Silent Hill 2: Born from a wish — Casa Baldwin [3/3]

Ernest Baldwin

¿Qué se puede decir de este arrepentido buen hombre que no se haya mencionado? Ernest es un espíritu por toda la eternidad encerrado en su propia casa por lo que recuerdo como un accidente doméstico u homicidio negligente. Por ello, está atormentado y en vida trató de resucitar a su hija a través del ritual de resurrección. Según se ve en la escena final, posiblemente consiguió realizarlo. ¿Ello es lo que provocó su consecuente muerte? ¿Lo que hizo que su alma quedara atrapada por toda la eternidad? Una cosa es segura: su hija no regresó del Purgatorio.

El resquemor de no conseguir devolver la vida a su ser querido más preciado lo consumió, lo ató a su mansión y como un viejo huraño y loco se encerró detrás de una puerta, esperando a que una criatura de su misma condición fuera capaz de completar de nuevo el ritual logrando su liberación. Su hija lo ayudó por amor, en unas manifestaciones en off que demuestran que el pobre de Ernest no era una persona tan mala como sí lo es James.

Para terciar con Ernest, me gustaría darle una vuelta al diálogo final y revelador del capítulo:

Baldwin: Gracias María. Ése es el único objeto que yo no puedo obtener. Pero cuando me di cuenta, ya no podía abandonar esta casa. Hasta luego. María, los Dioses están aquí. Tú también lo sabes. Tu naciste en esta ciudad.

María: No estoy segura de que Dios sea la palabra adecuada.

B: ¿Crees en el Destino? […] Esto es un callejón sin salida. A partir de aquí, no hay nada.

M: Lo sé. Entonces… ¿Y si te hubiese dicho que creía en el Destino?

B: Es James, es un hombre malo.

M: ¿James? Ss-í… Lo sé.

B: Está buscándote, pero no eres tú. Porque es bueno.

M: ¿Tú sabes algo?

B: Sí… María… Eres tú.

Hasta luego. María, los Dioses están aquí. Tú también lo sabes. Tu naciste en esta ciudad.

Espero que no haga faltar volver sobre ello. Ya lo expliqué en previas entradas bastante veces y no creo que merezca la pena repetir otra vez todo el rollo de que María es una proyección mental concebida por James Sunderland. La parte de los Dioses están aquí es un indicio más de la idea de que Silent Hill se mueve por el choque de varios Paraísos terrenales, creados por distintas personas atraídas y absorbidas por el pueblo que se convierten en los Dioses de esos mismos Paraísos.

B: Es James, es un hombre malo.

M: ¿James? Ss-í… Lo sé.

B: Está buscándote, pero no eres tú. Porque es bueno.

Esta contradicción resulta curiosa desde el punto de vista de las dos facetas entrecruzadas de James en el juego. Por una parte, James es el hombre malo que mató a su esposa por ser incapaz de enfrentar la situación, pero a la vez es el hombre bueno que va en busca de su mujer y que en uno de los finales adopta a Laura como una forma de expiar sus pecados. Una dualidad de buenos y malos puramente relativista. La última reafirma la idea de que realmente James va en busca de Mary, no de una copia accidental creada para su tormento y consternación.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

También puede gustarte

A %d blogueros les gusta esto: