Antología de la Ciudad y Martin Heidegger — El cyberpunk en Antología de la Ciudad y su nexo con Martin Heidegger [1/4]

Nota sobre Antología de la Ciudad

Antología de la Ciudad está dividida en tres volúmenes: Génesis ciudadano, Desviación elemental y Carborúndum de las Antígonas. Cada uno está compuesto por un conjunto de relatos breves independientes denominados como memorias. Estas memorias, y la respectiva antología, solamente pueden encontrarse y leerse, en su versión actualizada, en el blog Centzontotochtin.es, diseminadas en diferentes entradas que han sido revisadas irregularmente desde su exposición en Internet. De este modo, puede comprobarse una singular disimilitud entre los estilos de redacción y las erratas que puedan contener. La autoría de todas las memorias se vincula a Gerald Dürden, un pseudónimo artístico.

El cyberpunk en Antología de la Ciudad y su nexo con Martin Heidegger: una breve introducción

El cyberpunk surgió en los ochenta a partir de una estancada ciencia-ficción anglosajona requerida de una revolución estilística y perceptual, demoledora de los sacrosantos valores erigidos como absolutos por los autores y lectores del género: «El cyberpunk fue, como otros movimientos dentro de la ficción anglosajona, una voz de la bohemia, un grito contra el orden establecido y las estrecheces que dicha jerarquía postulaba como válidas»[1]Moreno, H. Cyberpunk más allá de Matrix. Barcelona, 2003, pág. 10.. ¿Los culpables de la transformación? La corriente de los «postmodernos», convencidos de que la ciencia-ficción moría y era imprescindible una renovación. Su misión: fijar las tendencias de su época a una manera culta, refinada, conscientemente literaria, y enfocada en unos personajes humanos que generalmente eran vistos como frágiles o falibles, explorando cuestiones filosóficas o religiosas[2]Cfr. ibíd., pág. 26..

En el extremo opuesto, los cyberpunks, con pináculos como ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Phillip K. Dick —precursor— o el Neuromante de William Gibson; películas como Akira, Ghost in The Shell y Matrix, o videojuegos como Deus Ex o Syndicate. Productos tan dispares como convergentes en la manifestación de elementos como el «ciberespacio» o «distopía», neologismo inseparable de un perfil ficticio tendente a la desolación; muestrario de enfebrecida maquinaria que todo lo inunda y colapsa; bajeza, desarraigo, personajes desorientados que se desplazan tambaleantes en una realidad sombría, recubierta de una sólida capa de hormigón de cuyos resquebrajamientos se expresan diminutas disidencias incapaces de desbaratar el edificio tecnocrático de una «ciencia-ficción de apenas 20 minutos en el futuro, de extrapolación de determinados realidades del presente en un futuro no demasiado alejado ni distinto de nuestro propio tiempo»[3]Ibíd., pág. 9..

Precisamente, el virtuosismo del cyberpunk reside en la traslación de las incertidumbres y angustia imperantes en el Ahora a una dimensión ignota, donde rigen. Una exploración burlesca e hiperbólica, trastornada, que se desquicia en la marejada de su propia especulación. Empero, se desentiende de adivinaciones futuras, pero sí sondea la idea de inevitabilidad del futuro, de la prevalencia de las tendencias del presente[4]Cfr. ibíd., pág. 12.. Como heredero de la postmodernidad, el cyberpunk supone que el futuro es presente y cataliza sus demarcaciones, amplificándolas y subvirtiéndolas como una pantomima de irrefrenable deshumanización o indómita sentimentalidad, recogiendo sus caracteres más atemorizadores como opacas sombras que acechan en la ficción literaria de ciertos autores como posibilidades. Advertencias o insinuaciones sobre lo que puede ser, pero que quizás no se desmarquen de la probabilidad. Tales posibilidades se arraigan en su heterogénea temática: la desaparición de los Estados-naciones en favor de las empresas multinacionales, mercantilización del conocimiento o la posesión de la información como moneda de cambio y detención el poder[5]Cfr. ibíd., pág. 16., tópicos inexplorados en la clásica ciencia-ficción.

