Donnie Darko (2001)

Cuando me dispuse, de una santa vez, a ver esta película mis expectativas estaban por las nubes, por las nubes y por el espacio exterior desde la primera vez que me enteré de su existencia por un comentario salvaje del vídeo mostrado a continuación, en el que se sugería que las máscaras usadas por el grupo recordaban ligeramente a la exhibida en Donnie Darko, por lo menos en concepto. Acto seguido, supe que ese nombrecito era el título de una obra lanzada por el ya distante 2001 sólo en DVD por la fútil coincidencia de su estreno con el atentado de las Torres Gemelas. Pero no me atreví a verla, ni en ese momento ni después, hasta ahora, transcurrido un lapso que, a ojo, calculo que oscila entre los 3 o 4 años sin exagerar.

Durante todo ese tiempo, la buena impresión que albergaba de Donnie Darko no se rebajó ni se desfiguró, sino que fue aumentando gracias a factores como la relativa pesadez de las redes sociales y una insaciable curiosidad cada vez más apremiante que, por fin, se dio por satisfecha en una descarga de 600 megas en una hora y el visionado de una noche. Satisfecha, a secas, pues lo que me ofreció la película chocó frontalmente con mi parecer, lo que la situó a un nivel inferior en mi escala de la expectación, no exactamente en ese espacio rojizo denominado “Submundo de la destrucción y la decadencia donde usuarios aleatorios lloran sangre por la entrada”, pero tampoco en una posición envidiable. Acortando, que me pareció buena a secas con algunos puntazos.

Cuando leí Donnie Darko por vez primera, me figuré que estaba ante la quinta esencia del terror psicológico o el thriller, del miedo más visceral con ese conejito de aspecto memorable y tétrico a parte iguales que desde mi punto de vista da todo el puto miedo. Pero erré, y me colgué demasiado. Lo que parecía ser el horror más mórbido eran en realidad una trama de viajes en el tiempo. Tal cual. ¿Mala? No, ni mucho menos. Hace gala de una complejidad intrínseca que conduce necesariamente a recurrir a fuentes externas para averiguar cómo demonios se articula toda la secuencia de sucesos lógicos que tienen lugar en el metraje, lógicos dentro de su propia lógica espacio-temporal, claro; empleando algunos efectos u objetos que indicen directamente a la duda pero que son resueltos en mayor o menor grado por un “simple” libro; y, sin embargo, todavía así, hay unas cuentas piezas descolgadas y abiertas que indudablemente reclaman pensar un poquito, que es gratis y de momento no mata. Siendo, precisamente aquí, donde reside toda su magia, por lo menos, la que yo he hallado: la sutileza, la sutileza de contar una historia a través de los pequeños detalles partiendo de que el espectador es un ser racional con la capacidad suficiente como para elaborar su propia teoría; sugiriendo y nunca mostrando. Nunca te van a contar porqué  se volvió loca Abuela Muerte o por qué Donnie la palma al final. Simplemente, se queda levitando en “el aire”. Y esto, es maravilloso.

Jo-der.

¿Qué le resta algún puntillo? Me esperaba otra cosa, sinceramente. Y más con ese CARTEL.

En otro orden de asuntos, en una entrada de cuyo bloguero no recuerdo su nombre, disculpas, se resaltaba que en ella se hacía uso de la buena y satanizada filosofía del caballero Nietzsche, para quizás reflejar o incidir sobre determinadas ideas. Esta mera alusión, que perfectamente podría haber pasado desapercibida, accionó todas las alarmas de esa parte pedante y pseudofilosófica de mi ser, convirtiéndose en el mayor aliciente que más me motivó, aunque luego todo terciara en disgusto. Esas connotaciones nietzscheanas no sólo están ausentes, sino que son nulas. No se toca ni un sólo tema relevante relacionado con el pensamiento de este señor, ni uno, y mucho menos desde su particular visión. Bien es cierto que el falso “predicador” pedófilo que vende VHS al instituto podría ser el ejemplo modélico de aquellos parásitos carentes de virtudes y abocados a la más baja decadencia que anulan los instintos y el verdadero yo de los futuros superhombres, al más puro estilo El Anticristo; pero más allá de este símil cogido con pinzas de plástico de los chinos, nada. Un par de frases para el recuerdo y ya.

