Battle Royale de Koushun Takami

Cuando la gente insiste mucho por redes sociales que una cosa es un plagio de otro atribuyéndole los calificativos de “mala copia” “versión para maricones” “puto plagio”, no te queda otro remedio que aceptarlo y dejar paso a la curiosidad. Algo así me pasó con Battle Royale. Desde que lo leí mencionado por primera vez tuve la intención de leerlo, saciar la curiosidad y todas esas mierdas que se suelen decir. Al principio intenté conseguirlo en .EPUB hasta que un día la divina Providencia se presentó en aquella solitaria estantería dedicada a la Ciencia Ficción de un Corte Inglés cualquiera y no dejé pasar la oportunidad (como se suele decir). Me lo compré felizmente junto con Fahrenheint 451, la tercer novela distópica que completaba el círculo formado por 1984 de Orwell y Un mundo feliz de Huxley. Me lo llevé a mi casa y dejé tirado aquel voluminoso libro de bolsillo en una estantería junto con Metro 2033 y mi PSX, hasta ayer. Ayer empecé a leer este libro. Comenzó bien. Muy bien. La introducción del libro es sólo la explicación de las Battle Royale en la lucha libre profesional en las que seguro se basó el autor.  Después un informe y empieza el juego. Por cuestiones obvias no voy a decir nada de la trama.

Battle Royale tiene humor propio. Es un libro asqueroso, gore como le gusta decir a la gente, pero a pesar de ello, se toma las cosas con humor. Humor negro en estado puro en el momento oportuno y sobre la cosa oportuna empleando la sutileza. El mejor humor negro. Lo destila en cantidades industriales. Y en torno a ese humor 42 estudiantes. Todos súper jodidos de la cabeza, algunos más que otros, pero al fin y al cabo jodidísimos (¿Quién en su sano juicio dispararía a alguien con el que había estado compartiendo clase e insti durante dos años de su vida por un estúpido juego?). En disparar a tus queridos compañeros de clase de las formas más viles, macabras, sangrientas y pendencieras que estén dentro de tus posibilidades. Realmente en eso se basa la trama: en matar. Y con la intención de lograr ese objetivo, el autor empleará todos los recursos que estén en su mano. Bajo un estilo en tercera persona directo y propio de la literatura barata de bolsillo, el japonés desenrolla una historia con apenas giros argumentales (sólo al final se desenvuelve algo realmente significativo), personajes que pueden pecar de planos y repetitivos en algunas premisas pero con los que te puedes encariñar si eres de lo que se meten en la peil de los desgraciados personajes, aunque en este caso es lo peor que podrías hacer; descripciones de los lugares igual de repetitivas pero concisas y breves, el omnipresente humor negro y algunas subtramas personales que acaban de la misma manera que empiezan.

La acción no conoce límites y el autor no tendrá ningún reparo en matar a quien sea de la manera que sea con tal de que el juego cumpla su objetivo. Las reglas son las reglas y hay que cumplirlas. ¿Que te has encariñado con un personaje en concreto? Craso error amigo, no te gustará saber que al capítulo siguiente estará muerto con un hacha incrustada en el cerebro mientras sus sesos se desparraman por todo su cuerpo compulsivo. Pero no todo es así de bonito en la vida. El libro pertenece al género de la distopía, aquel género con gobiernos totalitarios que suprime la individualidad de sus ciudadanos condenándolos a una vida amarga e insípida. Y como tal, necesita una entidad puramente distópica que le trasfondo al Programa y también a los pensamientos de los alumnos y todo lo que viene detrás, ¿no? No me imagino un 1984 sin la atenta mirada del Gran Hermano en cada pared mientras misiles balísticos estallan en ninguna parte por una guerra inexistente, ¿o quizás es real? La cuestión es que eso no importa y me estoy desviando del tema. Como iba escribiendo, Battle Royale se sustenta en su propio Gran Hermano asiático, uno que es parecido al de Orwell, pero que realmente no pinta nada cuando los personajes se ponen a filosofar sobre la sociedad actual y el pensamiento de las masas. Así que en definitiva, El Gran Hermano está allí por que tiene que estar, y sí, los persones se refieren a él y lo critican pero muchos veces es como si sólo fuera una excusa del autor para anteponer su visión sobre la sociedad; porque de la misma manera que Orwell usó Rebelión en la granja para mostrar su asco hacia el comunismo, el japonés pudo haber empleado ese género llamado distopía para criticar “la degradación de los valores tradicionales de la sociedad oriental” Muchas reflexiones van más allá de la mano de unos chicos de 15 años, pero al fin y al cabo te da igual al ser tan sumamente interesante y comparables con esta distorsionada realidad.

Con ello, el planteamiento distópico y también la supervivencia. Abundan discursos sobre la supervivencia y la explicación (no la justificación, esto es importante) de por qué las personas somos capaces de matar a sangre fría a compañeros de nuestra misma clase con los que en muchos casos hemos compartido la vida por un simple juego. Y no vale la excusa de las reglas del juego, porque durante el libro al igual que te presenta psicópatas en ciernes demuestra que incluso en situaciones extremas el negro corazón humano es capaz de encontrar la alianza, la unión hacia el bien común. Mostrándolo con sumo acierto. Los personajes pueden pecar de ser tipos, estereotipos, pero todos ellos van a fenecer tan pronto que lo única impresión que suscita es la de un morbo profundo que te impulso a saber quien será el siguiente en rebajar la lista de supervivientes. Porque si hay un sentimiento que esta novela sabe manejar mejor que nadie es el morbo. El morbo de leer como un montón de chavales mueren cruelmente mientras nosotros pasamos páginas impasibles sólo para saber quien será el próximo… Una novela rápida que te lees como mucho a los dos días, muy entretenida, que te imprimirá un regustillo agridulce con el final tan sumamente abierto que presenta.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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  • “(¿Quién en su sano juicio dispararía a alguien con el que había estado compartiendo clase e insti durante dos años de su vida por un estúpido juego?) ” Vale pero ¿quién no lo ha pensado en algún momento? Buena entrada y gracias por no reventar la trama.
    Saludos fremen

    • No sólo matar sino montar un Invierno Nuclear en el instituto.

      Saludos.

  • Sergio Sr. Rubio

    La película me pareció la mayor Diosada del cine Japonés. Y muchos me han dicho que, comparada con el libro, es una versión “Light” y suavecita de todo lo que te puedes encontrar…

    Asi que, no hay nada más que hablar. Sangre, mutilaciones, tiroteos y compañeros de clase matándose los unos a los otros. ¡Mi sueño adolescente hecho realidad! XD

    Gran reseña. Y esta vez en solo una parte. ¡Te has superado! XD

    • La película no la he visto, pero si tú dices que es una flipada de peli me la veré sin pensármelo dos veces.

      ¡Saludos!

  • No sólo matar sino montar un Invierno Nuclear en el instituto.

    Saludos.

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