En definitiva, una «contracultura» que nació para destruir, para romper con los convencionalismos, a partir de un despreciable escenario, intención tangible en la composición de su nombre. Cyber por ciberespacio, aumentos, biotecnología, tecnología, informática, androides, singularidad tecnológica[6]Neon dystopian, What is Cyberpunk?, https://www.neondystopia.com/what-is-cyberpunk/ [Consulta: 16 de mayo de 2017].. Punk por actitud, comportamiento e ideología de un variopinto contingente de individuos marginales, antihéroes, parias, criminales, visionarios, disidentes, desajustados[7]Ibíd.; díscolos que desafían un sistema sin ocasionar su desintegración. De nihilistas, perdedores, asociales, sufridores que creen en la postmoderna interacción de las máquinas como una ampliación de las capacidades humanas a la vez que «anacronizan las nociones de tiempo y espacio, e inutilizan los clásicos ciclos vitales de los seres vivos. A partir de esto, el hombre postmoderno se hace y rehace a través de la máquina, es artífice de su propio cuerpo, e incluso de su mente, en tanto que es capaz de superar sus limitaciones naturales»[8]Moreno, H. op. cit., pág. 32.. La técnica es invasiva, afectiva, se interioriza, se fusiona y procede con la asimilación completa de su identidad, de su entidad, de su ser.

Y ellos están ahí, enquistados en los atestados suburbios de la frustración, la vacuidad interior y la intransigencia autoritaria, fluyendo sin entrometerse ni importunar la progresión sistemática de un Estado corporativo. Se repudia dentro de los límites de la legalidad, de lo políticamente correcto y funcional al consumismo derivado del capitalismo; sirviéndose de la tecnología para luchar contra ella y contra las condiciones de alineación que provoca[9]Cfr. ibíd., pág. 21.. Su atrezzo: high-tech/low life, constituyendo una sociedad donde la tecnología, en vez de devastar las divisiones sociales, las acrecenté como filón de una desarmonía entre clases que desemboca en la lucha social.

¿Su fondo? Decadencia. Decadencia de la civilización, decadencia del ser humano que debe sobrevivir en los intersticios del sistema como agentes del caos, promotores de la entropía[10]Cfr. ibíd., pág. 16.. La información es poder, confeccionando una telaraña urbana de desesperación, confusión y victimización[11]Cfr. ibíd.. «La técnica desplaza lo libre, moral y étnico, y reduce los valores ético-estéticos a su patrón racionalizador»[12]Cfr. ibíd., págs. 32-33.. De igual forma que la postmodernidad drena el significado de los valores éticos-estéticos y los esgrime como sus señas de identidad, el cyberpunk hilvana un mundo «vacío», un desierto antitético de razón irracional, persecuciones al mito y a la magia, y obsesión por el progreso científico y la regularización temporal. ¿Y qué es del hombre? Fuerza de trabajo. Una «cosa» sometida al totalitarismo de la racionalidad científica.

La idea de que la sociedad forma un todo orgánico, a falta del cual deja de ser sociedad… dominaba el espíritu de los fundadores de la escuela francesa: se precisa con el funcionalismo; toma otra dirección cuando Parsons en los años 50 asimila la sociedad a un sistema auto-regulado. El modelo teórico e incluso material ya no es el organismo vivo, lo proporciona la cibernética que multiplica sus aplicaciones durante y al final de la Segunda Guerra Mundial… En los teóricos alemanes de hoy, la Systemtheorie es tecnocrática, es decir, cínica, por no decir desesperada: la armonía de las necesidades y las esperanzas de individuos o grupos con las funciones que asegura el sistema sólo es un componente adjunto de su funcionamiento; la verdadera fiabilidad del sistema, eso para lo que él mismo programa como una máquina inteligente, es la optimización de la relación global de sus input con sus output, es decir, su performatividad. Incluso cuando cambian sus reglas y se producen innovaciones, incluso cuando sus disfunciones, como las huelgas o las crisis o el paro o las revoluciones políticas pueden hacer creer en una alternativa y levantar esperanzas, no se trata más que de reajustes internos y su resultado sólo puede ser la mejora de la «vida» del sistema, la única alternativa a ese perfeccionamiento de las actuaciones es la entropía, es decir, la decadencia[13]Apud. ibíd., pág. 16..

