In memoriam H. P. Lovecraft (1890 – 1937)

Realmente no sé qué escribir a la memoria de este gran Maestro sin caer en lo típico o sonar excesivamente emocional. Poner un “Gracias” o un “Muchas gracias” es demasiado simplista y pueril, demasiado acotado en sentimiento.

Aunque, se me ocurre que gracias a él descubrí un algo del que estoy profundamente orgullosa, quizás de las pocas cosas de las que estoy auténticamente orgullosa y que jamás en mi vida renegaré. Gracias a él, el terror atávico del mundo se me abrió en todo su esplendor; acompañando de otro aspecto que forma parte íntegra de mí y que fue el principal motivo por el que mi blog está tan inundando de reflexiones  barriobajeras de filosofía de salón. Gracias a él hoy en día el Cyberpunk es mi máxima inspiración e indirectamente a él le agradezco ser poseedora de un blog que es casi como mi criaturita digital. Gracias a él dejé de ser de una puta vez un alguien que no comentaré de ninguna forma. Gracias a él pude percibir el valor estético de la escritura, la gracia y sobre todo la personalidad y el mensaje. Gracias a él, comencé a fantasear con escribir algún libro que no se leerá nadie y que sólo me causa frustraciones. Gracias a él me volví una escéptica relativista que desconfía de todo lo material y vendido como verdad, pero que se vuelca tanto en lo espiritual que prácticamente podría montarme mi propio camino zen con secta incluida.

A él le debo tantas cosas en el sentido más literario y personal de la palabra que realmente no sé esbozar qué habría sido de mi devenir si la suerte, el fatum o algún ser extraterrenal no me hubieran regalado la mejor casualidad de mi vida en el momento idóneo.

No coincido en el 99% con la ideología de Lovecraft, ni con su pensamiento ni tampoco con muchas de sus afirmaciones. Principalmente por la razón de que él pertenece a una época distinta y a un contexto difuso que sólo puede ser esbozado por la arqueología de unos libros. Sin embargo, siempre será mi Maestro espiritual y modelo artístico. Parece que esté evocando a un Dalai Lama, pero el grado de cariño que le tengo al caballero de Providence por algunos de los motivos antes enumerados se explicaría más o menos en ese sentido. Más o menos, porque parece más una cuestión de pura fe íntima que un simple favoritisimo o gusto hacia un mero autor que vivió y murió en la miseria.

Quizás justamente sea eso, cuestión de fe. Fe en la guía proporcionada por su sempiterno legado. Fe en la locura, en lo desconocido, en la crítica y en la insignificancia de un planeta que sólo representa un milésima parte de un Universo en continúa expansión y formación. Fe como la sentida por los personajes de sus cuentos. ¿Una estupidez? Es probable que sea así. Una completa estupidez relativa cuyo juicio dependerá del receptor. Una imbecilidad que me llena y que me proporciona la inspiración necesaria como para seguir viendo este oasis de ignorancia como un valle de decrepitud, decadencia y pura sensibilidad. Aunque justamente, como la revelación de alguno de sus personajes, es bastante complicado describir con exactitud mi aprecio.

Y realmente poco me queda por decir salvo que, esté donde esté, tanto si se encuentra en la ignota Kadath, en la maldita R’Lyeh, en Yuggoth o en Ulthar, en  las tierras del sueño o en la caída Sarnath; en los dominios de Azathoth o en Irem junto con Abdul Alhared; que su alma haya hallado la paz que sólo los profetas como usted pueden alcanzar.

Descanse en paz, Maestro.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

También puede gustarte

  • Yo creo que a mí también me sentó así como bien leer “El horror de Dunwich”, que me tocó hacer un análisis en el cole y todo xD que, por cierto, tuve suerte y lo vendían por 100 pesetas en un mini formato, alianza cien, me acuerdo perfectamente.

    Algo así como descubrir que, al contrario de lo que me decían, parecía válido ser más introvertido, vivir más en la fantasía, no ser muy sociable o directamente quedarte en casa, etc., como parecía que era Lovecraft, un tío famoso, no me jodas! Este era mi rollo mental me parece xD

    Ahora creo que ni tanto ni tan calvo y creo que así analizo mejor la realidad y eso. Yo creo que Lovecraft debe ser el extremo introvertido que da contrapunto al extremo extrovertido del mundo hoy en día, pero como es extremo, no es equilibrado ninguno de los dos, yin yang y tal…

    • No sé, en muchas biografías y memorias de Lovecraft sale que ser como él era ser un bicho raro fuerte. Ser un solitario que se quedaba en casa estaba mal visto antes y ahora xD

      • Jajaja! Pues yo encontré lo de que pasaba días y semanas enteras sin salir de casa! Bueno, lo leería en alguna introducción hecha por alguien en alguno de sus libros, porque sería en el 96 y por entonces internet va a ser que no. Supongo que me quedé con lo que me interesaba de su personalidad para apoyar la mía, porque si hubiera leído que a Lovecraft le gustaba ir a clases de costura, por decir algo, esa parte la hubiera borrado de mi memoria xD

  • Isaac Lez

    Nunca leí nada de este, y ganas no me faltan. Una vez estuve apunto de comprar un recopilatorio de historias de él en una librería, pero a pesar de que estaba bien de precio comp era un tocho no me apetecía cargar con él, así que me compré otro libro, no recuerdo si dracula o la máquina del tiempo y otras historias.

A %d blogueros les gusta esto: