Análisis de: Silent Hill 2: Born from a wish [PlayStation 2] [2/2]

Me reafirmo sobre las opiniones vertidas en mi anterior entrada del capítulo extra Born from a wish. No sólo no he claudicado, sino que las reafirmo una y varias veces. Absolutamente sobrante, Nacida de un deseo no es nada más que la definición de la existencia de un ser que, inconsciente de su existencia, tantea un rato por el pueblo para finalmente darse cuenta de que efectivamente, es justamente lo que todo el mundo piensa: una entidad onírica. Inexistente, un “algo” que vive porque un externo así lo decidió. Y en esto justamente se basa un episodio de algo más de una hora por poco. No creo que tenga más. Se podrían sacar detalles sueltos de aquí y allí, pero en lo concerniente a María y de una forma muy panorámica y superficial, es todo lo que ofrece.

Claro está, el guión sigue una progresión lógica de desarrollo (María no tiene ni idea de qué no existe, conoce a un tipo, tiene lugar acción, se da cuenta de que no existe) y está tan bien versado en la sutileza y el simbolismo que su juego base y la tetralogía original de la saga. Así que sí, aquí también se ha de ahondar en el detalle y fijarse en lo mínimo de lo mínimo para ir cogiendo ritmo. Pero aún así, no en las cantidades industriales que una obra completa puede ofrecer como Silent Hill 2. ¿En qué medida afecta a la trama primigenia? En absolutamente nada, simplemente es una muestra de un punto muy determinado de la trama, lo que vendría a ser la “creación” o “surgimiento” de María de las nieblas de Silent Hill y su camino hacia el parque Rosewater, donde se cruzará con James en aquella mítica escena. Y poco más realmente. Un punto a su favor sería sobre todo como poco a poco arroja cierta información sobre James que sólo se podría conocer por la pura asociación e interpretación.

Otro punto de interés, sería la mini trama de Ernest Baldwin. Como buena alma torturada del pueblo de las nieblas, aparece como lo que es: un espíritu atormentado que se recrea en aquellos espacios sobre los que permanente está atado por asuntos y pecados del pasado. Solamente liberándolo de sus cadenas incorpóreas a través de la realización o recogida de unos cuantos objetos podrá alcanzar la paz eterna. Concretamente, rebuscando y acarreando en el inventario aquellos artefactos requeridos por James para realizar el ritual del final “resurrección”. Es decir, a través de este capítulo que usa a Ernest Baldwin como excusa de fondo, se puede comprobar que James seguramente portó con el cadáver de su esposa en el maletero de su coche durante todo el juego; qué se requiere para realizar el ritual y cuál es la finalidad del mismo. Obviamente, resucitar seres queridos. Y a raíz de esto, María por fin tiene claro cuál es la finalidad en su no-existencia. ¿Es interesante? Sí, claro, encima es muy corto, por lo que se puede disfrutar sin que resulte cansino en ningún momento. Además, sólo por la curiosidad y lo que se puede sacar de allí merece muchísimo la pena.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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