Antología de la Ciudad parte de esta concepción estándar del cyberpunk para ahondar en los componentes subjetivos que ese puñado de personajes perdidos, obnubilados y víctimas de un cegador y transitorio éxtasis técnico, son capaces de formular. Siempre con la adecuada denotación de cyber y punk como balizas de rectitud, en la Ciudad —denominación genérica otorgada al microcosmos urbano donde se encuadra cada memoria— se puede conocer una marabunta de prófugos réprobos, criminales, yonkis, ciudadanos humanos, posthumanos, androides, oligarcas, contrabandistas…, una típica masificación de disidentes. ¿Dónde debería hallarse el interés? En que estos personajes reciben un tratamiento que podría tildarse de inusual en la costumbre formal de la elaboración narrativa. En la Ciudad, esos «personajes», esos ciudadanos —su auténtico nombre— existen como meros soportes, carcasas vivientes sin una personalidad ni historia elaboradas, que erran por los inescrutables callejones de un complejo postmoderno adornado con neones azulados. No gozan de propósito, pues tal privilegio sólo se reserva a los individuos más altivos. No disfrutan de felicidad, de esperanza, autorrealización. Desprovistos de sueños, únicamente están por existir, y existen reflexionar sobre sí mismos, sobre su condición, en un estado atroz de «decadencia».

Existencia y «decadencia» que pueden enlazarse con el «ente/ser», «angustia» y «ser-para-la-muerte», tratados en los tres capítulos siguientes, de Martin Heidegger (1889-1976), pensador alemán destructor de la filosofía tradicional, transitando desde la fenomenología a la hermenéutica, a través del replanteamiento de la pregunta del «ser», en un contexto estigmatizado por la caída del Imperio alemán y la I Guerra Mundial, consecuencia del determinismo de orden naturalista, materialista, mecanicista, evolucionista o cultural; de un cientificismo que se había apropiado de la libertad y dignidad del pensamiento. Un «asalto a la razón», un cuestionamiento de la indefinición ideológica, desprecio de la utilización masiva de propaganda, denuncia del adoctrinamiento de la sociedad, advertencia sobre la peligrosidad del totalitarismo, desconfianza de la propaganda política, detección de la sensación de impotencia del razonamiento para implantar cambios en una pavorosa realidad, o destapar la pobreza de una ética capitalista feroz. «Una época dominada por profesores y tecnócratas, militares y funcionarios»[14]Apud. Escudero, J. A. “El programa filosófico del joven Heidegger. (En torno a las lecciones de 1919: la idea de la filosofía y el problema de la concepción del mundo)”, Eidos (Barranquilla), núm. 7 (2007), pág. 13..

Notas a pie de página y referencias   [ + ]

1. Moreno, H. Cyberpunk más allá de Matrix. Barcelona, 2003, pág. 10.
2. Cfr. ibíd., pág. 26.
3. Ibíd., pág. 9.
4. Cfr. ibíd., pág. 12.
5, 10. Cfr. ibíd., pág. 16.
6. Neon dystopian, What is Cyberpunk?, https://www.neondystopia.com/what-is-cyberpunk/ [Consulta: 16 de mayo de 2017].
7. Ibíd.
8. Moreno, H. op. cit., pág. 32.
9. Cfr. ibíd., pág. 21.
11. Cfr. ibíd.
12. Cfr. ibíd., págs. 32-33.
13. Apud. ibíd., pág. 16.
14. Apud. Escudero, J. A. “El programa filosófico del joven Heidegger. (En torno a las lecciones de 1919: la idea de la filosofía y el problema de la concepción del mundo)”, Eidos (Barranquilla), núm. 7 (2007), pág. 13.

Sobre nosotros Gerald Dürden

Bloguera a tiempo parcial. Proyecto de literata. Amante de los gatos, la decadencia, el humor negro y los videojuegos.