Arqueología de la mente de S. Mithen

Sin complicaciones todo es mucho más llevadero, y más cuando se tiene una buena organización que lo reafirma, en la que son destacables las explicaciones extensas y desmenuzadas hasta la exasperación en su justa medida que van acompañadas de unas notas para el lector preferentemente versado en la materia que busque ampliación sin estorbar al lector medio inmerso en una narración continua de ajustados tecnicismos y de definiciones constantes y detalladas, aderezado con un lenguaje estándar comprensible para un amplio espectro de personas; y un buen puñado de imágenes que ejemplifican todo lo expuesto tal cual está escrito acompañadas de artículos completos que pueblan lo largo y ancho de la obra muchas veces a doble cara, para que la abstracción tengo materia sobre la que empezar a funcionar e imaginar con aproximación, sin recurrir a formas vagas o ciertamente alejadas de lo que el autor propone. Hay casos como el de la catedral, la Super Capilla y la navaja suiza que no tienen soporte gráfico, pero tampoco les hace falta. Es tan sumamente claro que no se necesita nada más que un montón de sílabas; de la misma manera que el lector sólo necesita continuar leyendo en caso de pérdida a causa de los resúmenes estratégicamente colocados al final de los capítulos, entre medias o en epígrafes aparte, que aglutinan el grueso de la explicación de forma tan genérica que ayudan a reencontrarse sin tener que regresar a otros capítulos, aspecto que se agradece muchísimo. En cuanto al contenido en sí, se debe decir con toda obligatoriedad que Arqueología de la mente es un libro tremendamente complejo que se propone aunar de una vez todas las teorías existentes, estudios, evidencias y comparaciones basadas en un tema todavía más complejo si cabe: la mente, su evolución, pero sobre todo su interior: los pensamientos, los comportamientos, patrones, capacidades, facultades. Absolutamente todo, disciplinas incluidas, que se pueda englobar alrededor del término mente.

Para hacerse una idea de su grado de complejidad, con saber que el autor emplea una analogía que presenta la evolución como una obra de teatro con sus actores, decorados, escenas y actos, es más que suficiente, y tremendamente original, un distintivo brillante que condiciona un planteamiento curioso a la par que excelente. Desde el eslabón perdido que apareció hace 6 millones de años y todos los géneros homínidos hasta las teorías de la navaja suiza y la aparición del pensamiento simbólico, todo forma parte de una obra de teatro presentada como un drama que se desenvuelve en cuatro actos en los que los personajes actúan y desaparecen, los decorados se transforman y las teorías se refutan en una línea cronológica establecida desde el capítulo 2, cimentándose en esos aspectos formales y estructura que tanto me he molestado en recalcar y que funcionan como el atrezzo idóneo de una obra que se desarrolla fluida, sin tropelías ni traspiés, intrincada como ella sola pero sencilla de entender, capaz de explicar el todo sin recurrir a la vacilación o la nada; convirtiéndose en un viaje a través de una aluvión de teorías cuyo contenido se podría alargar hasta el infinito si fuera preciso a pesar de dedicarse a un único tema: cómo fue la mente de los antepasados modernos a partir de estudios recientes que, aunque arrojen numeroso datos y puedan suponer un acercamiento, no hacen nada más que plantear más y más incógnitas irresolubles en apariencia, pero que pueden ser un incentivo para despertar el espíritu crítico de un lector que podrá contrariar tanto a autores citados como al propio Mithen, con réplicas formadas o medias respuestas; pues en Arqueología de la mente todo vale con tal de que al autor alcance el objetivo propuesto en una de sus líneas: espero, pues, que esta Arqueología de la mente sea de interés para los arqueólogos y los psicólogos, pero también para todo lector medianamente curioso y reflexivo, consiguiendo la apreciada integración del lector a cuyo juicio el autor dedica esta obra. De modo, que otros de sus rasgos más preeminente, es la leve contraposición entre la objetividad propia de los datos y la subjetividad imperante y propia de Mithen que vende su opinión para que quien lo lea forma la suya, siendo reforzado con recursos retóricos como las metáforas y las preguntas retóricas. En resumidas cuentas: una visión crítica sobre las teorías evolutivas de la mente que plantea una visión crítica sobre la teoría evolutiva propuesta por Mithen. ¿Cumple su objetivo? Aquí me gustaría insertar unos párrafos de Neandertales que hablan por sí solos:

La metáfora que S. Mithen utiliza para comprender el modo de funcionamiento de la mente de los neandertales es que ésta funcionaba como una “navaja suiza” […] Otra de las metáforas que utiliza Mithen es que la mente neandertal se puede comparar a una catedral divida en diferentes capillas por gruesos muros. Por tanto, aspectos de la inteligencia social, bajo esta lógica explicativa, no podrían interrelacionarse con aspectos de la inteligencia tecnológica en las mentes neandertales. Desde aquí planteamos la pregunta, a modo de ejemplo, sobre cómo se podrían haber desarrollado aspectos como el aprendizaje de la talla lítica si no se podían relacionar estas dos inteligencias ¿por instinto dado que no se podían mezclar? Resulta, utilizando su lógica, algo increíble […] Es decir, cree que las acciones culturales de los neandertales fueron completamente inconscientes. Por el contrario en la mente del Homo sapiens las ideas pueden fluir entre las diferentes inteligencias […] En primer lugar, esta interpretación supone una falsa presunción positivista dado que sus razonamientos no están fundamentados lógicamente – algo que debería aclarar al menos antes de realizar sus afirmaciones – sino que plantea modelos metafóricos como la “nava suiza” que difícilmente pueden ser aprobados empíricamente […] Nosotras desde aquí podríamos lanzar más metáforas y justificarlas con la evidencia arqueológica, tomando ejemplo convenientes, pero eso no vendría a demostrar nada […] En segundo lugar, vemos que se plantea dos modelos distintos de mentes, la primitiva y la sapiens moderna. En pro de la generalización se busca establecer modelos que simplifican al máximo la realidad de las mismas […] Por último S. Mithen tampoco se plantea que un pensamiento “complejo” pueda existir y que no tenga que ser necesariamente idéntico al sapiens actual. En conclusión, Arqueología de la mente es un libro muy notable que cumple lo prometido sin desfallecer en el intento. Interesante, crítico y de rápida lectura para todos aquellos que se atrevan a indagar entre sus páginas sin distinción.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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  • Interesante crítica. Me apunto el libro por si algún día me apetece leer algo muy relacionado con la Psicología, aunque desde un enfoque distinto al que solemos ver en la carrera.
    Por cierto, ¿esta es una de las críticas que me dijiste que hiciste para un trabajo? Porque si es así, más le vale al profesor/a darte sus dieses.

