Escritura creativa en Alcalá

Contenerse para evitar recurrir al insulto fácil es bastante complicado al enfrentar la semejante puta mierda que desfiló por las aulas destinadas a la asignatura de Escritura Creativa durante poco más de cuatro abismales meses. Pongámos en situación antes de proceder: la escritura, literatura o cómo coño sea denominada, constituye mi máxima pasión. Por escribir tengo orgasmos y uno de las pocas destrezas de las que mayor orgullo me embarga. Con un vistazo rápido por este infernal y putapénico sitio se puede apreciar de que quien escribe no es precisamente una neófita en la forja de palabras y en la construcciones de hipotaxias ininteligibles y absurdamente barrocas. Para nada, y he aquí la virtud a la que con máximo fervor me aferro. Por ello, escribir me lo tomo muy muy en serio. Demasiado en serio. Una cuestión personal en la que si alguien se atreve a entrometerse malamente o minusvalorar con mezquindad, mi sempiterno desprecio aflora junto con una aviesa mala hostia que me impulsa a realizar todo tipo de actos atroces.

Con gratas ilusiones partía yo hacía esa asignatura. Con agradables presagios vaticinados por mi ingenuidad. Pobre diablo que elucubraba como un estólido sobre la posibilidad de aferrarme a una oportunidad durante el discurrir del curso. Pobre de mis desbaratadas esperanzas. Pobre de mí. Pobre de quien, como yo, se tome esta mierda lo suficientemente en serio como para cargarse a la mitad de la Escuela de Escritura y colgar de alambres en las farolas a la otra mitad. Pero, apartemos estas fantasías idílicas. Dada que la envergadura de esta destrucción es quasi inconmensurable, me veo obligada a dividirla en apartados. Unos pocos aunque sea, en los que se otee con suficiente concisión y claridad la pedazo de mierda multiforme inmunda que es el curso de Escritura Creativa proporcionado por la Universidad de Alcalá. ¿Mi intención es desprestigiar? Yo me remito a los hechos, señores dedicados en neutro. Yo relato hechos objetivos que han acontecido con un grado de verificación que supera la barrera de la propia objetividad. Yo sólo narro.

Vistazo rápido por la asignatura/curso

Como indica su nombre, la finalidad de la asignatura sería escribir cosas, para poder mejorar, para retomar este noble arte o lo que coño sea. Importa una mierda. Lo que prevalece es que en ese curso es una certeza: no vale absolutamente para nada. No aprendes nada. No estudias nada. No te enseñan absolutamente nada, y lo único que saben hacer con su vida es resaltar sus «doctorados», faltar el respeto al alumnado y demostrar una ínfima calidad humana que queda retratada en el resto de los elementos conjugados.

Acudir para nada, he ahí la diatriba. Escurrir horas desmerecidas en unas clases insulsas de contenido, inocua de pretensiones, vacuas de profesionalidad y decoro por la sensibilidad artística. Clases ponzoñosas en las que no se garantiza ningún tipo de comunicación alumno/profesor porque directamente el profesor titular de 30 clases ha aparecido 5, y en esas cinco hemos hecho el perfecto gilipollas para hacerle cumplir unas horas con las que ganarse un sueldo completamente inmerecido. Es más, el desempeño de ese titular se acota simplemente en pensamiento positivo, poner vídeos de YouTube porque sí e intentar anular las ambiciones de la gente que quiera aspirar a algo más que redactar un montón de prácticas inútiles con objeto de conseguir un número. En suma, montones de nada en cantidades industriales. ¿Y qué queda, pues? Lamer culos a mansalva en el despliegue máximo de su connotación. Puesto que es esgrimida como la única técnica válida. ¿Talento? Eso es una nadería de los románticos.

Contenido del curso

El curso cuenta con una Guía Docente en la que figuran diversos temarios que deberían ser transmitidos en el aula. En teoría. En la práctica supone el máximo ignorado. Ignominioso desafecto el que sepulta a la Guía Docente, mencionada abyectamente por los profesores que se solapan en un discurrir anómalo que tergiversa la titulación atribuida en la misma Guía. Ni uno solo. Ni uno solo de los temas propuestos ha sido incidido debidamente en absolutamente ninguna de las clases. Falta grave podría ser, mas sólo es un trámite salvable que se recupera parcialmente con esbozos salteadas de poesía por aquí, una explicación de ortografía por allá, y unas cuantas pinceladas sobre revisión de los textos insufribles y prescindibles. Mención aparte las clases destinadas a explicar un Viaje del Héroe copiado/pegado de la Wikipedia. Profesionalidad certificada. Aunque, no para de ser una reiteración de la misma tautología: no sirve para nada. Pierdes el tiempo. Huye. Escabúllete hacia otros derroteros, porque aquí sólo toparás con un cúmulo desenfrenado de ignorancia y mediocridad pujantes.

