Antología de la Ciudad y Martin Heidegger — El «ente» y «ser» de un deus ex machina [2/4]

El Tiempo se escurre y el Espacio se obstruye. Tus brazos se alzan y con un bramido proclamas: yo soy, pero no fui, y siendo estoy sin ser.

Askopos[01]Centzontotochtin.es, Askopos, Carborúndum de las Antígonas: http://centzontotochtin.es/askopos/, Carborúndum de las Antígonas.

Una de las motivaciones más remarcables de Heidegger fue su propósito de «destruir» —Destruktion— o «deconstruir» —Abbau— la tradición intelectual mediante una revisión de la interpretación originaria del «ser». Descubrir el «ser» o redescubrir al ser humano en un sentido distinto al impuesto por el positivismo, sirviéndose de la fenomenología interpretativa o hermenéutica[02]Cfr. León, E. A. “El giro hermenúetico de la fenomenología en Martín Heidegger”, Polis (Los Lagos), núm. 22 (2009), pág. 5.. Precisamente, el positivismo inunda la Ciudad como estandarte de un indómito progreso irreversible, atractivo en justa medida tanto para los reacios o como para los partidarios de la efectiva mezcolanza de carne y metal. Nostálgicos de una Humanidad obsoleta o enfebrecidos por los radicales excesos sintéticos, el hecho irrenunciable debe concretarse en una trastocada consideración de las máquinas que no debe afirmarse en su apreciación reduccionista como «herramientas», como someras mejoras de un cuerpo humano necesitado de miembros o articulaciones desmembradas, inutilizadas. En la Ciudad, el extraño es aquél incapaz de atisbar la magnificencia de unos componentes que han cobrado vida e integridad propia, que direccionan a una interrogación perpetua sobre los posthumano. ¿Seré máquina o todavía humano? ¿Soy dos en uno, o dos por separado? ¿Cómo soy realmente? Este tipo de incógnitas existenciales no han conseguido disiparse, pues la Ciencia ofrece el medio, el cómo y el qué, no un implícito porqué. Humano o máquina, extraña dualidad que entraña desconcierto sobre la «entidad».

En la tradición cartesiana, imperante en la jungla de neón que es la Ciudad, para captar el «ser» de un «ente» se requiere de una orientación proporcionada por un atributo, un rasgo del «ente». Sin embargo, los ciudadanos desertores que se atreven a desmerecer su entrópico equilibrio, como Heidegger, mascullan entre susurros «hacer ver desde sí mismo aquello que se muestra, y hacerlo ver tal como se muestra desde sí mismo»[03]Apud. Yáñez Xoloctzi, A. Fenomenología de la vida fáctica. Heidegger y su camino a Ser y Tiempo. Barcelona, 2004, pág. 14.. Escrutar en el «ser» la esencia, mas la esencia es el «ente», pero no el «ser», una sensible diferencia ontológica[04]Filosofar, Sobre la ambigüedad del «ser» en Heidegger y la interpretación de Sánchez Meca, http://filosofar.blogs.sapo.pt/688.html [Consulta: 16 de mayo de 2017].. El «ser» y su estructura se sobreponen al «ente», siendo el «ser» trascendental en tanto que implica posibilidad y una radical individualización. «Ser» es existencia, y queda claro que un ciudadano «existe» independientemente de ser humano o posthumano; y su esencia es la estructura. «Ente» es todo lo que «es», lo que puede ser nombrado, y los «entes» participan del «ser»: «ser es aquello desde lo cual reciben su determinación los entes y los entes son todo aquello que se nos presenta de alguna forma»[05]Castellanos Rodríguez, B. “Comentario a Tiempo y Ser de Martin Heidegger”, Nómadas (Madrid), núm. 23 (2003), pág. 2..

El «ser» de un «ente» no es un «ente»[06]Cfr. ibíd., pág. 5.. La existencia comprende un «ser» en algo nombrado mundo, horizonte de los «entes»[07]Cfr. ibíd. Heidegger lo acota en cómo se podría determinar al «ente» en cuanto «ente». El «ser» es vida, acción, posibilidad, mientras que «ente» es soporte, aquello que puede «ser». Y si cualquier «ente» es, ¿cuál es el «ente» de un posthumano? En calidad de grotesca combinación, tendente a la inducción de un dislocamiento indentitario sobre sí mismo, el «ente» de un posthumano podría bifurcarse entre lo «natural» y «artificial» en un ininteligible desdoblamiento de conciencia que le imbuye de desconcierto y le acicatea a deambular por las memorias en la infructuosa búsqueda de una resolución a su abatimiento.

Las máquinas y los humanos sienten. Razonan y se alinean, se justifican ante sus superiores y no pueden parar de cerciorarse del éxito y del fracaso. Las máquinas se sienten atraídas hacia unos códigos y algoritmos y los humanos hacia la carne. Entonces, no puedo evitar cuestionarme cuál era la diferencia entre un humano y una máquina. Y casi siempre lo comprendo.

Cuando caí a lo más inocuo y hondo del Sector 7, lo entendí. Supe por primera vez un porqué. Suspendido a kilómetros de altura, con el árido y desnudo suelo del Sector 7 expandiéndose en una planicie inconmensurable, averigüé el único porqué de mi existencia. Las máquinas son calculadoras y frías, no tienen instinto. Un instinto que me condenó lanzándome a una nada inhabitable y muda[08]Centzontotochtin.es, Alguna vez hemos estado alineados, Desviación elemental, http://centzontotochtin.es/alguna-vez-hemos-estado-alineados/.

En Todos nos hemos sentido alguna vez alineados, este anónimo ciudadano siente la imperiosa ansiedad de delimitar si es un humano o un posthumano completo, un deus ex machina. Su solución a esta disyuntiva la achaca al instinto, una capacidad innata de los seres humanos no reproducible por los algoritmos de una máquina. Por instinto, él se precipitó a la vastedad del Sector 7 desde uno de sus muros de contención. Ostensible diferencia de la que se extrae que el asunto del «ente» podría trazarse en la separación taxativa del humano y la máquina, en una concepción de «entes» paralelos, contenidos en el mismo recipiente. Un posthumano, ¿es dos «entes» simultáneos? El hombre se hace y rehace a sí mismo con tecnología, y la misma le incita una ofuscación sobre si debería seguir contemplándose como ser humano o como máquina, en un eterno retorno irresoluble. Y si a un posthumano le remuerde esta divergencia de su «ente», ¿significa que podría albergar dos Dasein?

Notas a pie de página y referencias   [ + ]

01. Centzontotochtin.es, Askopos, Carborúndum de las Antígonas: http://centzontotochtin.es/askopos/
02. Cfr. León, E. A. “El giro hermenúetico de la fenomenología en Martín Heidegger”, Polis (Los Lagos), núm. 22 (2009), pág. 5.
03. Apud. Yáñez Xoloctzi, A. Fenomenología de la vida fáctica. Heidegger y su camino a Ser y Tiempo. Barcelona, 2004, pág. 14.
04. Filosofar, Sobre la ambigüedad del «ser» en Heidegger y la interpretación de Sánchez Meca, http://filosofar.blogs.sapo.pt/688.html [Consulta: 16 de mayo de 2017].
05. Castellanos Rodríguez, B. “Comentario a Tiempo y Ser de Martin Heidegger”, Nómadas (Madrid), núm. 23 (2003), pág. 2.
06. Cfr. ibíd., pág. 5.
07. Cfr. ibíd
08. Centzontotochtin.es, Alguna vez hemos estado alineados, Desviación elemental, http://centzontotochtin.es/alguna-vez-hemos-estado-alineados/

Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.

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