Análisis de: Kholat [PC]

Kholat es un jueguín que antes de bajármelo y disfrutarlo personalmente vi completo en un gameplay de Richar. Desde un primer momento, el juego no me pareció para nada decepcionante a nivel visual y narrativo, motivo por el que poco tiempo después me lo agencié y pude confirmar mis impresiones prototípicas. A grandes rasgos, Kholat es una recreación libre basada en sucesos y relatos reales del incidente del paso Dyatlov, ubicado en los Urales y en las laderas de la montaña que da nombre al juego. Gráficamente, es bastante bonito, muy bonito. Aprovecha el Unreal Engie 4 decentemente y es capaz de ofrecer unos paisajes con una distancia de dibujado elevada y definida. Cierto es que lo que se muestra en pantalla es monótono y más repetitivo que el contador de muertes del Chuache, pero al menos se esfuerza en ser mínimamente bonito y contemplativo, porque al fin y al cabo, de eso trata el juego: de ser un paseo contemplativo por un mundo más o menos abierto con el único objetivo de recorrer los puntos designados cogiendo un puñado de documentos que relatan un fatídico acontecimiento.

Dentro de este apartado, el diseño es atractivo y prácticamente no hay nada que desentone con el conjunto. Sin embargo, como se ha insinuado antes, peca de ser putamente homogéneo. Vale que es una zona montañosa, pero al menos podrían haber metido más caña en la implementación de los bosques, de los tótems y de otro tipo de elementos que al principio son una novedad, pero cuando llevas un par de horas se te meten en las retinas como fotocopias. Como defectos, además de lo anterior, se encuentran unas físicas nulas o quasi nulas. En cuanto nuestro personaje se sale un poquito del camino prefijado, automáticamente comenzará a levitar por mini barrancos de apenas de un par de metros, morirá en una deslizamiento casi cósmico o se quedará atascado de una forma completamente risible en una agujero de mierda, sin poder salir de él al no haber opción de saltar. Al menos las fronteras invisibles están bien disimuladas entre la maleza.

Jugablemente, Kholat es una especie de Slender si estuviera bien hecho. Lo único que puede hacer nuestro avatar es correr, andar y consultar su mapa y brújula. Nada más. Los enemigos no se pueden abatir de ninguna forma y sólo está permitido rehuirlos para sobrevivir —amén de poseer una I.A. bastante flojilla o una vista de lince digna de una persona con 13 diotrías en cada ojo—. Al ser esencialmente un juego de pura supervivencia contemplativa, nuestras únicas referencias para moverse por su reducido mundo serán un mapa y una brújula, y a tirar con lo puesto. Para mí, persona antagónica en todo aquello referente a la orientación, en ocasiones la experiencia se tornó horrible dada mi inutilidad natural; pero todavía así, puedo asegurar con certeza que ni es complicado, ni el Averno y tampoco el Noveno Círculo del Infierno. Sería algo más cercano a cuando alguien se va al campo y se pierde un rato para pasar el fin de semana. Los principales puntos que desarrollan la historia están perfectamente indicados en el mapa y los documentos son fácilmente localizables por su sonido a hoja mecida por el viento, por lo que si te pierdes o pierdes el hilo de la historia, te puedes dar por perdido hasta en la puta vida. Ni siquiera la aparición de la niebla naranja o de los enemigos propiamente dichos supone un desafío brutal, ni de lejos.

¿Es divertido con todo esto? Si te gusta este género de juegos y te atrae su historia o el misterio de lo que se cuenta, sí. Si no, te vas a tomar por culo y tampoco pasa nada. Aunque también puede importarte una mierda la narración y perderte por sus entornos con gran disfrute y devoción por el gran ambientazo natural que genera. El apartado sonoro es un cincuenta/cincuenta de proporciones bíblicas. La banda sonora, con Mary Elizabeth McGlynn y todo, es realmente buena; pero los sonidos y efectos propios del juego a veces dan gangrena. De hecho, la nieve suena exactamente igual que la roca, a veces las melodías se evaporizan y el aullar del viento es el mismo estés en una zona boscosa o en plena estepa nórdica dominada por la absoluta nada.

 

Y por último, el peso pesado, la trama, argumento o cómo se quiera llamar. Se ha antecedido que Kholat es una recreación libre del incidente del paso Dyatlov, pues si quieres enfrentarte a este juego será mejor que lo tomes como palabras literales. El conjunto general es enriquecido por la imaginaría propia del estudio y por la propia presencia del personaje; pero más allá de eso, ni te molestes en buscar subtramas secundarias: el paso Dyatlov, qué pudo haber pasado y punto. Si te gusta lo tomas, si no, lo dejas. Recitando el guión se encuentra un narrador ausente de diálogos bastante más interesantes que los vistos en The Stanely Parable, documentos desperdigados por el mapa, algunos scripts sueltos y los puntos de interés marcados en sus posiciones exactas por el mapa.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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  • Gracias por el análisis, es uno de esos indies que tenía pensado para cuando apareciera a buen precio o mejor en un bundle, pero creo que me lo voy a ahorrar, demasiados jugos buenos y muy poco tiempo. Eso sí, se ve bonito.

    Saludos fremen

    • Bonito es, pero no es gran cosa más allá del incidente.

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