De compras

Venta al por mayor, descuentos, rebajas, nanoaumentos tirados de precio, brazos protésicos al diez por ciento de descuento. Todo se puede comprar y vender, tan sólo déjate llevar por el ambiente y pásame el fajo de billetes. ¿Ves eso? Es un simulador intradérmico muy popular entre los jóvenes para calentar droga en sus propias venas. Ah, ven por aquí, ¿ves esto otro? Es una vieja máquina de simulación aumentada, la usaban… la usaban hace muchos años para generar estímulos visuales capaces de destrozarte las neuronas con el bloque de datos adecuado… y, oh, esto es genial, señorita, una pieza de coleccionista, una auténtica y verdadera joya, un tesoro sumergido entre tanta basura: un rompehielos.

¿Cómo? ¿Me pregunta cuánto puede costar? Bueno, es bastante variable y depende de sus especificaciones técnicas, el software, la cadena de fabricación y si es un soporte óptico o un aumento neuronal. ¿Qué le da igual? Bueno, en ese caso no se asuste si ve el precio ligeramente inflado, ya sabe, a diferencia de toda esta basura vieja y obsoleta, los rompehielos nunca pasan de moda, a diferencia de los vaqueros, esos pobres diablos. ¿Se acuerda de ellos? Por la Ciudad todavía rondan historias sobre ellos. los vaqueros: míticos héroes que eran contratados como mercenarios a sueldo al servicio del mejor postor dedicados en cuerpo y alma a romper sistemas y piratear todo tipo de mierdas con la ayuda de unos simples rompehielos que usaban para penetrar en servidores y robar datos. Qué tiempos aquellos, eran tan populares y tan solicitados… ¿Y ahora? Ahora sólo son unos parias tan obsoletos y desgastados como los montones de basura que venden los Especialistas en ese antro mugriento lleno de críos piojosos y sin trabajo, un montón de adolescentes sin futuro. Qué asco de lugar, aparte de hacernos la competencia con las clases bajas y los chavales que quieren comprar mierda a buen precio, nos roban la mercancía. ¿Qué se han creído? Si fuera por mí, le reventaba la cabeza a ese hijo de puta llamado el Centinela, maldita sea su estampa; qué cojones, ni siquiera ellos mismo saben si existen, ¿has oído los rumores sobre él? Se supone que el Centinela es una I.A. de pasada generación que fue recluida en ese edifico de mierda hace muchísimos años, pero también hay otras versiones… ¿Quiere oírlas?

¿Qué? Claro, claro, no me he olvidado del rompehielos, un buen tendero nunca se olvida de su cliente. Mientras lo preparo y calculo su precio, además de comprobar si tiene algún defecto y es funcional, ¿Le gustaría oír la historia? Le aseguro que es bastante interesante. Usted tiene pinta de ser una mujer aventurera, de mundo, aunque en la Ciudad el mundo se concibe como todo aquello que es intramuros, una pena. ¿Por cierto de qué Sector es? ¿Del 6? ¿En serio usted es de allí? ¿Del distrito Dracón? Sí, sí, un buen lugar, un muy buen lugar. Para el tráfico de drogas y los criminales. Lo llaman el Submundo si no me equivoco: un oasis de Caos, desorden y pura tragedia en mitad del orden perenne y cambiante de los sectores. Maldita Ciudad, nunca dejará de sorprenderme. Está todo perfectamente ordenado, todo es homogéneo y supuestamente controlado, pero nada, no sirve, siempre hay un elemento que lo manda todo a la mierda, es como el Efecto Mariposa pero en una ciudad y a lo grande. Bueno, ¿es de las intramurallas, del centro, de la periferia, de las cloacas? ¿De las intramurallas? Entonces usted debe dedicarse a algo relacionado con la defensa de la Ciudad, ¿servicios especiales o policía? No tengo nada ilegal, agente no se moleste. Sabe, siempre me ha parecido un tanto extraño que esta ciudad esté dividida con murallas, me refiero, los ciudadanos tienen libre acceso a todos los lugares a partir de la categoría 3, exceptuando los sectores 1 y 2, los cuales están restringidos para esos cerdos de los ricos, no me arreste por ello, solo es un opinión.

Podemos ir a 5, 4, 3 y ese infierno llamado 7 cuando nos plazca, pero hay murallas. Me pregunto que lo lógico sería que sólo las hubiera en 1 y 2, pero no, las hay en todos los sectores. Nos encierran, como ratas, como animales. Tengo la impresión de que esas murallas que siempre están abiertas a todas las clases, algún día se cerrarán, se sellarán con nosotros dentro y nunca nos dejaran escapar. Nos pudriremos en los sectores junto con toda la basura como las ratas que somos, porque, ¿acaso no somos despojos los ciudadanos de clase cuatro? Eso es, puros despojos. Nos odian y nos quieren ver muertos, pero bueno. Ah sí, disculpa, de verdad, cuando me pongo a hablar no paro y me acabo desviando completamente.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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