Análisis de: To the Moon [PC]

Un videojuego ha de ser la Hostia consagrada para que restallen en mi sentimientos pasionales o cúmulos emocionales indescifrables y desbordantes. La primera vez que lo jugué fue por lo menos hace un par de años a lo sumo, tampoco recuerdo la fecha exacta; y en el mismo momento redacté una entrada protagonizada exclusivamente por tres palabras: no he llorado —y una imagen mal puesta en la cabecera del artículo—. Lluvias torrenciales y océanos de olvido se han sucedido y sepultado mi experiencia transitorio con semejante producto cuyo mayor añoranza se concreta en que las ganas que le metieron los creadores para crear algo muy bonito visualmente con un sistema tan caótico y limitado como es el ofrecido por el sistema RPG Maker XP, pese a su lenguaje de programación Ruby, pese a que cuenta con comunidades enteras dedicadas en cuerpo y alma a elaborar nuevas variables y acciones especiales.

Efectivamente, debes ser todo un amante de los culebrones rosas y de las historias trágicas simples como para estallar en una llorera incontenible que conforme en ti una percepción del videojuego basada en obra maestra únicamente porque los dos niños que hay allí son muy monos y pobrecillo el tipo, o mira que buenos son los científicos. Un apto para todos los públicos de manual que en la actualidad se haya tan olvidado como una carretera secundaria en el Sahara. La popularidad termina por erosionar y las expectativas se rebajan hasta quedarse en un mísero recuerdo de una tarde. Con esto, no quiero decir que To the Moon sea un mal juego adoleciente de una falta de ganas inmensa. Al contrario, pero su fama lo excede y lo sobrepone en un lugar que no le pega ni a estocadas. Sólo hay que meterse en cualquier vídeo de YouTube u otro lugar para comprobar que todo el mundo lo tilda de obra maestra y otros cientos de apelativos que realmente se perciben como una adjetivación “vacía” basada en lo que dicen y no en lo que ciertamente supone el juego.

Hace dos años que no lo he tocado, pero todavía así soy capaz de aludir que su historia no era simple, sino que era más plana que el encefalograma de una muerte cerebral. Lineal, sin ningún tipo de misterio chocante, final abrupto o giro de guión en espiral que trastoque en cuestión de segundos el fundamento de lo que estás viendo, To the Moon no tiene absolutamente nada interesante más allá de la llorera que supuestamente ha de entrarte cuando manejas al par de científicos y empiezas a ver a dos chicos dados de la mano contemplando la Luna. Bien para el que sienta conmoción, pero no excluye en absoluto que la complejidad del argumento sea completamente nula. Dudo mucho incluso que pretenda aspirar a más de lo que ofrece. Por ende, To the Moon es lo que es, ponga uno como se ponga. Sin embargo, como una obra de Arte Contemporáneo actual, es conceptualización y subjetividad pura, fundada sobre el sentimentalismo espontáneo y facilón, por lo que de ti depende de si te “llega” al corazoncito o no; que seguramente sí, existe una tendencia un tanto risible al respecto por la que todo el mundo obligatoriamente ha de llorar con el juego, sino das asco y no eres humano.

Bien, por suerte el apartado artístico y gráfico, así como de estabilidad en las variables es digno de elogio con creces. Durante un tiempo manejé RPG Maker y sufrí en las carnes lo que es estar tardes enteras modificando continuamente unos interruptores u otros por verdaderas tonterías y estupideces capaces de joder el trabajo hecho de varios días. En alguna partida detecté un error, pero se pudo solucionar satisfactoriamente. Los escenarios son bonitos y los personajes, dentro de las posibilidades del programa, son reconocibles y están bien caracterizados. La música tampoco es que chirríe y estás bastante bien, igual de rosa que el resto, pero bien. Lo que no es tan correcto es su pretendida jugabilidad, pretendida por la razón de que alega de una ausencia total y absoluta de la misma, sin más. Manejé RPG Maker y más o menos sé distinguir cuando una producción de la casa es la típica de andar o de acción, aunque para ello no hace falta saber ni lo que es el Maker. En el caso que atañe, To the Moon se corresponde absolutamente con la primera categoría. Recorriendo escenarios, la máxima movilidad de los personajes es saltar de un punto a otro y andar, andar muchísimo, como si fuera la versión extendida del Señor de los Anillos. Nada más. Y recoger cosas. Punto. Ni muertes, ni tácticas de rol avanzado —soportado de forma nativa por el Maker— ni arrolladores plugins que dejen en la mierda a mayores producciones. Nada de nada. Y yo cuestiono a los vientos Elíseos, ¿qué clase de interacción profunda o jugabilidad brillante se extrae de allí? No sé, quizás es que debo cursar un máster de apreciación y sensibilidad artística para captar la esencia profunda de andar de un punto a otro del mapa mirando los detalles del escenario y buscando el objeto o persona para dialogar con ella interminablemente. Fin. No le veo la gracia de exaltar dos opciones predefinidas y corrientes del programa. Pero, pero, To the Moon cuenta con algo más. Sigue exactamente el mismo patrón de andar por escenarios, pero eh, son puzzles.

