De compras

Ciertas personas, de ciertos distritos, del norte de 6 y el sur de 5, en la zona de contacto entre ambos, cuentan que el Centinela existe de verdad. Cuentan que es una máquina, aunque afirman que una vez fue un hombre; una máquina que vive conectada permanentemente a las entrañas de la Ciudad. Una Machina en toda regla, ya sabe, una de esas máquinas “especiales” que forman parte de la Ciudad, sus encarnaciones. No sé si esto será cierto o no, pero se cuentan muchas cosas turbias, y en caso de que este rumor sea cierto, estaremos ante algo muy jodido y peligroso para todos, para toda la Ciudad. Ya sabe, las Machinas son inviolables, intocables, si las dañas, pena de muerte, no hay más. Tienen inmunidad e impunidad para hacer lo que les dé la real gana. No quiero ni imaginarme lo que pasará si el Centinela se desboca en caso de que sea una Machina, nos matará a todos, iremos al infierno y se llevará a 6 por delante junto con toda su gente. El principio de las Machinas es el Caos, según se cuenta. Hay una secta religiosa al este de 5, en el distrito Tesla, que está dedicada a una de esas cosas. Lo que ellos llaman la Magna Machina, la primigenia, la auténtica, la Ciudad. Esos malditos locos… Veneran a la Ciudad como una diosa, hacen rituales en su honor y expanden su palabra por todas las malditas calles… Dan miedo, y ojalá ninguno de esos tarados se pase por aquí, aunque no estaría mal que lo hicieran para que un aumentado les ajustase los chips de su puto cerebro chamuscado de tanta hierba y nanotipo barato. En fin, adónde vamos a llegar.

¿Vio las noticias? 35 personas fallecidas por causas desconocidas en un bloque del sur de 4. Maldita sea, al final será cierto y todo que el Gobierno organiza matanzas colectivas en secreto para el control de población… pero maldita sea su estampa. No tiene suficiente con clasificarnos y ponernos chips como si fuéramos puto ganado, porque, oh, pobre de aquel que se quite el RG-IP, pobrecillo, aunque bueno, la verdad no sé para qué coño digo estas cosas en este tono cuando la mitad de las personas de 5 y más del noventa de 6 se lo han quitado viviendo bajo identidades falsas durante toda su vida. Usted seguro que está al tanto de eso. ¿No es agente? ¡Haberlo dicho antes! ¡Tenía miedo de que mi lengua me condenase otra vez! ¡Ja!

Bueno, bueno, qué tenemos por aquí. Joder. Mire esto, mire. Lo ve: esto no es un rompehielos, ¡es una puta I.A.! Pero qué cojones. Un momento… déjeme comprobar… eh, y no sólo es una IA, es una IA óptica de primerísima generación ¡La puta prehistoria de las I.A.s! ¿Lo ve, señorita? Joder, esta mierda es carísima. Tiene nombre…. Veamos… Neuro… ¿Neuromante? ¿En serio? No tiene ni número de serie, ni de fabricación, nada de nada. Neuromante y vacía. Definitivamente, acaba de encontrar una mina de oro. Serán 100.000 ruvlos. Nada cara. Ah, y por 50 ruvlos le puedo dar un ordenador personal. Esta cosa es tan antigua que las entradas neuronales no funcionan y necesita una conexión de ordenador, ya sabe, uno de los viejos, las antiguas torres, esas que crían malvas en los basureros desde hace más de un siglo, cuando los aumentos y las conexiones por terminal holográfica lo petaron revolucionando el mundo. Bueno, déjeme ver que tengo, creo que me sobra un modelo, uno que me parece que tenía un terabyte de memoria RAM, completamente inútil y más desfasado que las fajas. No sé si podrá con esa preciosidad que tiene entre manos, pero mire, le voy a conceder un trato especial, si no funciona, me lo trae y le encargo a un conocido mío ensamblar uno que sea capaz de mover esa cosita. ¿Qué me dice? No le costará nada, paga la casa.

Entonces, ¿trato hecho? ¡Maravilloso! ¿En efectivo o por transferencia bancaria? ¿Efectivo? Sí, claro démelo… Uhmmm… Aquí tiene: el ordenador y la I.A. Que lo disfrute.

Gracias.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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