Max

El señor Grey descendió del coche adusto. Entornó sus acuosos ojos. Ladeó su cabeza varias veces examinando los alrededores del aparcamiento. Los reflejos del atardecer resaltaban una amarillenta y descuidada barba, un voluptuoso cuerpo y una gorra camionera deshilada. El señor Grey entró en Sable and Gules, la tienda esotérica…

Seguir leyendo…