Prácticas

He aquí el cúmulo de febril discordia. En total, habrán sido unas cuatro o cinco prácticas, contando el trabajo final. En mi caso, en egocéntrica alusión, concebí cada una de ellas como «obras totales». Obras, no simples trabajos olvidables. Obras indelebles que pasarían a la posteridad de este blog para disfrute o consternación de quien se atreva a leerlas. Con este planteamiento, elaboré cada una de ellas hasta las últimas consecuencias. Exceptuando la primera, que por diversos problemas no pude sonsacar excesivo placer; el resto que la siguió denotan de por sí pasión y regocijo. Maquiavélica composición que excedió las capacidades mentales del profesorado, como pude experimentar. Sonará hiperbólico, pero reafirmo que es una certeza.

El baremo de asignación de notas se afianza sobre una variable: cuanto más mediocre y legible sea para el promedio un «trabajo», más nota. Cuanto más alambicado, barroco, o como guste; menor nota y más insultos. Ejemplos miles, pudiendo testificar con pruebas palpables. ¿Por qué? Cuestión personal del profesorado encargado de la asignatura, los cuales han demostrado mostrar una escueta lucidez literaria. Mucho menos, reconocer que hay ciertas personas que por unas razones u otras se toman esto demasiado en serio. En suma, un océano de crispación por unos profesores parcos de entendimiento que no contemplan la posibilidad de echar un vistazo más allá de los límites impuestos por su ego. Un panorama tan decadente que rozar el nueve se aparece como milagroso.

Mientras que, testimoniado queda, el trabajo peor escrito, con excelsa cuantía de errores gramaticales y ortográficos, con nulo compromiso y argumento esperpéntico e incoherente, goza de una envidiable aceptación, plasmada en una nota más elevada o equivalente a la de una obra más «virtuosa». ¿Absurdo? Puede, pero así es. Su criterio se basa en no tener absolutamente ningún criterio, poniendo notas según la regla del «cómo le caigas» antes que por la originalidad, creatividad o atrevimiento de lo escrito. Por algo, se titula «escritura creativa». Como digo, ejemplos poseo. Al igual que imágenes en los que se inmortalizan calificativos como «depretencioso».

El patetismo se acentúa cuando, por otra parte, absolutamente casi ninguna de las prácticas no son leídas. Es más, uno de los requisitos indirectos de las prácticas es que apenas excedan una página. Una simple página. ¿Imposición de límites? Más correctamente, lo denominaría como pereza congénita. Y en caso de que sean leídas, dudo mucho que el «contenido» incrustado en las obras que trasciendan el «chico conoce a chica» sea adecuadamente dilucidado. O que se hayan molestado siquiera en atisbar minúsculos destellos. De modo que, adelante, tocará escribir trabajos pordioseros para ganarse la notita de turno, mientras que con una sonrisa forzada se ríen las gracias y se asiente con cada nueva imbecilidad mecánicamente; a la vez que se salta con un «sí» cuando se pregunte sobre «si ha gustado la asignatura o estáis contentos con ella».

En conclusión, búscate otra cosa si no te va este rollo.

Profesorado

Prepotentes. Arrogantes. Incompetentes. Desvergonzados. Muchos son los apelativos que se agolpan para describir a aquellos «profesores», desde el titular hasta el último becario. Pero con estos tres iniciales, sobra para poder hacerse una idea. Su prepotencia y arrogancia son dignas de estudio, reivindicando un doctorado continuamente para afianzar su superioridad, cuando son incapaces de percibir un sólo símbolo o la sutileza de cualquier obra «complicada». Tal es así, que a veces han llegado a denostar cultismos y a creerse que la utilización simultánea de otros recursos retóricos sirven para «extrañar» un supuesto lector inexistente. Se les ha de conceder la razón, aunque lo que suelten por su boca sea un montón de sinrazones. Se le has de sonreír, aunque no hagan la más mínima gracia. Y, por supuesto, se les ha de adular con deprecación para que prosigan alimentando una ilusoria vanidad.

Denigrante. Por otra parte, se han de mencionar unas faltas de respeto a los alumnos exageradas e infantiles, con situaciones absurdas dignas de una clase de párvulos antes que de una facultad. También las ilegalidades cometidas continuamente por el cuerpo docente, con un titular que rellena horas ilícitamente a costa del tiempo de otros profesores no titulares que no pertenecen a la asignatura; pero que están, están por estar. Aparte de que «dar clase» se disuelve desde el primer día, con un horario bastante «ambiguo» de clases que se tercian en menos de una hora, otras en una hora y media, otras en media hora. Todo muy lábil. Y aparte de power points que no sirven para nada, resaltan videoclips de YouTube puestos con una pretensión incognoscible, charlas de pensamiento positivo inservibles y clases de «lectura», porque acecha algún tipo de miedo subyacente a que algún alumno sepa escribir mejor que los profesores. Y como se dé el caso, espérate críticas desproporcionadas e infundadas.

Nula disponibilidad. Nula ayuda. Nulo apoyo. Búscate la vida, porque ellos están por el sueldo y quizás por robar alguna idea que, aunque esto ultimo no esté demostrado, no provocaría extrañamiento. ¿Intención de publicar? No interesa. ¿Necesitas un auxilio extra? Que te follen. Y así en cadena hasta converger en la peor asignatura/curso que existe en una de las peores Universidades del mundo.

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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