La utopía de la educación

Desde el principio de nuestra educación el sistema nos anima a competir unos con otros, pisando al compañero si hace falta para conseguir el ansiado aprobado. Pero no solo nos ayuda a liberarnos de la poca solidaridad que hoy en día tenemos, sino que también nos hace sentirnos inferiores si no logramos un resultado considerado “aceptable” y nos convierte en personas obsesivas, estresadas y malhumoradas.

Todo comienza en el parvulario (o como lo llaman ahora los snobs Educación Infantil), donde con tan solo tres años te enfrentas a una gran competición: acabar el primero los deberes para ir a jugar a la zona más chula con los compañeros. Aún recuerdo que cuando estaba en el colegio (allí por la Edad de Piedra) la profesora nos ponía a dibujar y a pintar letritas ofreciéndonos elegir zona de juego según íbamos acabando nuestra tarea. Yo tuve suerte y fue de las intermedias por lo que me tocaba en una zona de juegos más o menos entretenida, pero los pobres que acababan los últimos siempre les tocaba la sección de bloques. Os parecerá una gilipollez pero ya desde pequeños nos hacen sentirnos “tontos” si no se nos da bien unir una puta “m” a una puta “a”; y nos convierten en personas excesivamente competitivas porque: ¿quién no diría que su compañero le pegó para quedarse con su puesto en la zona de los disfraces?

La Primaria es más de lo mismo. Te incorporas a una clase donde existen dos tipos de alumnos: los listos, que siempre hacen los deberes y sacan buenas notas; y los tontos, que no hacen nada y se pasan la clase trasteando. Bien, en primer lugar no todos los niños tienen la misma situación en casa ni la posibilidad de que sus padres estén haciendo con ellos los deberes (algunas madres/padres tienen que trabajar para comer). En segundo lugar, no a todos los niños se les debe exigir lo mismo (no tenemos todos la misma capacidad para asimilar datos o para comprender conceptos). Y en tercer y último lugar, existe una dolencia que se llama “déficit de atención” y que en la mayoría de los casos viene dada por la hiperactividad, así que a todos esos maestros que llaman a las madres diciendo que su hijo/a  es un demonio decirles que primero “aprendan” ellos y luego “enseñen” al resto.

¿Y en el instituto (o como lo llaman ahora la ESO)? Ahí empieza el verdadero infierno: apuntes, deberes, estudios… Y lo peor de todo “la edad del pavo”.  En este periodo existen más clases de alumnos:

  1. Los trabajadores, que estudian y están interesados en sacarse sus estudios, pese a estar condenados a ser llamados “empollones”, “cuatro ojos”… Se pasan la puta vida estudiando, luchando por conseguir  la media necesaria para la Selectividad y la Universidad, intentando combinar su vida diaria con los estudios y sus problemas emocionales… Un verdadero caos.
  2. Los normales, que sacan cincos raspados, tienen vida social y parecen llevarse bien con todo el mundo. Sus problemas parecen pocos pero no, siempre está el típico profesor que les llama vagos, que les pide más de ellos sin saber que quizá no tienen una buena situación en casa o simplemente no les gusta lo que están dando.
  3. Los macarras, que les interesa puta mierda estudiar y se dedican principalmente a meterse con el grupo 1. La mayoría de estas personas tienen unas condiciones pésimas en casa o se pasan la mayoría del tiempo solos. Los profesores les expulsan y les ignoran cuando deberían ayudarles a integrarse y motivarles con algún tipo de actividad que les generase interés.

Pero bueno, de pronto llega la Universidad y parece que va a cambiar algo pero no. Te exigen una puñetera media para poder seguir estudiando (no todos nos podemos pagar la carrera sin beca), y lo peor de todo es que te inundan de trabajos, exámenes y presentaciones orales. A todo eso hay que sumarle la presión del día a día de pensar que estás haciendo eso para estar en el paro comiéndote los mocos. Creo que lo más frustrante es cuando un profesor te dice “aquí tienes que venir a aprender no a aprobar esto no es un instituto”¿Perdona cara-jaula? Necesito aprobar y con nota para seguir estudiando, así que si tanto quieres que aprenda no evalúes del 1 al 10.

En fin, en todo ese camino no aprendemos una mierda porque estamos preocupados en ser mejor que el resto, en aprobar y en no descarriarnos. Nos enseñan a memorizar como si fuéramos máquinas y a expulsarlo todo en un puto examen de una hora (cómo si ahí se viera el esfuerzo de todo el curso), nos tratan a todos igual y nos obligan a reforzar los aspectos en los “vamos peor” en vez animarnos a explayar lo “que se nos da mejor”, nos presionan y nos agobian sin darse cuenta (o al menos eso quiero pensar) de que el estrés que nos producen es incompatible con el nivel al que nos exigen llegar…

Podría seguir así y no cansarme nunca, pero prefiero que reflexionéis y que de verdad caigáis en la cuenta de lo mal que está planteado el sistema educativo, pues así quizá algún día pueda ser cambiado. Bueno os dejo un apunte que hace tiempo me dijeron a mí:

“No pretendas educar a un mono como a un elefante, ni pretendas que lleguen al mismo lugar los dos, pues cada uno tiene sus virtudes y defectos, cada uno está hecho para una cosa, no pretendas apartarlos de su camino”.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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  • TheMarkusBoy

    En la división de grupos de la ESO falta mi grupo: los tímidos que son considerados raritos y que son marginados por ello :v
    Lo de los exámenes es muy cierto, básicamente te lo memorizas todo y lo vomitas en el examen para luego olvidarte de todo eso como si te hubieras quitado un gran peso de encima. Está mal planteada la educación, eso está claro.

  • Cuánta razón… Pero el sistema educativo es una manera más de encarrilar el material humano, de mantener un control y al tiempo una especie de masa de la que luego coger la cantidad que se quiera para hacer un amorfo muñeco de enorme pene (la figura que haría un puto subnormal).

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