Otro punto, en relación con el anterior, es el hecho de que esta película se folla como quiere los topicazos banales del género adolescente en general. Lo hace que da gusto, empezando por el infausto Donnie: un chaval esquizofrénico de 14 años. ¿Por qué coño nadie había pensado antes en eso? Te hacen creer que este pobre tipo comienza a ver conejitos por una esquizofrenia paranoide, todo el mundo le toma por el loco del pueblo, y al final se convierte en un héroe gracias a sus visiones muriendo en el acto de salvación después de haber incendiado una mansión e inundado su instituto pegándole un tiro al tío disfrazado de conejito por el camino. Con un par de cojones, por el director. Por fin algo de originalidad en ese mundillo compuesto por 90% de testosterona y plástico adornado con chaquetas universitarias y barbies rubias clónicas que son dobladas con voces chillones. Por fin, joder, por fin. Sólo por esto, ultrarecomendada con mención especial del actor Jake Gyllenhaal que, para que nos entendamos y desde mi humilde opinión carente de auténtico saber cinematográfico, lo hace de puta madre. El resto del elenco, bueno, no está mal. Ahí lo dejo.

Siguiente: el conejo. La puta madre, ese diseño, ese puto conejo, es LA HOSTIA. Y cuando escribo LA HOSTIA en mayúsculas, es que es LA HOSTIA EN MAYÚSCULAS sin margen de discusiones ni reproches. Es así y punto. Al igual que la escena del cine, LA ESCENA, una de las mejores que he visto en el escaso puñado de películas que habré contemplado en mis 19 años de vida. Joder, hasta casi me emocioné y todo. En conclusión, ¿qué se merece? Los 113 minutos que gastéis en ella, ser de culto honoris causa y los sucesivos revisionados que de ella se deriven por mero placer, divertimento o directamente por pura devoción por su argumento. ¿Recomendable? Mucho. Entonces, ¿por qué coño me decepcionó ligeramente? No era lo que me esperaba. Fue como una cita a ciegas.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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  • Sergio Sr. Rubio

    Las Expectativas siempre son perjudiciales. Tanto sila peli es buena de por si como si no. Por eso yo creo que me gustó tanto cuando la vi en su día.

    Era una noche tonta en donde decidieron echar una peli en La 2 en lugar de un documental sobre la reproducción del macaco, y por curiosidad me decidí a verla. Y el hecho de no saber lo que me encontraría, creo que infuenció mucho en cómo lo flipe con esta película.

    Pero claro, ahora con Internet, revistas y colegas, es muy dificil ver algo “De Vacío” sin que te formes unas expectativas. Pero si, Donnie Darko sigue siendo un peliculón.

    Briconsejo: No esperes una mierda sobre nada. Y NI SE TE OCURRA ver la secuela!

    • No tenía intención de ver la secuela, la verdad, con esta ya tuve bastante xD

      Es que, tío, ESE CONEJITO es el perfecto antagonista de una película de terror por excelencia, un thriller psicológico o cualquier otra cosa que englobe el terror, no una peli de viajes en el tiempo, pero bueno, no estuvo mal, y el puto conejito acojona de verdad cada vez que aparece en pantalla con ese plano de fondo y esa máscara tope espeluznante, y el cine, joder el puto cine.

      Saludos.

  • Estaba escribiendo un comentario MUY tocho el otro día desde el móvil.
    Se me apagó.
    Me cago en la puta.

    En fin, que yo era ese bloguero que decía lo de Nieztsche, MUJER. Y que coge el concepto del superhombre nieztschiano. Donnie es el superhéroe de Nieztsche. Un tipo que tiene que destruir para crear, para vencer a todas las ideas que lastran su entorno. Su muerte supone la derrota de las mismas.

    Respecto a las expectativas, Donnie Dark tiene un problema: su fan base. Por todo Internet hay infinidad de imágenes y frases sacadísimas de contexto. Yo tenía una idea muy distinta de la película, pero tenía expectativas MUY bajas. Por éso supongo que me gusto tanto.

    Vamos, que peliculón.

    • Sigo sin ver clara la asociación. El superhombre de Nietzsche es el tipo de hombre que surgirá después de que los hombres hayan suprimido la idea de Dios y todos los valores tradicionales, renegado de ellos; y construido unos nuevos en consonancia con el sentido de la Tierra y todo lo que predica después. El Superhombre no es el que destruye, es la consecuencia del nihilismo, y no necesariamente implica destrucción.

      Por eso no lo veo claro.

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