Centzontotochtin [II Aniversario]

Todavía no puedo creerme que esté escribiendo la primer línea de esta entrada, o que me atreva sólo a poner título a la misma después de este último año tan convulso en el que ha pasado absolutamente de todo y no me arrepiento de nada. Con la entrada del primer aniversario hice un recorrido genérico de lo que me encontré en Gamefilia y lo que conocí en aquel ignoto portal. Blogueros, blogs, gente muy loca, entradas, comentarios y un blog que empezaba a despegar después de dos intentos infructuosos en Wordpres y Blogger respectivamente. Salud y contento, muchas alegrías, tristezas y esas mierdas que se suelen poner en entradas de ese tipo, pero en esta no. Esta entrada no va a ser un recorrido cronológico que como futura historiadora estaría gustosa de hacer, tampoco me referiré a nadie en particular porque ese aspecto está más que cubierto en las redes sociales y sería un soplapollez supina trillar lo que ya está trillado en esos lares, tampoco será una entrada memorable ni especial, ni hostias varias. ¿Entonces qué coño es esta mierda?

Nada más y nada menos que el manifiesto de que dos años son sólo una ínfima parte de lo que le espera a este blog por recorrer, blog o más bien tugurio cibernético en el que una pseudoescritura frustrada cuelga sus tonterías con las que pretende ir de filosofeta por la vida criticando todo con fundamento o no y analizando todo lo que le apetece analizar, entre otras funciones; por la sencilla razón de que escribir es vivir y tener un blog no me supone una afición pasajera en la que compartir impresión, sino una necesidad existencial en la que dar rienda suelta por el ciberespacio todo lo que se me ocurre a golpe de tecla. Eso es lo que representa Centzontotchtin: libre pensamiento colgado por partes en un dominio contratado por un año con la esperanza de que alguien lo lea, y como tal, se podría decir que este antro ya forma parte de mí al cumplir semejante tarea a la perfección. Pero no voy a desviarme ni empezar a rellenar todo este espacio en blanco con desvaríos romanticones que no tendría porqué importarle a nadie, y tampoco empezar a alargar esta entrada más de lo necesario. Por tanto. Lo esencial: este blog tiene dos años y seguramente más, y muchas gracias a todos los que lo han leído y comentado en él, pues es a los lectores a los que va realmente dirigido este II aniversario al ser los únicos que dan sentido a toda esta maraña de letras unidas con un cierta coherencia y adornada con cuatro imágenes sacadas de la primera página de Google. Sinceramente, gracias.