—¿Qué es el idioma?

—¿Cómo?

—¿Para ti qué es el idioma?

—Una herramienta de expresión.

—¿Sólo una herramienta?

—Sí.. ehh. ¿Por qué lo dices?

—¿Alguna vez has considerado el idioma como una de las criaturas más hermosas?

—Criaturas, el idioma me sobra y basta para hablar, leer, entender al prójimo y aguantar tus eternos discursos filosóficos.

—Es un ente latente. El idioma no sólo nos brinda la capacidad de comunicarnos, es un arma cargada de belleza.

—¿Belleza? ¿Entones un recorte de periódico es un Picasso?

—Me refiero en el contexto de la literatura.

—Ahhh, como siempre, amigo, como siempre.

—Pero dejando de lado ese concepto, el idioma si sólo fuera una herramienta todo nuestro pensamiento sería mecánico, matemático, continuo, sin pensamiento lateral, completamente unidimensional.

—Uhhhmm, ¿y?

—Hay gente que pinta cuadros, que crea en lienzos. Ese tipo de personas siempre se las alaba, se las condecora, pero, ¿qué hay de aquellos que crean el arte con la palabra?. Si no fuera por nuestro idioma la abstracción apenas existiría.

—Espera, ¿pero en qué sentido del idioma?

—En el de la estética, crear arte con las palabras, hacer aflorar las emociones, crear mundos sólo a través de nuestra mente. Nuestra mente es infinita, y expresarlo con la palabra es la mejor forma de hacer que cada uno de los puntos de vista de nuestro planeta estén de acuerdo o discrepen.

—Amigo, estás colgado.

Categorías: RELATOS

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.