Alcantarillado

Amalgama indefendible de juicios infalibles. Atronadora malversación de los tejidos caleidoscopios de una realidad abyecta que reniega de su ordinaria inclemencia.  Postrada en el suelo de un alcantarillado abandonado, envilecido, apestado por la refriega intermitente de los arañazos de las negras ratas que corretean confusas, sin direccionar, hacia vete a saber dónde y cuándo regresaran. Desafecta me hallo. Desgracia aprisionada por el anquilosamiento de la mortaja. Mortífera degradación avistada por la erosión de las ruinas de la ciudadela singular que se erguía destruida, descarnada, mustia y aterciopelada entre las arenas columnadas de un desierto sin nombre. Innominado. Innominable. Como mi estado de atenuada parálisis.

Previamente a mi condenada, rebusqué entre las amargas aguas de la cloaca un sentido inconexo de mi tergiversada persistencia. Pensamiento rumiante como el centeno anegado por el salado oleaje. Despropósito pingüe de una prístina desazón, arrollada por el maridaje comunal de abotargamiento y autorrealización. Dicterio que posterga un avejentar iracundo de epiróticas dolencias. Colmado resoplido. Indiferencia extraterrena. Postrada en el suelo de un alcantarillado abandonado, donde sin direccionar los juicios infalibles arañan, truena una malversación de los tejidos envilecidos de una refriega intermitente apestada de vete a saber dónde y cuándo abyecta se reniega confusa en una amalgama infalible de juicios indefendibles.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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