Así es, lo más “original” de To the Moon son un montón de puzzles por piezas con un contador de movimientos en una esquinita y que una vez resueltos conducen a una nueva fase del juego o recuerdo. Nada más. ¿Impresionante? Una partida al buscaminas es más complicado que insertar una pieza con otra. Y sólo por esto, supuestamente es aclamado por la crema y nata de YouTube y la prensa. Una sucesión de casi panegíricos afirmados sobre un personaje que anda y un puzzle tradicional. Que me descubran la magia oculta de esta mecánica que heme aquí incapaz de discernir la revelación efusiva de su gracia velada. Su duración es una tarde y no premia ni concede alicientes suficientes como para rejugarlo a excepción de las ansias por amortizar los 14€ invertidos en su compra. Y un último apunte, independiente no es sinónimo de culto ni de calidad.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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  • “Hace lo menos un año, tirando hacia el segundo, vi un análisis de DayoScript de aquellos tiempos en los que se dedicaba a la crítica de videojuegos. En él, ponía por las nubes la jugabilidad de To the Moon afirmando que era lo más mejor parido en el mundo de los juegos o algo por el estilo. ”

    Pero qué dices, si directamente suelta que To The Moon NO es un videojuego y que debería ser un libro o una peli en lugar de lo que es xDDDDDDDDDD (minuto 3:02 de su vídeo). A mi To the moon me gustó mucho, pero única y exclusivamente en lo que respecta a su historia, porque de hecho el día que me pegó por rejugarlo habría deseado que fuera un cómic o una peli para evitarme los paseos de un lado a otro del escenario sin nada que hacer.

    • “Hace LO MENOS UN AÑO QUE VI…” “La entrada lo estoy haciendo de MEMORIA.”

      • Llámame exagerado, pero cuando voy a acusar a alguien de tener una opinión que considero estúpida me aseguro de que realmente lo haya dicho xD

        • Más que opinión estúpida, yo lo llamaría mala memoria y lo he resaltado por si no quedaba claro. Se supone que no me tengo que ver los vídeos de Dayo porque no me gustan y claro, la memoria se va actualizando y borrando según pasa el tiempo.

    • [Prueba de error]

  • Isaac Lez

    A mí también me gustó mucho, pero también solo por la historia, porque casi que no es juego, y los puzzles son demasiado sencillos como para tomarlos en serio como juego. Me gustaron también las coñas y parodias que se hacían al género del rol, como lo de la batalla contra las ardillas.

    • Deberé ser una insensible o sociópata, porque mientras mi hermana estaba llorando con el juego a mí me aburría soberanamente y estaba deseando que terminase de una vez.

  • Jugabilidad cero patatero. Historia muy buena y emotividad a raudales. Conclusión para mí… JUEGAZO. No perfecto, pero sí un grande entre grandes.

    Pero claro, si la emotividad y su argumento que es lo que soporta absolutamente todo el peso de su valor a tí no te gusta, pues normal que te resulte decepcionante.

    A mí personalmente me gustó mucho el debate que se plantea al final del juego sobre qué hacer, si hacerle olvidar a la mujer que ha amado toda su vida, a la chica por lo que lo ha dado todo, para poder cumplir con su sueño o dejarle morir infeliz. Aparte de otras ramas argumentales de gran calado como son la enfermedad de River o la muerte del hermano de John en su infancia.

    No lloré, pero porque los Parleños no lloramos. Pero bien se hubiera merecido una lagrimilla este juegazo 😛

    • Buah, pues yo a la mitad, cuando el colegio, ya me estaba entrando un sopor y aburrimiento que sólo encuentro en las clases de la facultad. Tuve que meterme caña e ir a pasármelo a toda hostia que como lo fuese dejando no lo hubiera completado en la vida. Eso sí, estuvo divertido cómo mi hermana se puso a llorar mientras jugaba. Las historias que a mí me llegan son aquellas que te hacen llorar a base de sangre, fuego, acero, decadencia y sufrimiento humano bruto y sangriento :v

  • Sólo conocía este juego por el nombre, pero visto lo que dices me parece muy caro y uno de esos juegos que se supone que son “arte puro para sensibilidades especiales”. Vamos, como dices, otro de esos juegos que te hacen mejor persona si te gustan. Pos aleluya.

    • Ahora mismo en Steam está a 1,59 € He tomado cafés más caros xD

    • Sí, bueno, cuando salió hace dos años más o menos rondaba los 14 pavos. He hecho la entrada en base a cuando lo jugué hace toda esa cantidad de tiempo y no he mirado tampoco cuando cuesta ahora, pero como dice Saencsa, bastante poquito.

      Sí, la frase que hay entre comillas lo describe a la perfección. Nunca me han gustado las cosas excesivamente pastelosas, monosas, con muchos brilis brillis y todo amor y delicadeza. A mí me gustan cosas más fuertes :u

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