Ciberespacio cuántico

Recibía muchos nombres. Pocos le hacían justicia. La Entidad. La Red. El Espacio. La Matriz. Internet. Muchos conceptos errados por la ambigüedad. Llamésmolo Internet, más cercano a aquellos tiempos. Escuchad con atención. Antes de la construcción de la Ciudad, Internet no existía, inconcebible. Impresionante verdad. Nuestros antepasados eran un poco cortos de miras.

Los telégrafos empezaron a transmitir datos a largas distancias. Los primeros “paquetes”, puntos y barras. Deliciosamente primitivo, incluso nostálgico. Después, hicieron falta dos guerras y muchas de ellas para siquiera maquinar lo que más tarde sería conocido como el “Internet”. La historia os la adjuntaré en vuestros terminales al final de la clase. Echadle un vistazo.

Los años pasaban e Internet ser ampliaba más y más, absorbiendo países, continentes, el mundo entero. Todos vivían conectados, vivían por la Matriz. Aunque hicieron falta bastante avances y años para que las compañías de la época disfrutaran de una cuota mensual de transferencia. La velocidad era bastante ínfima y los precios a veces no eran muy asequibles.

Avancemos en el tiempo 15 lustros. La Matriz, la entidad suprema, el mundo de ensueños. Millones de conexiones aéreas y de fibra óptica unían humanos por todo el mundo con nexos invisibles. Algo como estar casado a un nivel mundial y totalitario. Imagínenlo, un montón de personas intercambiado información a través de teclados en los casos más pobres, a través de conexiones interneuronales en los ricachones. Eso es. Las conexiones transhumanistas acababan de despegar. El boom, el estallido prolongado de una sociedad volcada inconscientemente sobre la panacea tecnológica. La utopía de un mundo perfecto numérico y mecánico.

El nombre de Internet comenzó a ser un término ajeno, un recurso usado por los puristas de la Red. La Red sonaba más seductora, pero pecaba de formal y banal. El ciberespacio saltó a escena rompiendo los esquemas lingüísticos de todos los idiomas. El ciberespacio de Australia era un semejante lejano del ciberespacio de Argentina, semejante al de Rusia, Escocia e Italia.

El ciberespacio empezó a tomar forma a partir de finales del XXI principios del XXII. Se concibió de acuerdo a las consciencias interconectadas de miles de millones. Las empresas manufacturaron rompehielos con formas romboidales, los turistas regañaban por bases de datos rectangulares. La Matriz es un ser subalterno, una entidad añeja con siglos de elaboración precisa. Se podría decir que es el único proyecto conjunto de toda la humanidad. A su vez, resulta curioso que ese mismo sistema de nexos separa a personas de todo el mundo espiritualmente, distanciándolas como muñecos de pruebas arrastrados por bombas nucleares. Eso lleva a la primera cuestión, ¿qué es la Matriz? Eso es algo que ustedes deberán descubrir por su cuenta.

Retomando el filo del tranhumanismo, los microchips subcutáneos vendían más que los churros en invierno. Todos querían uno. Las empresas del sector con más años que familias enteras: Microsoft, Sony, Toshiba, Phillips, Samsung, HTC, Seagate… no las quedó otra que adaptarse o morir, pero cuando sus directivos y los grandes zaibatsus japoneses se respaldaron mutuamente para reflotar lo inevitable, se vieron frustrados por la popularidad creciente y masiva de Anxtrium, la mayor y más poderosa corporación del mundo.

La Matriz fue redefinida por Anxtrium, más bien por sus ingenieros y científicos enfrascados en los aumentos. Los aumentados… Paradójica existencia. He visto niños de 5 años con chips cerebrales. Sea como fuere, la tecnología forma parte de nuestras vidas. Los pocos vaqueros sin aumentos de hoy día sobreviven con las sobras tecnológicas dejadas por aumentados; en definitiva, una especie en peligro de extinción.

¿Cuántos de ustedes portan un chip Anxtrium? Me imagino que todos, el que no lo tenga, enhorabuena eres diferente. Yo mismo tengo uno. Después de todo, es un paso lógico para la humanidad, para la evolución de la especie. Pero… Es justamente en este punto donde se debe incidir. La evolución controlado es el nuevo tema de intelectuales. Es una situación mundialmente aceptada, pero, ¿es correcto que una corporación monopolice la evolución? Piénsenlo.

Retomando la Matriz. Según varios estudios, la matriz y sus formas dependen enteramente de la percepción, experiencias e incluso moralidad del individuo. Subjetividad plena. No me extraña que haya gente en Japón que vive enganchada permanentemente a una matriz. Lo que no sabes es que la configuración de esa mundo paralelo está condicionada intrínsecamente por los aumentos Anxtrium. ¿Se han leído 1984? Los métodos de control de masas, el día a día y la vida ordinaria se decantan por un fuerte convergencia de los comportamientos y perfiles impuestos por las corporaciones. De esta forma, si controlas a una masa de gente, unos 100 habitantes por ejemplo, les insertas axiomas acordes con principios tecnológicos de forma pasiva y con técnicas educativos; esas personas comenzaran a asimilar el ciberespacio precrocinado por Anxtrium como su mentalidad propia, enfocando su alma en un mar de datos privado y corporativo.

Esa es la renovada razón de Internet. En el siglo XXI la gente se quejaba de que los espiaban por IPs, desdichados sean. Ahora, nosotros mismos somos los que aceptamos esos sistemas.

Bien, la clase se da por finalizada. Buenas tardes.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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