Jungla de neón

—Dentro de cuatro días llegarán los recambios —anuncié.

Ken resopló impaciente dando largas caladas a su cigarrillo. Las prótesis y los conversores energéticos habían trastocado su aspecto externo radicalmente. Más que un humano, aparentaba ser una parodia de chatarra, mezcla del desencanto salvaje de las megalíticas ciudades y de la tecnología más enrevesada.

—Esos bastardos siempre con sus retrasos. ¡A este paso me voy a oxidar!

Propinó un fuerte empujón con su bota. Libros y papeles cayeron atraídos por la gravedad. La gravedad de una situación paradójica. Los implantes no habían mejorado el porte irascible de ese viejo diablo. Desde hace años las últimas tecnologías brindaban la posibilidad de alargar la vida útil de nuestros cuerpos orgánicos. Acero, metal, microchips, aparatos sensoriales conectados directamente a redes neuronales… Rechacé miles de ofertas. Miles. Cientos de miles. ¿Con qué excusa? ¿Acaso es necesario? La mente humana nunca es explotada en su totalidad de forma natural y para ello, ¿es necesario todo este cúmulo de cacharros interconectados?

Sé que nunca estuve en posesión de la verdad, aunque de joven me afané en buscarla con asiduidad, pero fue un intento infructuoso, así que por ahora me contento con observar complacido la erosión de los vestigios humanos, como Ken. Él fue mi amigo, un buen amigo, un ser humano como el que más. Siempre fiel a sus arcaicos ideales morales y éticos de una humanidad pura y libre, una pureza primordial. “Las máquinas nunca reemplazarán una solo de mis brazos”, solía farfullar cuando estaba sobrio y ebrio. Gritárselo como un reo antes de ser ejecutado mordía con insistencia. Las putas promesas.

—Oye, JL, te estaba hablando. —Me fijé en sus ojos grises. En la grisácea naturalidad de sus ojos.

—Lo siento Ken. —Saqué un cigarrillo y lo encendí.

—Tú siempre lo estás sintiendo todo. Anda, deja de holgazanear y ve fuera a vigilar. —Se encendió un puro, como un humano.

Asentí y me arrimé a la mesa. Me colgué la cinta sintética al hombro. La caja metálica pesaba más de lo que aparentaba. Abandoné el cuartucho que hacía las veces de despacho de esa basura aumentada que era Ken. ¿De verdad era necesario todo este circo de tecnología sobrehumana puesta en circulación entre infrahumanos? Los misterios del mundo. De la vida. Me dirigí al balcón.

Una ciudad. Sus rascacielos construidos como templos adorados por una civilización, una humanidad. La misma humanidad de hace dos milenios. Las épocas cambian, los imperios caen, las hazañas se suceden y los héroes sucumben. La humanidad no. “La naturaleza del hombre es inalterable”, le oí decir a un viejo cuyo nombre se diluyó entre las cascadas corrosivas de aguas desechas y asfaltos rotos. Todo sigue igual. Sustituyendo los partenones por hormigón y acero. Los ídolos por una ciencia sin principios que navega en un océano de utópicas ilusiones. Somos producto de nosotros mismos. El exterior es modificado, distorsionado. Pero la esencia sigue pura e impoluta.

¿Por qué no acepté los implantes? No lo sé. Quizás mi anhelo me hizo sentir culpable. Quizás un deseo enterrado bajo el cemento y aluminio adornado con neones azulados. Quizás una trémula decisión. Un arranque salvaje de humanidad. Irónico. Irónico es que un tipo como yo que, sin ser aumentado, no posee el menor rastro de humanidad. Humanidad. Curiosa palabra. Desde luego, cambie de opinión o no, las ruedas del destino serán contrarias a mi postura. Si me transformo, ¿es posible que mi esencia se trasmute? Tengo una certeza negativa. Sin embargo, en una ocasión, las circunstancias del entorno alteraron ligeramente mi temperamento. ¿Fueron ellas las que me despojaron de mi humanidad? ¿Si soy máquina cambiaré de nuevo? Y si cambio, ¿en qué me convertiré? ¿Ken tiene humanidad? Dicen las ratas callejeras que ni siquiera los aumentados se pueden reconocer a sí mismos. Se ven como entes poderosos, como semidioses. Jugando entre la vida y la muerte. Pero esas ratas se agolpan en subterráneos. Ellas nunca descifrarán los enigmas impresos en las entrañas de las ciudades.

Apagué el cigarrillo contra el suelo. El entendimiento de las ratas, tan nefasto. La furgoneta aparcó junto a una antena de comunicaciones. Dos hombres con trajes de mecánicos se desmontaron y escoltaron a otro enfundado en un traje y corbata. Monté el francotirador y encendí la mirilla térmica. Un gordo de ojos artificiales. Estabilicé mi puntería. Un poco más… Uno… Dos… Tres… Un orificio desparramó materia gris por el pulido cemento. Los otros dos cayeron en fracciones de segundo. Misión cumplida. Ken estará contento. He afinado bien mi puntería. Oculté el rifle tras un muro derruido. La única conclusión que siempre sacaba tras estos encargos era que no hacía ninguna falta ser una máquina para asesinar en la jungla de neón.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

También puede gustarte

  • Muy bueno. Escribir cyberpunk debe ser una actividad para la imaginación preciosa. Digo, todo es válido a la hora de escribir, pero el cyberpunk es menos común y poblar la cabeza de neón y cables debe estar genial.