    • Me los dio, por eso la he colgado.

      Sí, es el final concretamente.

    • Awen, si andas interesado de libros de psicología “interesantes” pégame un toque y te rulo algún título que se aleja algo de la mierda que damos en la uni y te dará algo más de base en según qué campos.

      • De acuerdo Sudit, lo tendré en cuenta 😀

  • ¡Buenas!

    ¿Cómo es que te has enrollado tanto hablando de la forma literaria de un libro científico? Me hubiera resultado mucho más interesante entender algo más de la sabiduría y las teorías sobre la mente humana de este señor…

    No he podido entender bien lo que explicabas de la separación de contextos en la mente del neanderthal, pero puede tener su lógica. Los animales también funcionan así, ya que tienen total, o bastante al menos, dificultad en abstraer términos generales de sistemas concretos para poder compararlos con otros diferentes. Por ejemplo, pueden haber aprendido a abrir una puerta gracias a algún accidente previo, pero no saben extraer de ahí el concepto general “apertura” o “tirador” para abrir otra ligeramente diferente. Yo no lo separaría, eso sí, en inteligencia social, o inteligencia tecnológica, más bien, en hechos concretos totalmente desvinculados, ya que les cuesta mucho encontrar elementos abstractos comunes entre las cosas. No sé si se parece a lo que explica el libro…

    ¡Saludos!

    • Esta entrada es un trabajo final de una de las asignaturas de la carrera. Como dices, hubiera sido mucho más interesante entrar en materia que centrarme en la forma literaria, pero bueno, a mí profesor le valió para este trabajo y para el resto también. Es curioso, porque en todos sigo exactamente esta misma estructura, ir a saco con la forma literaria de un libro científico, y en todos tengo más de un nueve… Y en este un diez, por eso lo he subido.

      Pero vamos, te doy la razón en lo primero.

      En lo segundo, ese párrafo en el que aparecen corchetes pertenece a un ensayo llamado Neandertal que por desgracia ya no está en la red. No es mío, es de dos investigadoras, y lo he integrado porque critica a la teoría de Mithen, la cual, bueno, como he puesto, depende de ti si te gusta o no.

      Hay una burrada de teorías sobre la mente del Neandertal y ninguna de ellas está lo suficientemente cimentada como para usarla como absoluta y paradigma por lo que es difícil decantarse… Ni siquiera Mithen muchas veces parece muy convencido, te pone el ejemplo de la supercapilla y la navaja suiza, pero son lo que son, especulaciones, y sobre la especulación, cualquier cosa es válida hasta que se demuestra científicamente.

      Saludos.

      • ¡Disculpa! Si precisamente el texto es una crítica de la forma literaria, me ha parecido muy bueno en ese sentido, es más, excelente por lo que dices ; )

        No me había dado cuenta que la crítica a las teorías del señor Mithen pertenecían a la obra de esas señoritas, o señoras, ¡o doctoras! Pero no me dejan nada convencido con el argumento de la talla lítica como demostración del supuesto error. Que las dos “inteligencias” que mencionan sean independientes a nivel cognitivo no impide que un neanderthal pueda aprender a tallar piedra viendo a otro repetir un proceso que ha descubierto (accidentalmente si eran tan irracionales como supone el autor).

        Yo entiendo lo de la navaja suiza como una serie de procesos instintivos, o de hábito, o de asociación de ideas, aprendidos por el neanderthal, pero que se mantienen como herramientas separadas en la práctica.

        Perdona por el tostón, pero es que estoy estudiando unos temas relacionados y me gusta poderlos poner en práctica cuando tengo ocasión!

        Y mi enhorabuena por el éxito ; )

        • La repetición como forma de parendizaje lo expone el propio Mithen en uno de los capítulos del libro basándose en los estudios realizados en chimpancés como los del Tai. Y no sólo para demostrar las inteligencias tecnológicas, sociales y naturales, sino también el propio lenguaje, aunque como todo, al final se queda en un mar de especulación.

          A mí me convence más la teoría de las inteligencias múltiples, me parece mucho más atractiva que otras tan encasilladas como la de mente-ordenador y la navaja suiza, aunque de cara a los homínidos son mucho más prácticas las dos últimas.

          Veo que estás puesto en el tema, así que te recomiendo un montón este libro (si no lo has leído ya) Es corto y se lee rapidísimo, y no es nada complicado. Además, en Internet se encuentra a la primera.

          ¡Saludos!

          • Que va, no me lo he leído, y acabo de ver en amazon que este Steven Mithen tiene varios libros sobre el tema, con unas reviews muy positivas. Me lo apunto, pero para más adelante, que estoy acabando uno de 1400 páginas!!! y ya tengo suficiente psicologías por un tiempo…

            ¡Gracias! y ¡saludos!

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