aprovechar para gorronear y hacer un viaje gratis) sino a la “distancia psicológica”. Cuando hablo de distancia psicológica me refiero a ese espacio que se abre entre vosotros al aparecer la figura de la “novia/o”, al escoger carreras distintas, al elegir distinto grupo para salir por la noche…; ese espacio que parece insalvable.  Pues bien, es en medio de ese desierto donde se ve a un verdadero “mejor amigo”, y es que pese a todos los obstáculos y pese a que no habléis a menudo; sabes que si te ocurre algo malo solo tienes que decir su nombre para que aparezca (no físicamente coño, no es el mago de Aladino) y te diga “a ver petarda/o a quién tenemos que enterrar”.

Bueno, creo que esa relación basada en la confianza, el respeto y el amor que nosotros resumimos en dos palabras (“mejor amigo”) no surge tan rápido pues necesita ir cimentándose en detalles, luchas y consejos;así que no me seas cretino y creas que esa persona que acabas de conocer hace un año o como mucho dos o tres es tu mejor amigo, puede ser que tengáis filin, que os llevéis bien, que os leáis el pensamiento, que tengáis los mismos gustos, que habléis a diario…. Pero no sois mejores amigos, eso es algo que se le puede llamar a cualquiera.

Y como siempre para acabar mi discurso, que creo que va a levantar más de una ampolla y va a hacer que más de uno se sienta aludido (cosa que no pretendo en absoluto, no quiero ofender a nadie y respeto todo tipo de opinión ), os dejo un consejo que me dio mi abuela:

“El mejor amigo es aquel que en los buenos momentos aparece si lo llamas y en los malos sin llamarle”

Categorías: REFLEXIONES

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.