    • Sí, muy complicado, pero terriblemente creativo. Y luego como es un género súper abierto en el que cada uno se inventa sus propias reglas sobre una base común, pues encima de complicado y creativo, horriblemente divertido y fascinante.

      Recomiendo mucho escribir sobre esta temática, no por gusto o por la afinidad que se pueda tener, sino más bien como algo entretenido con lo que se pueda pasar el rato echándole bastante imaginación.

  • Pero, ¿dónde está Case? Yo diría que precioso, precioso no es llenarse la cabeza de neón y cables Pablo Xs! Si un caso necesario imaginárselo, como aviso de que se va por mal camino con tanto materialismo y tal, ¿no?

    • Los relatos son independientes y no tienen que ver entre ellos. El Case del primero es una referencia a Neuromante, como tantas otras que plagan este primer recopilatorio, el segundo y el tercero que iré subiendo xD

      Lo complicado de escribirlo es imaginárselo, fundamentalmente lo electrónico y el tipo de aparatos que supuestamente encajarían con un contexto ultratecnológico, pero tampoco es muy difícil si tomas como base lo que hay ahora y ves por pelis, series, libros…

      Bueno, se podría decir así. Aunque más bien el personaje lo que tiene es un problema de identidad, de si su personalidad cambiaría o sería la misma si fuera un aumentado.

  • TheMarkusBoy

    Joder, empezamos mal negra, muy mal xD

    Dentro de cuatro días llegaran los recambios. –> “llegarán” va con tilde xD

    Propinó un fuerte empujó con su bota. –> “empujón”

    La mente humana nunca es explotada en su totalidad de forma natural y para ello, –> una coma después de la “y” iría guay

    “Las máquinas nunca reemplazarán una sólo de mis brazos, solía farfullar cuando estaba sobrio y ebrio.” –> “uno solo”, y sin tilde. Además, sobrio y ebrio son antónimos, con lo cual se contrarrestan y para eso no hace falta poner nada (podrías poner algo como “solía farfullar a menudo.”)

    Gritárselo como un reo antes de ser ejecutado mordía con insistencia. –> A esta frase no le encuentro sentido. A no ser que uses el verbo morder como sinónimo de fastidiar o algo así

    Me fijé en sus ojos grises. En la grisácea naturalidad de sus ojos. –> En castellano las repeticiones son el diablo, evítalas. Para eso combina las dos oraciones y pon algo como “Me fijé en la naturalidad grisácea de sus ojos.”

    le oí decir a un viejo cuyo nombre se ha diluyó –> dat verbal times. “Se había diluido” es lo más acertado xD

    Sustituyendo los partenones por hormigón y acero, los ídolos por una ciencia sin principios que navega en un océano de utópicas ilusiones. Somos producto de nosotros mismos. –> una “y” antes de “los ídolos” sería lo mejor, y juntaría ambas oraciones poniendo una coma en lugar de un punto después de “ilusiones”

    Irónico es que un tipo como yo sin ser aumentado no posea el menor rastro de humanidad. –> una coma después de “yo” y de “aumentado” quedaría fetén

    Si me transformo, ¿es posible que mi esencia se trasmuté? Tengo un certeza negativa. –> “transmute” y “una certeza”

    Sin embargo, en una ocasión las circunstancias del entorno alteraron ligeramente mi temperamento. –> una coma después de “ocasión”

    Ha afinado bien mi puntería. –> En todo caso será “He afinado” xD

    La única conclusión que siempre sacaba tras esos encargos –> quedaría mejor un “estos encargos” que un “esos encargos creo”, ya que está hablando del encargo que acaba de cumplir, no de uno que quede lejos o atrás en el tiempo

    Y eso es todo lo que he visto. ¿En cuánto dejamos mi nómina como editor? xD

    • Da gracias de que lo estás haciendo sobre la base de una reedición, porque si te pusieras así con los originales de verdad no estarías pidiendo nómina :B

      • TheMarkusBoy

        ¿Antes estaban peor o qué? xD

        • Mucho peor xD Y más cuando tengo la costumbre de no repasar apenas antes de subirlos.

        • Sobrio y ebrio no son palabras que se cancelan. Las usos de forma conjunta para indicar que siempre decía lo mismo en cualquier estado.

        • “Gritárselo como un reo antes de ser ejecutado mordía con insistencia. –> A esta frase no le encuentro sentido. A no ser que uses el verbo morder como sinónimo de fastidiar o algo así”

          Es una metáfora, puede ser interpretada en el sentido de que las ganas que tiene de decírselo le provocan ansiedad o impaciencia.

A %d blogueros les gusta esto: